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Sofía Hellqvist o cómo convertir a una stripper en princesa en menos de doce meses

Desde que se anunció el compromiso oficial del príncipe Carlos Felipe, la Casa Real de Suecia puso en marcha su maquinaria para que el pasado de la ex stripper quedara en un segundo plano

Foto: Sofía en una imagen de 2006 (Cordon Press)
Sofía en una imagen de 2006 (Cordon Press)

Desde que el 28 de junio de 2014 se anunció el compromiso oficial del príncipe Carlos Felipe con Sofía Hellqvist, la Casa Real de Suecia puso en marcha su maquinaria para que el pasado de la ex stripper quedara en un segundo plano y se transformara en toda una princesa antes del 13 de junio de 2015, fecha en la que se celebrará el enlace real. Como en el cuento del patito feo, la joven ha dejado de ser un bicho raro –siempre teniendo en cuenta los cánones de la realeza– para convertirse en un auténtico cisne.

El primer paso que dio la Corona sueca fue ‘maquillar’ el pasado académico y laboral de Sofía. Sus estudios financieros en Nueva York, su fundación para ayudar a los niños desfavorecidos… todo aparece plenamente detallado en el currículum que difundieron a los medios. No obstante, no existe nada de sus reportajes como modelo de ropa interior, sus trabajos como esteticista o camarera en locales nocturnos, o su participación en un reallity show parecido a Gran Hermano. En resumen, los reyes hicieron desaparecer aquellas cuestiones que en un primer momento incluso a ellos mismos les incomodaron y les hicieron dudar sobre la elección de su hijo.

La segunda etapa de la ‘conversión’ de Sofía fue aparentar ser una familia feliz. Si los reyes e incluso las hermanas de Carlos Felipe aceptaban a la novia, no tenía por qué existir preocupación entre los suecos, sobre todo después de los duros momentos que se han vivido en palacio. Discusiones que acabaron mellando la relación fraternal de Magdalena y Carlos Felipe, desplantes a Sofía en celebraciones y fiestas familiares… Toda forma parte del pasado. Ahora la consigna era aceptar y mimar a la nueva incorporación, y parece que de momento todo va por el buen camino. Todos los actos en los que ha aparecido la ex stripper junto a los Bernardotte se han desarrollado con una cordialidad un tanto sospechosa.

La última fase fue cambiar la imagen física de la novia. La reina Silvia aconsejó a Sofía que se dejara ayudar de una estilista y así lo hizo. Hace unos meses, la futura mujer de Carlos Felipe contrataba los servicios de Camilla Astrand, una experta en moda y estética, quien la ayudó a acercarse más al prototipo de princesa. Primero fue el cabello. Sofía cambió su melena negra azabache por un castaño que le daba cierta dulzura. Después, el vestuario. La joven dejó atrás su estilo informal por prendas más exquisitas de grandes marcas. Lo último fue deshacerse del piercing del ombligo y el tatuaje de una flor en el brazo derecho.

Aunque parecía difícil, la familia real sueca ha conseguido en tres simples pasos convertir a una joven que no podía tener una imagen más alejada a la de un miembro de la realeza, en toda una princesa. 

Carlos Felipe y Sofía en los Premios Nobel (Gtres)
Carlos Felipe y Sofía en los Premios Nobel (Gtres)
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