Juanma Lorente, abogado laboralista: "Muchos despidos que se venden como 'legales' no lo son"
Un abogado laboralista advierte sobre los despidos que muchos trabajadores aceptan sin saber que podrían ser nulos y dar lugar a readmisión y compensaciones
El abogado laboralista Juanma Lorente explica en redes sociales cuándo un despido puede ser nulo. (Instagram / @juanmalorente_laboralista)
Algunos despidos que parecen claros a primera vista pueden esconder irregularidades que muchos trabajadores desconocen. Entender cuándo un despido es realmente válido puede marcar la diferencia entre aceptar una situación o reclamar lo que corresponde.
En esta línea, el abogado laboralista Juanma Lorente advierte en un vídeo difundido en redes sociales de que no todos los despidos que se presentan como legales lo son en realidad. Según explica, existen situaciones en las que se pueden vulnerar derechos fundamentales del trabajador, lo que podría derivar en la nulidad del despido.
Tal y como detalla, un despido nulo implica consecuencias importantes para la empresa. Entre ellas, la obligación de readmitir al trabajador en su puesto, el pago de los salarios dejados de percibir desde el momento del despido —los llamados salarios de tramitación— y, en algunos casos, una indemnización por daños y perjuicios.
El especialista pone ejemplos concretos en los que esta situación puede darse. Entre ellos, despidos relacionados con una baja médica, un embarazo, el disfrute de permisos de maternidad o paternidad o la solicitud de reducción de jornada. También menciona aquellos casos en los que el despido se produce tras una reclamación de derechos laborales, lo que podría interpretarse como una represalia.
Una situación en la que pueden surgir conflictos laborales como el despido. (Freepik / DC Studio)
En este contexto, uno de los aspectos más relevantes es el desconocimiento. Muchos trabajadores, según señala, asumen el despido sin cuestionarlo o firman documentos sin valorar sus implicaciones legales, perdiendo así la oportunidad de iniciar una reclamación.
Por último, insiste en un punto clave: el tiempo. En España, el plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles desde la notificación, por lo que actuar con rapidez resulta fundamental para poder defender los derechos laborales.
Algunos despidos que parecen claros a primera vista pueden esconder irregularidades que muchos trabajadores desconocen. Entender cuándo un despido es realmente válido puede marcar la diferencia entre aceptar una situación o reclamar lo que corresponde.