La boda española a la que han asistido Federico y Mary de Dinamarca este fin de semana
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FAMILIA REAL DANESA

La boda española a la que han asistido Federico y Mary de Dinamarca este fin de semana

Este ha sido, sin duda, un fin de semana de bodas vip. Pero hubo otra que pasó desapercibida y que contó con presencia real

Foto: Federico y Mary de Dinamarca, en una imagen de archivo. (CP)
Federico y Mary de Dinamarca, en una imagen de archivo. (CP)

Este ha sido, sin duda, un fin de semana de bodas vip. Desde la que unió a Mónica Aznar Oriol con Fadrique Balmaseda al enlace entre Felipe Cortina y Amelia Millán o el de Inés Perez-Pla y Alberto Pablos. Pero hubo otra que pasó desapercibida y que contó con presencia real, en concreto del príncipe Federico y la princesa Mary de Dinamarca, quienes viajaron a España para asistir a las nupcias de unos amigos; eso sí, su asistencia fue totalmente discreta y, de momento, no han trascendido fotos de los herederos del trono danés.

Los protagonistas de la boda a la que no faltaron Federico y Mary son Leonora Sisseck, hija del conocido bodeguero danés Peter Sisseck, gran amigo de los príncipes, y Carlos del Río. Tal como cuenta la revista 'Semana', la ceremonia se celebró en Valbuena de Duero, una pequeña localidad en la provincia de Valladolid. En concreto, los. novios se dieron el 'sí, quiero' en el monasterio de Santa María de Valbuena, hasta donde se acercaron los herederos daneses para estar presentes en este gran día.

placeholder Peter Sisseck. (EFE)
Peter Sisseck. (EFE)

Y, claro, tanto ellos como el resto de invitados tuvieron que seguir una serie de medidas anticovid. Los novios pidieron a los asistentes una prueba PCR negativa y la celebración del banquete se hizo al aire libre para evitar cualquier riesgo de contagio. Aunque la boda se celebró el sábado, el viernes hubo una fiesta previa para aquellos invitados que ya se encontraban en Valbuena de Duero. Una celebración que tuvo lugar en la Hacienda Monasterio, una finca de 176 hectáreas rodeada de viñedos.

No es esta la primera vez que los herederos daneses se dejan ver por España junto a su amigo Peter Sisseck. En septiembre de 2019, la pareja hizo las maletas para pasar un fin de semana en la Ribera del Duero, zona conocida por sus innumerables bodegas y vinos. Allí disfrutaron de buena compañía y mejor gastronomía, en una escapada en la que estuvieron acompañados por Sisseck, que ejerció de guía y anfitrión.

Aunque compatriota de los príncipes de Dinamarca, lleva casi tres décadas viviendo en la zona, con bodega propia, Pingus, situada en la localidad de Quintanilla de Onésimo. Peter sufrió una gran tragedia en 2013, cuando su hija Alexandra falleció en un fatal accidente de tráfico en Dinamarca. La joven universitaria de 20 años fue arrollada por un vehículo mientras realizaba un trayecto urbano en bicicleta, en un cruce de peatones previo a una intersección de calles.

Sus vinos son unos de los más cotizados de la zona y descritos por los entendidos como 'vinos de culto'. La gama de caldos que produce la bodega es tan amplia como sus precios. Y es que se pueden pagar desde 35 euros por una botella del 'pequeño de la casa' hasta más de 1.100 por el 'hermano mayor', dependiendo de la añada. Vinos que seguro han podido catar Mary y Federico de Dinamarca este fin de semana en la boda de Leonora.

En esa ocasión, hace dos años, los herederos estuvieron almorzando en el Asador Mauro, un restaurante muy conocido de la localidad cercana de Peñafiel, especializado en lechazo y con un precio medio de 30 euros por persona, sin bebida ni postres. Fue precisamente en esta comida donde se pudo captar la única imagen de la pareja durante su escapada, gracias a un comensal que los reconoció y fotografió con su teléfono móvil.

En ese momento, desde Vanitatis nos pusimos en contacto con los responsables del Asador Mauro para que nos dieran más detalles sobre esta ilustre visita al restaurante. Fue una comida de amigos, entre los que Federico y Mary pasaban totalmente desapercibidos. Tanto que la mayoría de los camareros y los comensales no se percataron de la presencia real, y los que se dieron cuenta no lo hicieron hasta bien entrada la comida. "Llegaron, comieron y se fueron, como dos clientes más. No vimos ni guardaespaldas, ni seguridad", nos contaban. Una estela de privacidad que han seguido este mismo fin de semana en la boda de Leonora y Carlos.

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