David Callejo, médico: "Si haces eso estás bebiendo agua con 40000 veces más bacterias que la tapa del inodoro"
Llevar una botella reutilizable se ha convertido en un gesto habitual asociado a un estilo de vida saludable. Sin embargo, su limpieza diaria es clave para evitar riesgos
David Callejo, médico y divulgador (Instagram / @davidcallejo10)
La botella reutilizable se ha integrado en la rutina diaria como símbolo de hábitos saludables y sostenibles. La llevamos al trabajo, al gimnasio o la dejamos sobre la mesa durante horas, convencidos de que basta con rellenarla para seguir hidratándonos sin más preocupación. Sin embargo, el modo en que se limpia —o no se limpia— suele pasar desapercibido.
Según explica David Callejo, médico y divulgador científico, en uno de sus contenidos compartidos en redes sociales, el problema aparece cuando la botella “solo se enjuaga un poco antes de usarla”. En ese caso, advierte, estamos bebiendo agua con una carga bacteriana muy elevada, muy superior a la que muchas personas imaginarían al verla aparentemente limpia.
El especialista señala que el interior de la botella reúne las condiciones ideales para que proliferen microorganismos: humedad constante, temperatura adecuada y la entrada repetida de saliva y restos orgánicos cada vez que bebemos “a morro”. Todo ello alimenta lo que él mismo describe como “una auténtica granjita de bacterias”, que además se adhieren a las paredes internas y no desaparecen con un simple aclarado con agua.
Callejo explica que entre las bacterias que pueden desarrollarse en estas condiciones hay algunas similares a las que se encuentran en los excrementos, y que pueden provocar problemas digestivos, mal aliento o infecciones gastrointestinales. Por eso insiste en que el riesgo no está en reutilizar botellas, sino en hacerlo sin una higiene adecuada.
El experto recomienda las botellas de vidrio. (Freepik)
Para usarlas con seguridad, el médico recomienda dos pautas claras. La primera es optar por botellas de vidrio o de acero inoxidable, ya que en estos materiales crecen menos bacterias. La segunda, lavarlas a diario con agua y jabón, “como si fueran un plato o un tenedor más”, siendo el lavavajillas la opción más eficaz cuando es posible.
Un hábito tan sencillo como limpiar bien la botella cada día puede evitar problemas innecesarios. Un recordatorio de que los gestos cotidianos, por pequeños que parezcan, también forman parte del cuidado de la salud.
La botella reutilizable se ha integrado en la rutina diaria como símbolo de hábitos saludables y sostenibles. La llevamos al trabajo, al gimnasio o la dejamos sobre la mesa durante horas, convencidos de que basta con rellenarla para seguir hidratándonos sin más preocupación. Sin embargo, el modo en que se limpia —o no se limpia— suele pasar desapercibido.