Hace veinte años, una joven aspirante a actriz sueca llamada Sofia Hellqvist caminaba por los pasillos de Nueva York con sueños y ambiciones por delante. Hoy, convertida en princesa de Suecia tras su matrimonio con el príncipe Carlos Felipe en 2015, su nombre aparece inesperadamente vinculado a uno de los escándalos más polémicos de las últimas décadas:el del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de delitos sexuales contra mujeres jóvenes.
Según documentos filtrados y publicados por el medio 'DN', una financiera sueca, con amplias conexiones en el mundo de los negocios, habría mostrado fotografías de Sofia Hellqvist a Epstein, sugiriendo que podía ser interesante conocerla. En los registros judiciales, se informa de que la princesa se reunió con Epstein en varias ocasiones, algo que ha confirmado la Casa Real sueca, aunque no se han ofrecido detalles sobre la naturaleza o el contexto de estos encuentros.
Carlos Felipe y Sofía de Suecia en una imagen de archivo. (Gtres)
"Ella es Sofía, una aspirante a actriz que acaba de llegar a Nueva York. Es la chica de la que te hablé antes de irme, y pensé que te gustaría conocerla. ¿Quizás podamos visitarla antes de que te vayas de Navidad?", reza la carta que le escribió la financiera a Epstein, haciendo referencia a la ahora princesa.
Esta noticia ha salido a la luz apenas unas horas antes de la celebración de los Premios Nobel, el evento más importante en la agenda de la familia real sueca. Durante varios días, Sofía no figuraba en la lista de invitados, oficialmente por el nacimiento de su hija, Inés. Sin embargo, la pequeña nació en febrero, por lo que ya no se trataría de una ausencia por maternidad. Los medios suecos sospechan que la Casa Real conocía esta información y cuándo se haría pública, y que Sofía habría decidido no asistir para no acaparar la atención durante los galardones.
En este entramado de poder y relaciones internacionales, la financiera sueca implicado ha respondido a los rumores asegurando que no tuvo ningún papel en mediar entre Epstein y Sofía. Según sus palabras, si la princesa estuvo presente en alguno de los encuentros, era simplemente una joven entre un grupo de mujeres profesionales, muchas de ellas destacadas emprendedoras. “Nada de esto es cierto, pero me lo guardo para mí. No hay absolutamente ninguna novedad”, declaró recientemente.
Lo que sí se sabe es que Epstein, antes de su arresto y posterior fallecimiento, mantenía una extensa red de contactos a nivel mundial, incluyendo donaciones económicas a empresas de la financiera sueca, y que buscaba relacionarse con figuras de distintos círculos sociales. En este contexto, la mención del nombre de la princesa ha despertado inevitablemente la atención de los medios internacionales, quienes destacan la coincidencia de tiempo: la joven Sofia tenía alrededor de veinte años cuando ocurrieron estos contactos, y aún no había comenzado su vida pública en Suecia.
Carlos Felipe y Sofía en el bautizo de su hija, Ines. (Efe)
El caso ha vuelto a poner de relieve cómo las redes de Epstein se extendieron más allá de Estados Unidos, alcanzando Europa y contactos inesperados. Para la familia real sueca, la aparición del nombre de Sofía en estos documentos genera un delicado equilibrio entre la transparencia y la protección de la privacidad de la princesa. Fuentes cercanas aseguran que desde entonces no ha habido ningún tipo de contacto con Epstein, y que Sofía ha seguido con su vida centrada en la familia y sus compromisos oficiales.
Hace veinte años, una joven aspirante a actriz sueca llamada Sofia Hellqvist caminaba por los pasillos de Nueva York con sueños y ambiciones por delante. Hoy, convertida en princesa de Suecia tras su matrimonio con el príncipe Carlos Felipe en 2015, su nombre aparece inesperadamente vinculado a uno de los escándalos más polémicos de las últimas décadas:el del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de delitos sexuales contra mujeres jóvenes.