Boticaria García, nutricionista: "Cuanto menos comes, más fácil es que puedas almacenar grasa abdominal"
La nutricionista pone el foco en una idea incómoda y bastante común, recortar demasiado puede acabar dificultando el objetivo y pasando factura al bienestar
La idea de que “cuanto menos comas, antes adelgazarás” sigue muy instalada, sobre todo cuando se acerca el lunes de los “retos” y las dietas exprés. Pero Boticaria García advierte de un efecto que muchas personas reconocen en la práctica y que tiene explicación fisiológica: recortar demasiado y durante demasiado tiempo puede acabar jugando en contra, incluso con más facilidad para acumular grasa en la zona abdominal.
La experta lo enmarca en la paradoja del plato vacío, un aviso contra las estrategias basadas en pasar hambre. La clave, explica, es que el cuerpo no interpreta esa restricción como una decisión estética, sino como un escenario de amenaza. Cuando ocurre, se activan respuestas de estrés y ahorro energético que pueden desordenar el apetito, el descanso y la capacidad de sostener el plan a medio plazo.
En el día a día, ese enfoque suele traducirse en menos energía y más fatiga, con sensación de “niebla mental” y bajones de ánimo. Y el hambre no desaparece, se vuelve más intensa y urgente: el cerebro tiende a pedir calorías rápidas y fáciles, lo que aumenta el riesgo de atracones, picoteo y sensación de pérdida de control. Así se forma un círculo habitual: restricción, agotamiento, ruptura del plan y vuelta a recortar con más dureza.
La alternativa que plantea es cambiar el castigo por un ajuste realista. El objetivo sigue siendo crear un déficit para perder grasa, pero con una reducción moderada y sostenible, que permita comer con estructura y mantener una vida normal. También insiste en que el músculo es un aliado central: cuidarlo ayuda a que el proceso sea más estable y a que el cuerpo no se quede “sin batería”, por eso conviene priorizar proteína suficiente, entrenamiento de fuerza y descanso.
Si un plan te deja sin energía, te obsesiona con la comida y te empuja a extremos, quizá no sea falta de voluntad, sino una estrategia mal planteada. Ajustar con cabeza, sostener hábitos y, si es posible, contar con asesoramiento profesional suele dar mejores resultados que las dietas rápidas que prometen mucho y desgastan más.
La idea de que “cuanto menos comas, antes adelgazarás” sigue muy instalada, sobre todo cuando se acerca el lunes de los “retos” y las dietas exprés. Pero Boticaria García advierte de un efecto que muchas personas reconocen en la práctica y que tiene explicación fisiológica: recortar demasiado y durante demasiado tiempo puede acabar jugando en contra, incluso con más facilidad para acumular grasa en la zona abdominal.