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en la boda de eugenia

Meghan Markle, verdades y mentiras: embarazo y pelea con Harry en la boda

El abrigo de Givenchy que lució la duquesa de Sussex en la boda de Eugenia de York desata las especulaciones en Twitter

Foto: Meghan Markle y Harry, en la boda. (Reuters)
Meghan Markle y Harry, en la boda. (Reuters)

Los ingleses están a la que salta con Meghan Markle. Ya se sabe, es la novedad, y además tiene una familia paterna que da carnaza un día sí y el otro también a los tabloides (la prensa sensacionalista), así que si ayer Melania Trump manifestaba en una entrevista que "soy la persona más acosada del mundo", igual se olvidaba de la que fuera protagonista de la serie 'Suits'. Que igual, acosada no, pero observada y juzgada, muchísimo.

Ayer a los tuiteros, que no se les escapa una y, como decía Melania, se escudan detrás del teclado de un ordenador (o de un smart-phone), se pusieron a especular con el abrigo de Givenchy, con el que estaba guapísima y muy elegante (un poco predecidble, tal vez), pero que podría ocultar lo que todos llevan esperando casi hasta antes de casarse con Harry: un embarazo.

[LEE MÁS: Meghan Markle sigue sin arriesgar hasta en las grandes ocasiones (eso sí, iba perfecta)]

Meghan Markle, con el comentado abrigo de Givenchy. (EFE)
Meghan Markle, con el comentado abrigo de Givenchy. (EFE)

En el 'Daily Mail' no apuestan por este estado de buena esperanza, porque la duquesa de Sussex va a viajar próximamente a Fiji y Tonga, donde podría infectarse con el virus del Zika, que se trasmite a través de la picadura diurna de un determinado tipo de mosquito. Y los médicos no recomiendan viajar a mujeres embarazadas a lugares donde estarían expuestas a esa infección que puede provocar malformación en el feto, recuerdan en el mencionado periódico.

Así que si nos fiamos de esta información, descartemos el embarazo de Meghan Markle y pensemos que la elección de su 'outfit' fue algo que se le ocurrió a su estilista, pero no se vayan todavía, aún hay más...

La tercera en discordia: Zara Tindell

Este mismo medio, que hace un particular periodismo de investigación, ha consultado, como se hace en algunos programas de televisión en España, con un experto en lenguaje corporal para determinar si los Sussex tuvieron o no un pequeño desencuentro momentos antes de que comenzara el servicio religioso en la capilla de San Jorge, la misma en la que ellos se casaron meses atrás.

Zara, de azul y con tocado gris, sentada delante de Meghan Markle. (Getty)
Zara, de azul y con tocado gris, sentada delante de Meghan Markle. (Getty)

La cuestión es que Meghan estaba hablando con Zara Tindall (Philips de soltera), ahora su prima política, sentada frente a ella, y el príncipe Harry las interrumpió. Interpretan que Meghan reconvino a su marido y a continuación siguió a lo suyo, charlando con la simpática y campechana hija de la princesa Ana, que este año también ha acaparado titulares por haber desvelado que no ha sufrido un solo aborto como se pensaba sino dos (y por cómo esta circunstancia había afectado a su matrimonio con el jugador de rugby Mike Tindall).

[Zara Philips, nieta de Isabel II, desvela un aborto que había mantenido en secreto]

En fin, el experto concluye que Harry estaba mucho más nervioso que su mujer, que demostró en una ocasión tan solemne como esta mayores habilidades sociales. A juzgar por las tablas que el hijo de Lady Di debería tener a estas alturas, quién lo diría...

Conclusión: embarazo, parece que no, pelea (peleílla, más bien), quizás...

Por cierto, este martes está previsto que lleguen a la ciudad australiana Sídney, primera parada de su viaje por distintos países de la Commonwealth. Dos semanas en los que recalarán en las ya mencionadas Fiji, Tonga y Nueva Zelanda. Dos intensas semanas para que se siga expandiendo el 'fenómeno Meghan'.

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