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El lenguaje no verbal del rey Felipe y la princesa Leonor, más allá de las miradas de orgullo: "Está enviando un mensaje silencioso"
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PADRE E HIJA, REY Y PRINCESA

El lenguaje no verbal del rey Felipe y la princesa Leonor, más allá de las miradas de orgullo: "Está enviando un mensaje silencioso"

La Casa Real distribuía este viernes nuevas imágenes de la formación de la princesa Leonor, aunque estas quizá eran las más especiales, al tratarse de un vuelo de instrucción compartido con el rey Felipe

Foto: El rey Felipe y la princesa Leonor, en la Academia General del Aire de San Javier. (Casa de S. M. el Rey)
El rey Felipe y la princesa Leonor, en la Academia General del Aire de San Javier. (Casa de S. M. el Rey)

Un vídeo y 18 fotos realizadas hace unas semanas en San Javier que nos muestran un vuelo compartido entre un monarca y su heredera, pero sobre todo, entre un padre y una hija. Por eso, hemos querido saber qué hay más allá de esas miradas de orgullo del rey Felipe a la princesa Leonor a través del análisis del lenguaje no verbal proporcionado por los más expertos.

Y el veredicto es muy interesante. Fotos y vídeo nos dejan un mensaje silencioso del Rey a la Princesa, del padre a su hija, que vemos especialmente en esas imágenes en las que Leonor aparece como anfitriona. Es ella la que recibe al monarca en la Academia General del Aire de San Javier, primero con un saludo formal y después con un emotivo abrazo de reencuentro.

"Lo interesante de estas imágenes no es que veamos a un rey y a una princesa, sino que vemos dos roles superpuestos al mismo tiempo: un padre orgulloso y una futura reina aprendiendo a ocupar el espacio que un día será suyo". Son palabras de Cristian Salomoni, director del Instituto Internacional de Análisis de la Conducta y experto en esa comunicación no verbal que muchas veces dice más que las palabras, como es este caso.

"La comunicación más potente no está en los gestos espectaculares. No hay abrazos exagerados, no hay efusividad, no hay una puesta en escena diseñada para emocionar. Lo que aparece es algo mucho más propio de la cultura institucional de la Casa Real: complicidad", nos dice.

Salomoni incide mucho en esas escenas en las que el rey Felipe es consciente de que su hija es la protagonista, ejerciendo de una suerte de anfitriona al recibir a su padre en el que ha sido su hogar durante los últimos diez meses: "Es un padre que observa más que dirige. Felipe VI transmite una comunicación muy característica de los líderes militares y de los padres que saben que su hijo ya ha dejado de ser un niño".

Un veredicto que apoya con la siguiente explicación: "No parece estar corrigiendo ni supervisando. Observa. Y eso es importante, porque en comunicación no verbal, cuando alguien reduce sus intervenciones y permite que la otra persona ocupe el protagonismo, está enviando un mensaje silencioso: 'Confío en ti'".

placeholder La princesa Leonor, explicando al rey Felipe en una de las aulas. (Casa de S. M. el Rey)
La princesa Leonor, explicando al rey Felipe en una de las aulas. (Casa de S. M. el Rey)

"Es exactamente el tipo de conducta que cabe esperar de un rey que prepara a su heredera para asumir responsabilidades propias. La mirada de Felipe suele proyectar más validación que control. No comunica autoridad sobre Leonor, sino reconocimiento hacia ella", continúa. Una comunicación que también llega por parte de la Princesa de Asturias, de la que Salomoni afirma que ya no se comporta como hija, sino como una compañera institucional.

"Quizá el detalle más llamativo es que la interacción ya no recuerda tanto a la de un padre con su hija adolescente, recuerda más a la de dos personas que comparten una misma misión", nos dice. Un análisis que se explica con algunos detalles, como que padre e hija aparecen en las imágenes frecuentemente alineados corporalmente, mirando hacia los mismos puntos de interés y participando en la actividad desde una posición semejante.

Por eso, Salomoni comparte, entre otras conclusiones, que los roles han cambiado ligeramente, ya que estas imágenes no nos muestran una jerarquía familiar tradicional, sino una cadena de relevo: "Yo estoy haciendo este trabajo hoy; tú lo harás mañana", parecen decir. Una imagen, en definitiva, que tiene una enorme carga simbólica para la monarquía.

El lenguaje del orgullo silencioso

Pero hay cosas que no es necesario analizar, como esas miradas de orgullo que el rey Felipe nunca disimula cuando comparte aparición con su hija, en la que siempre suele dejarle a ella el mérito: "Es algo que se ha repetido en distintos actos militares durante los últimos años: cuando Leonor completa una etapa importante, el Rey no invade la escena. Permanece cerca, sonríe ligeramente, observa y deja que el mérito recaiga sobre ella", explica Salomoni.

placeholder La princesa Leonor, atenta a los movimientos de su padre. (Casa de S. M. el Rey)
La princesa Leonor, atenta a los movimientos de su padre. (Casa de S. M. el Rey)

"Desde el punto de vista comunicativo, eso es muy inteligente. Porque el protagonista del relato no es un rey orgulloso, la protagonista es una futura reina", concluye. Una conclusión que cuadra con el día en el que se han publicado estas imágenes, a pesar de que fueron tomadas hace semanas: 19 de junio, el mismo día en el que el rey Felipe celebra sus 12 años en el trono, en un mensaje claro de cuál es el presente y el futuro de la institución.

"Se produce una especie de espejo histórico. La imagen del padre observando a la hija genera una narrativa muy potente: el heredero de ayer contempla a la heredera de mañana. Es una fotografía sobre el tiempo. Sobre la continuidad".

Un vídeo y 18 fotos realizadas hace unas semanas en San Javier que nos muestran un vuelo compartido entre un monarca y su heredera, pero sobre todo, entre un padre y una hija. Por eso, hemos querido saber qué hay más allá de esas miradas de orgullo del rey Felipe a la princesa Leonor a través del análisis del lenguaje no verbal proporcionado por los más expertos.

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