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jamás lo consiguió

20 años sin Frank Sinatra: la hija secreta que luchó por conocerle antes de que muriese

Julie Ann Maria Lyma no pudo ver a su padre en vida. “Cuando al fin me enteré de quién era, me impidieron verme con él", declaró hace años. Hoy sigue su vida en el anonimato

Foto: Frank Sinatra en una imagen de archivo. (Newsmakers)
Frank Sinatra en una imagen de archivo. (Newsmakers)

No sabemos si la Voz voló hacia la luna, tal y como dice una de sus más famosas canciones, pero sí que dejó de ser carne un 14 de mayo de 1998, hace ahora 20 años. Y de entre todos los mortales que hoy sienten pena por no haber ido a uno de los conciertos de Frank Sinatra o haberlo conocido en persona, hay una que lo lamentará doblemente: su hija secreta, aquella que descubrió que lo era en televisión.

Portada del libro 'Under my skin', de Julie Sinatra
Portada del libro 'Under my skin', de Julie Sinatra

Julie Ann Maria Lyma, que así se llamaba antes de calzarse el apellido Sinatra, no pudo ver a su padre en vida. “Cuando al fin me enteré de quién era, me impidieron verme con él antes de que muriera en 1998. Eso todavía me duele. Para mí, el dinero nunca ha tenido ninguna importancia”, afirmó en su día.

La historia de esta hija secreta empezó como la de otros hijos de personajes famosos, con un desliz amoroso. Allá por 1940, su madre, Dorothy, una camarera que aparecía de cuando en cuando en alguna película como extra, se cruzó con un jovencísimo Sinatra en el Pink Flamingo de Las Vegas.

Para entonces, la joven ya salía con Tom Lyma, un representante de vino con el que se acabó casando estando ya embarazada del cantante, que por entonces ni era famoso ni había protagonizado películas como 'Un día en Nueva York'. La adolescencia de Julie se convirtió, por obra y gracia de aquel secreto, en un ir y venir de pistas y datos que, de alguna manera, la relacionaban con ese hombre de ojos azules que cantaba 'My Way'.

Hubo una ocasión en la que su tía Iva, buena conocedora del secreto familiar, le dijo algo que nunca olvidaría. “Te voy a poner un disco de Frank Sinatra. Por lo menos tendrías que escuchar su música”. Su madre se puso como una fiera. La adolescente, que apenas alcanzaba los 13 años de edad, no conseguía descifrar ni aquella misteriosa sugerencia ni tampoco por qué su madre le rizaba el pelo y la peinaba de una forma que, según ella, estaba encaminada a disfrazar su enorme parecido físico con el artista. Consumida por el alcohol, el comportamiento de Dorothy con su hija, que llegó al maltrato según contó ella años más tarde, parecía un eco traumático de la frustrada relación con Sinatra.

De hecho, Dorothy se acabaría separando de Lyma y casándose de nuevo para ser igual de infeliz que con su primer marido. Julie recordaba cómo su supuesto padre le espetó un día que era una “rojeras” como su padre, frase que ella intentó descifrar sin éxito. No fue hasta 1996, viendo una miniserie de televisión dedicada a contar con pelos y señales la vida y milagros de Frank Sinatra, cuando cayó en la cuenta de que su madre podía ser aquella camarera ingenua y misteriosa que la ficción retrataba por haber mantenido una relación con el cantante y actor.

Frank Sinatra y Ava Gardner, la tormentosa relación de dos fuerzas de la naturaleza.
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La confirmación de que era hija de una de las mayores estrellas del siglo XX no fue más que el aldabonazo para intentar conocerle. Pero pese a contratar al bufete de abogados Rod and Carol Lynn y ponerse en contacto con sus hermanos, lo único que obtuvo fueron portazos en la cara. “Intentaba por todos los medios ver a mi padre antes de que muriera. Era todo lo que quería”. Pero Sinatra falleció sin conocer a su vástago.

Frank Sinatra y su hija Julie de joven.
Frank Sinatra y su hija Julie de joven.

Como era de esperar, Julie reclamó pruebas de ADN que nunca se efectuaron, reclamó su derecho a la herencia y tuvo que esperar a otro juicio más: la audiencia por la validación pública del testamento de Sinatra, que tuvo lugar en 2002. Al oponerse a esa validación, el juez determinó que la familia tendría que llegar sí o sí a un acuerdo con ella. Al final, además de dejarle utilizar el apellido, decidieron darle 100.000 dólares. Calderilla para los 200 millones de los que se componía el patrimonio de la Voz, uno de los más cuantiosos de entre los clanes artísticos de Estados Unidos. Ni siquiera esa calderilla bastó para que ella no contase su historia en un libro que llevó por título un significativo 'Under my skin', el título de otro de los grandes himnos del cantante.

Actualmente, Julie tiene 73 años y lucha como puede contra la esclerosis múltiple. Para ella, Frank Sinatra no es más que la frustración de toda una vida en la que perteneció, sin saberlo, a una de las familias más importantes de América. Sus ojos azules, sin embargo, siempre la delatarán.

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