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MUY SINCERA

Sarah Ferguson: las dos muertes muy cercanas que le hicieron cambiar de hábitos

La que fuera duquesa de York ha desvelado haberse sometido a diversos tratamientos estéticos y asegura que estuvo tomando muchos años el sol sin protección

Foto: Sarah Ferguson, en una imagen de archivo. (Reuters)
Sarah Ferguson, en una imagen de archivo. (Reuters)

Sarah Ferguson siempre ha sido un libro abierto, aunque sea para contar su versión de los acontecimientos de su vida, que en muchos casos ha estado rodeada por la polémica y en otros, como los tiempos actuales, está siendo noticia por acontecimientos felices: el año pasado se casaba su hija Eugenia con Jack Brooksbank y en 2020 lo hará Beatriz con el italiano Edoardo Mapelli.

Esta misma semana ha puesto el foco mediático por una entrevista concedida a 'Daily Mail', en la que habla abiertamente de los retoques estéticos que se ha sometido en los últimos años en los que ha relegado el bótox por técnicas más naturales como los hilos tensores, las inyecciones de hialurónico o de vitaminas y los tratamientos con láser, porque, según sus propias palabras, no quiere tener "una mirada congelada".

En lo que parece un publirreportaje encubierto (ignoramos si hay alguna transacción económica de por medio), la que fuera mujer del príncipe Andrés de Inglaterra desvela que también se ha sometido a tratamientos de células madre gracias a los cuales ha recuperado sus maltrechos pies, a consecuencia de haber montado a caballo en exceso en su juventud. Una técnica, por cierto, no aprobada en el Reino Unido, por lo que lo hizo en las Bahamas el pasado mes de marzo.

El lado más humano de esta entrevista, sin embargo, llega cuando Fergie, que es así como la llamábamos en sus primeros años junto a los Windsor, habla sobre su infancia: "Mi madre (Susan Barrantes, que murió en un accidente de tráfico en 1998) pensaba cuando yo era pequeña que la crema hidratante de Nivea servía como protector solar. Y, por supuesto, no era así. Ahí es cuando el daño (en su piel) comenzó".

[LEE MÁS: Sarah Ferguson recuerda a las personas que la muerte le arrebató de forma prematura]

"M padre (Ronald Ferguson), que murió en 2003, sufrió un melanoma y mi mejor amiga, Carolyn Cotterell (con quien Sarah compartió casa en los años 80), también murió a causa de un melanoma maligno. Tenía 43 años (y tres hijos). Me hizo darme cuenta de que tienes que cuidar tu piel tanto como tus órganos. No solo se trata de algo estético. Tenemos que pensar en la salud de nuestra piel", manifiesta la que fuera nuera de la reina Isabel II.

Sarah Ferguson, en la boda de su hija. (Reuters)
Sarah Ferguson, en la boda de su hija. (Reuters)

Son numerosas las ocasiones en las que Sarah ha recordado a su amiga, el pasado mes de marzo, por ejemplo, en Instagram, red social en la que quiso recordar también a la que fuera su cuñada, Diana de Gales, y más atrás en el tiempo en 'What I Know Now: Simple Lessons Learned the Hard Way' ('Lo que sé ahora: simples lecciones que aprendí de una manera dura', un libro que publicó en 2001. En sus páginas manifestaba que "era mi mejor amiga, mi ángel de la guarda, la mejor maestra de mi vida".

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