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Hoteles del viejo Hollywood con mucha historia

Estos hoteles sí que tienen estrellas. Fueron testigos de los escarceos amorosos, manías y delirios de los grandes. ¡Ojalá sus paredes pudieran hablar!

Foto: Hoteles del viejo Hollywood con mucha historia

Estos hoteles sí que tienen estrellas, más de cinco y de seis. Fueron testigos de los escarceos amorosos, manías y delirios de los grandes del viejo Hollywood. ¡Ojalá sus paredes pudieran hablar! Lo que sabríamos de Clark Gable, Carole Lombard, Greta Garbo, Grace Kelly y Marilyn. Están tan llenos de glamour que no se puede aguantar. Empieza aquí la película de estos hoteles de cine. Aunque de cámaras ni hablar. Estamos en Los Ángeles más confidencial.

SUNSET TOWER, LA TENTACIÓN VIVÍA ARRIBA Y ERA MARILYN

Oh, sí, ella estuvo aquí, Marilyn, que de tan amada y retratada no parece real. En su vagabundear de hotel en hotel, la rubia más rubia recaló en este glorioso número del Sunset Boulevard. Y si fuera solo la Monroe la huésped ilustre de este elegante hotel art decó años veinte, pero no. Aquí se alojaron John Wayne, Errol Flynn y Elizabeth Taylor. En esta torre que se asoma a las colinas de Hollywood y a Los Ángeles.

Esto es el West Hollywood, el viejo Sunset Tower con lo nuevo en tecnología. Su torre (la Sunset Tower) es casi tan fotografiada como el letrero de Hollywood. Vino al mundo en 1929 con el glamour bajo el brazo. Y si queríamos más madera, en honor a los hermanos Marx, la tenemos: sale en la novela Adiós, muñeca, de Raymond Chandler (1949), y en la película Get shorty, aquí Cómo conquistar Hollywood (1995), con un alabadísimo John Travolta. Así, cómo no hacer el mejor de los fuegos.  

Sus muebles son a medida y está lleno de obras de arte. Tiene piscina en la azotea, spa y centro fitness. Y es muy pero que muy pet friendly: hay un mini-Sunset Tower para las mascotas, desde las camas al menú. La privacidad de su terraza y su Tower Bar es máxima. Fotógrafos ni por asomo. Jessica Alba, Jennifer Aniston o Selena Gómez han cruzado su custodiadísimo umbral. 8358 Sunset Boulevard.

THE ROOSEVELT HOTEL: EL ÁTICO DE CLARK GABLE Y CAROLE LOMBARD Y LA PISCINA DE DAVID HOCKNEY

Este hotel lo tiene todo para hacer felices a los nostálgicos del old Hollywood y el glamour en blanco y negro pero lleno de color. Aquí, en el número 7000 de Hollywood Boulevard, tuvo lugar la primera ceremonia de los Óscar, en 1929, dos años después de abrir. Y aquí, exactamente aquí, fue donde Clark Gable y Carole Lombard, el Brad Pitt y la Angelina Jolie de la época, tuvieron algunos de sus encuentros más escandalosos; el ático lleva su nombre. Aquí también quedaban Marilyn y JFK, y se alojaron Gloria Swanson y Cary Grant. Otra vez Marilyn, residente durante dos años en una de sus cabañas con jardín y salida a la piscina más artística en el fondo. Con el mural bajo el agua que pintó David Hockney en 1988, la conocida como 'piscina del millón de dólares'.

Imagen del ático que lleva el nombre de Clark Gable y Carole Lombard
Imagen del ático que lleva el nombre de Clark Gable y Carole Lombard

En definitiva, el Roosevelt es un monumento histórico-cultural donde se sirven algunas de las mejores hamburguesas de Los Ángeles (esto no es confidencial): en el 25 Degrees, ese local estilo diner con candelabros de cristal. Los cócteles se toman en el Library Bar. ¿El Roosevelt? También el refugio del nuevo Hollywood. A Eva Mendes se la suele ver por aquí. 7000 Hollywood Boulevard.

