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Tamara Falcó: No me gusta la definición de pija

Tamara Falcó sigue siendo una mujer con facetas por descubrir al mundo. La hija de Isabel Preysler se confiesa esta semana como una gran admiradora de
Foto: Tamara Falcó: No me gusta la definición de pija
Tamara Falcó: No me gusta la definición de pija
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    Tamara Falcó sigue siendo una mujer con facetas por descubrir al mundo. La hija de Isabel Preysler se confiesa esta semana como una gran admiradora de su madre, de quien afirma que le gustaría ser su heredera y es que Tamara ha ido creciendo siguiendo las líneas y el estilo clásico y depurado de su madre. Se sonroja cuando la comparan con ella y quizá por su influencia también haya decidido probar suerte en el mundo de la moda.

    Cuenta Tamara en el próximo número de Caracter, que se encuentra “feliz con mi nueva faceta”, y es que la hija del marqués de Griñon está comenzando su andadura por el mundo del diseño de moda. Afirma que le han prolongado el contrato que había firmado con la casa Barbour durante un año más. Un proyecto de futuro “que me tranquiliza, la verdad”.
     
    De sus hermanos comenta que se lleva mejor con uno o con otro “por épocas”. Dice que “Enrique está cada vez más ocupado” por lo que “es difícil estar con él” y que “le echo de menos” con respecto a su hermana Chabeli cuenta que “me llevo fenomenal, ahora que he madurado”.
     
    Sobre si se considera elegante, Tamara responde que “la palabra elegante me impone un poco”, aunque opina que “no creo que la elegancia sea un gen” sino que se trata de que “más que nada vas educando el ojo” porque para ella, “la elegancia es una forma de vivir, un estilo de vida”, algo que sin duda para ella su madre posee.
     
    Dice la hija de Isabel Preysler en la revista dirigida por Verónica Zabala que estar guapa “es muy sacrificado, pero como es al mismo tiempo gratificante cuando te sale bien no se convierte en un trabajo”, algo que ella procura hacer todos los días y bromea con que “ahora más, que ya no soy tan joven”. Lo logra con una dieta sana con atención a los nuevos tratamientos y con una tabla “que me propuso mi entrenador cubano pero que no sigo casi nunca”, reconoce.
     
    Ella, que fue crítica de moda en la revista Hola! Durante una temporada, dice que no le dan miedo las críticas “sobre todo si son críticas constructivas y tienen una base”, aunque afirma que siendo sincera, tampoco lo piensa tanto. Tal vez puede ser porque como cuenta “me desconcentro facilmente” y necesita tranquilidad. Algo que pudo encontrar durante su estancia en París.
     
    Dice la ahora diseñadora que durante aquella etapa “me independicé” aunque “en mi casa siempre somos muchos” y entonces afirma que “me sentí extremadamente sola”. Aún así, la experiencia duro ocho meses, en los que afirma que no se organizó bien como ama de casa. Dice que aumentó de peso con un “me puse como una foca” ya que “al principio iba como de vacaciones y me lié a comer crepes”. Tamara deshace también algunos mitos como aquel que afirmaba que no llegaba a fin de mes durante su etapa parisina y es que dice que “se tergiversan las cosas”. Lo que si reconoce es que se dio cuenta de “lo cara que es la vida”.
     
    Dice que para no confundirse con la ropa “tenemos un pequeño truco, y es que las identificamos con etiquetas” aunque afirma que “si en mi vestidor caen un par de calcetines de cashemire de mi madre me los pongo hasta que me pillan”. Y es que a pesar de ir siempre bien vestida y su gusto por determinadas firmas no se considera una ‘pija’ porque dice que “no me gusta nada su definición en el diccionario. No me gusta identificarme con una persona que solo tiene valores materiales”. Pero eso sí, afirma que “mi forma de hablar quizá sí sea un poco pija”.
     
    Quizá por esa forma de no identificarse con las personas materialistas, lo que Tamara Falcó le pide al nuevo año es “prosperidad, porque está muy cruda la cosa” y añade la paz, “paz para todos”.