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Melania, caballo de Troya de Trump: ¿llega el primer divorcio de la Casa Blanca?

A pesar de los casos de escándalo que rodean al presidente de los Estados Unidos, la exmodelo permanece estoicamente junto a su marido. Pero, ¿por cuánto tiempo?

Foto:  Melania (y su anillo), en una imagen reciente. (Getty)
Melania (y su anillo), en una imagen reciente. (Getty)

Cuando en octubre de 2016, en plena campaña por la presidencia, le preguntaron a Melania Trump sobre el tristemente célebre 'grab them by the pussy' (agarrarlas por el coño) de su marido, ella contestó estoica: 'I can handle everything'. Algo así como “yo puedo con todo”. Y muchos entendieron que ella sabía perfectamente con quién o con qué cláusulas se había casado y que, si alguien no se iba a sorprender de todos los excesos venideros, era ella.

Pues bien, casi dos años después, parece que quizá ni la primera dama imaginaba lo que ese 'todo' podía llegar a suponer y lo complicado que sería cerrar filas incondicionalmente del lado de su voluble marido. De ahí que, como en otros protocolos que el 45º presidente de los Estados Unidos ha dinamitado, el desencuentro entre el mandatario y la primera dama también puede traer otra novedad a la Casa Blanca: el divorcio.

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La rumorología siempre apuntó cierta desafección entre ellos, casi desde la descoordinación de su baile inaugural, pero ha sido Omarosa Manigault, que trabajó con Trump tanto en el programa de televisión 'The Apprentice' como en la Casa Blanca (cargo del que acabó dimitiendo), la que soltó la bomba en su libro, publicado este mismo mes: 'Volátil: un relato desde dentro de la Casa Blanca de Trump'.

En sus páginas, asegura que Melania está “contando los minutos” para que el mandato de su marido se acabe y, así, solicitar el divorcio, aminorando el escándalo. Pero quizá una reelección en 2020 sea demasiado para ella y, en ese caso, Omarosa asegura que Donald Trump sería capaz de lanzar su ira contra ella y encontrar la manera de deportarla. ¿Será verdad o una táctica para vender su libro?

Trump y Melania, en los jardines de la Casa Blanca. (Getty)
Trump y Melania, en los jardines de la Casa Blanca. (Getty)

El movimiento #FreeMelania

Todo empezó con la broma viral #FreeMelania, como si fuera la heredera natural de Masako, la princesa triste de Japón. Una primera dama que se enrocaba en una torre de Nueva York y dilataba su traslado a la Casa Blanca donde, según las malas lenguas, duermen en habitaciones separadas. Famosas son sus 'cobras manuales' y a casi nadie extrañó que ninguno hiciera mención a su propio aniversario en las redes sociales, en contraste con las efusivas muestras de cariño de los Obama en cada fecha señalada.

Pero si bien esta pareja nos tenía acostumbrados a la falta de 'feeling', algo ha cambiado ostensiblemente en las últimas semanas: desde que Donald Trump está cada vez más acorralado legalmente, los rumores de separación arrecian hasta el punto de que algunos se preguntan qué será primero, si el divorcio o el 'impeachment' (la imputación de cargos contra él).

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Hasta ahora, solo Ronald Reagan había llegado al despacho oval con un divorcio a sus espaldas (con la también actriz Jane Wyman), algo que Trump multiplicó por dos (con Ivana Trump y Marla Maples como exmujeres). No deja de ser irónico, no obstante, que ambos fueran del Partido Republicano, guardián de las esencias de la familia tradicional. Sin embargo, lo del divorcio en pleno mandato podría tensar la cuerda demasiado en una institución tremendamente conservadora y con la obligación de ser ejemplarizante.

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Sí se han celebrado bodas en plena legislatura, pero siempre precedidas de viudedades (es el caso de John Tyler en el siglo XIX y Woodrow Wilson a principios del XX). También llama la atención que en toda la historia de Estados Unidos, solo ha habido un presidente soltero, James Buchanan (predecesor de Abraham Lincoln), y eso hizo correr rumores sobre su orientación sexual.

Hillary, junto a su marido, tras perder las elecciones. (Getty)
Hillary, junto a su marido, tras perder las elecciones. (Getty)

Lo más cerca que estuvo de vivirse el divorcio presidencial fue con Bill y Hillary Clinton durante el caso Lewinsky, cuya reconciliación tuvo una pátina de pacto social-político, que acabó pasándoles factura a él en funciones y a ella cuando parecía destinada a ser la primera mujer presidenta.

Sin embargo, en un país polarizado, el caso de Melania podría ser muy distinto: en primer lugar por la legitimidad que le da el hecho de que el escándalo es mucho mayor –no solo Stormy Daniels, sino casi 20 mujeres han asegurado haber tenido algún tipo de vínculo sexual con Trump durante su matrimonio- y en segundo lugar, porque un amplio sector de la población (especialmente, los votantes demócratas) gritarían de nuevo un 'I’m with her' (“Estoy con ella”), si diera el paso. Desmarcarse de su marido puede ser lo más popular que haga la exmodelo eslovena en su trayectoria como primera dama e, incluso, podría reescribir su, hasta ahora, vapuleada labor.

Un amplio sector de la población gritaría de nuevo un 'I’m with her' (“Estoy con ella”)

De hecho, el 'New York Times' publicó esta misma semana un artículo de opinión titulado '¿Podría ser Melania Trump nuestra mejor primera dama?', en el que reflexionaba sobre la posibilidad de que fuera el caballo de Troya que destruya a un presidente blindado en su incorrección política. Y es cierto que, cada vez parece más claro, que Melania es una discreta pero insistente opositora de su marido, de manera cada vez más explícita.

 La pareja, en una imagen de este verano. (Getty)
La pareja, en una imagen de este verano. (Getty)

Su defensa de LeBron James después de que fuera insultado por su marido y su viaje a algunos destinos a los que Trump definió como 'shitholes' (“agujeros de mierda”) reescriben, para muchos, otros mensajes más contradictorios, como su campaña contra el 'ciberbullying' (cuando la cuenta de Twitter del actual presidente es un catálogo de exabruptos lanzados a diestro y siniestro), o su famosa camiseta 'I Really Don’t Care' (“Me importa un bledo”) cuando fue a visitar a las familias desmembradas en Texas. Tal y como explicaba la columna del 'Times', firmada por Frank Bruni: “Otras primeras damas han embellecido las autopistas, han fomentado la lectura o han plantado calabazas. Pero esta podría abreviar una pesadilla”.

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