CHATEAU MARMONT: JAMES DEAN SE CUELA EN EL CASTING Y ELISABETH TAYLOR CURA A MONTGOMERY CLIFT

En la ribera del Loira sería un château más, pero aquí es el castillo a la francesa sin río, pero con príncipes y princesas en pleno Sunset Boulevard. Veamos, porque del Marmont hay anecdotario para regalar. Batallitas paracinéfilas como que James Dean se coló por una de sus ventanas en el casting de Rebelde sin causa; para nuestra fortuna. O esa otra según la cual Montgomery Clift se repuso en una de sus habitaciones (63 en total) de un accidente de tráfico (1956), atendido por una enfermera sin igual, la 'gata' Elizabeth Taylor. Por tener, el château californiano tiene hasta lado canalla, habiendo alojado a John Lennon y Yoko Ono, Mick Jagger, Led Zeppelin (todos armados de motocicleta en el elegante vestíbulo) y a Jim Morrison como lo hizo.

Pero es que, además, John Belushi (The Blues Brothers) murió aquí de sobredosis (1982). Y el insigne fotógrafo Helmut Newton (2004) también, estampado en coche contra su pared. El Marmont es mucho Marmont: más Marilyn y mucha Greta Garbo (y amantes), el amor temprano de Wynona Ryder y Johnny Depp, el beso de Colin Farrell y Britney Spears en la terraza, mucho tiempo después, y el escenario de la película de Sophia Coppola Somewhere. Este castillo conserva el mobiliario de los años 40 y 50, y hasta los electrodomésticos de la época, y ofrece a sus huéspedes no ya habitaciones, áticos o bungalows con su jardín, sino auténticos chalés. 8221 Sunset Boulevard. 

HOTEL BEVERLY HILLS: LAS LUNAS DE MIEL DE LIZ TAYLOR Y LAS BORRACHERAS DE SINATRA

Al magnate y cineasta Howard Hughes le encantaba su piscina, aunque, en realidad, lo que más le gustaba era que estaba a rebosar de las starlets de aquellos años cuarenta. Frank Sinatra y la pandilla irreductible de los Rat Pack naufragaban en el alcohol de sus botellas. Y Greta Garbo, que era una habitual, recibía a sus amantes (sí, también aquí). El ‘palacio rosa’ -se conoce al Beverly Hills por su color, a la argentina-, con todas su palmeras proclamando su exuberancia casi carnal, es el favorito de las estrellas, empezando por sus 204 lujosas habitaciones (unas más que otras; el lujo también tiene graduación), siguiendo por sus bungalós con jardín y con sus restaurantes (en plural) para terminar con su cotizado spa La Praire, que es el nuevo pacto con el diablo de las estrellas sin edad. Liz Taylor estuvo a punto de hacer pleno en la celebración de sus lunas de miel: seis de siete. 9641 Sunset Boulevard. 

HOTEL BEL-AIR, ANTES Y DESPUÉS DE LOS ÓSCAR

Tampoco este es lo que se entiende por un hotel. Son cinco hectáreas de jardín en el lujoso barrio de Bel-Air donde cabe mucho Hollywood. Porque es entre sus paredes donde se visten y preparan los nominados a los Óscar y en donde recalan tras la ceremonia para llorar penas o vocear alegrías. Lo hizo Grace Kelly, después de ganar su estatuilla por La angustia de vivir (1954) y Russell Crowe por Gladiator (2000). En el Bel-Air tampoco nadie olvida a Norma Jean: fue fotografiada en una de sus habitaciones por Bert Stern, que cayó rendido a sus encantos, en 1962, un mes antes de morir. Estamos hablando otra vez de Marilyn. El Hotel Bel-Air se inauguró en 1946, tiene habitaciones que son chalés, suites con patio privado y algunas hasta con jacuzzi. La que se llama Presidencial presume de cocina propia con chef. Y con buganvillas. 701 Stone Canyon Road. Los Ángeles.

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