En un mundo hiperconectado donde los teléfonos inteligentes forman parte del día a día incluso de los más pequeños, hay figuras públicas que han decidido ir contracorriente y retrasar al máximo la entrega de un móvil a sus hijos. Más allá de moda o capricho, estas decisiones reflejan preocupaciones reales sobre la dependencia de la tecnología, la salud mental y el desarrollo infantil. Entre quienes han hecho pública esta postura están figuras de máximo perfil como Novak Djokovic y Cristiano Ronaldo, cuyas decisiones han generado debate sobre la crianza en la era digital.
El tenista serbio Novak Djokovic ha revelado en varias entrevistas que sus hijos no tienen teléfono móvil y no lo tendrán “hasta que sean lo suficientemente maduros”, según explicó recientemente hablando de sus hijos de 11 y 8 años. Djokovic reconoce que sus hijos “se quejan” de que son los únicos en su escuela sin móvil, pero él y su esposa han decidido mantener esa norma como parte de su enfoque educativo. El campeón ha defendido esta postura argumentando que seguir la corriente digital no siempre es lo mejor para sus pequeños y que educarlos “a contracorriente” forma parte de sus valores familiares.
Cristiano Ronaldo, en una foto de archivo. (Gtres)
El serbio, considerado uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, ha vinculado esta decisión con su visión más tradicional de la educación: quiere que sus hijos desarrollen creatividad, interés por actividades fuera de las pantallas y madurez antes de introducirlos al mundo tecnológico de los móviles. Según ha comentado, su enfoque no es fácil y genera tensiones familiares, pero cree que vale la pena insistir en una infancia libre de smartphones prematuramente.
En el fútbol, Cristiano Ronaldo ha adoptado una postura similar con su hijo mayor, Cristiano Jr., aunque con matices personales. El delantero portugués ha dicho en varias ocasiones que no prestará un smartphone a su hijo a pesar de sus repetidas peticiones, argumentando que no quiere que su hijo “se obsesione con la tecnología”. Ronaldo piensa que si un niño quiere comunicarse con él, puede hacerlo a través de otros medios, como utilizar el teléfono de un familiar, y ha dejado claro que cree importante transmitir valores como el trabajo duro y el equilibrio antes de ceder a la presión social.
La postura de Ronaldo ha llamado la atención precisamente porque proviene de un entorno en el que la tecnología y las redes sociales forman parte permanente de su vida profesional. Él mismo es una de las figuras más seguidas en plataformas digitales, pero ha optado por limitar estrictamente el acceso de sus hijos a esos mismos dispositivos para evitar distracciones o dependencia temprana.
Novak Djokovic, en una foto de archivo. (Europa Press)
La tendencia de las figuras públicas de limitar el acceso de sus hijos a los teléfonos móviles refleja una inquietud que comparten muchos padres: el impacto del uso temprano de la tecnología en el bienestar emocional, el desarrollo social y los hábitos de atención en los niños. Para estos famosos, retrasar el uso de dispositivos no es solo una cuestión de control, sino una estrategia a largo plazo para fomentar hábitos más sanos y equilibrados en sus pequeñas baterías digitales.
En un mundo hiperconectado donde los teléfonos inteligentes forman parte del día a día incluso de los más pequeños, hay figuras públicas que han decidido ir contracorriente y retrasar al máximo la entrega de un móvil a sus hijos. Más allá de moda o capricho, estas decisiones reflejan preocupaciones reales sobre la dependencia de la tecnología, la salud mental y el desarrollo infantil. Entre quienes han hecho pública esta postura están figuras de máximo perfil como Novak Djokovic y Cristiano Ronaldo, cuyas decisiones han generado debate sobre la crianza en la era digital.