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CRISIS EN LA CASA BLANCA

De Carter a Trump: las siempre polémicas vacaciones de los presidentes de EEUU

Obama se tomó 328 días a lo largo de su mandato, buena parte de ellos en la legendaria isla de la Costa Este que también frecuentaron los Kennedy y los Clinton. Trump prefiere el calor

Foto: Donald y Melania Trump. (Getty)
Donald y Melania Trump. (Getty)

Hace unos días hablábamos de las vacaciones de Michelle Obama en Mallorca. De cómo, dónde y cuánto costó su escapada balear. Pero quizá la gran pregunta de esa noticia era: ¿por qué no estamos hablando en realidad de las vacaciones de Melania y Donald Trump? Pues bien, a pesar de todos los excesos que rodean a esta pareja presidencial que no para de dar titulares, ellos han roto la tradición de las vacaciones modélicas fuera de la Casa Blanca. Melania ni siquiera acudió al fin de semana familiar que los Trump se dieron en Camp David en junio.

Las reformas que se han estado llevando a cabo este verano en la Casa Blanca tampoco han servido de excusa para que se hicieran una escapadita medio fotogénica. Mar-a-Lago sigue siendo el lugar preferido del presidente para pasar sus ratos libres (y los combina con reuniones de alto nivel que cuestan una millonada en seguridad a los contribuyentes). Con bastante asiduidad, Donald Trump se desplaza a Bedmister, Nueva Jersey, donde pasa días o semanas en un club de golf de su propiedad.

Trump, en su libro: “No tomes vacaciones. ¿Qué sentido tiene? Si no te gusta tu trabajo, es que tienes el trabajo equivocado”

¿Un ataque de coherencia interna del presidente más contradictorio debido a sus furibundas críticas a Barack Obama por visitar a su familia en Hawái durante su presidencia? ¿O es otro juego de espejos en el que es difícil saber cuándo está trabajando y cuándo no al mezclar sus residencias vacacionales con agenda política? Él mismo decía en su libro 'Piensa como un millonario': “No tomes vacaciones. ¿Qué sentido tiene? Si no te gusta tu trabajo, es que tienes el trabajo equivocado”.

George W. Bush, en el despacho presidencial de Camp David. (Getty)
George W. Bush, en el despacho presidencial de Camp David. (Getty)

Así que, en un país dividido, unos consideran a Donald Trump el presidente más 'trabajólico' mientras sus detractores cuentan ya alrededor de 100 días de asueto desde que empezó su legislatura, por mucho que él las llame “working holidays” (vacaciones con trabajo). Para hacernos a la idea, Obama se tomó 328 días en ocho años. Y en ambos casos son muchos comparados con las vacaciones del trabajador raso estadounidense (entre dos y tres semanas al año). Solo Jimmy Carter, con 79 días de vacaciones en cuatro años, se acercó a la media nacional, según un recuento realizado por Associated Press.

[Melania, caballo de Troya de Trump: ¿llega el primer divorcio de la Casa Blanca?]

Al margen de que Trump es un caso aparte en todo, lo cierto es que pocos presidentes se han librado de las críticas cada vez que han decidido tomarse una pausa, más allá de la escapada de rigor al citado Camp David, que fue construido por Franklin D. Roosevelt en 1942 en Maryland como lugar oficial de descanso a pocos kilómetros de Washington.

Jackie Kennedy y sus hijos, de vacaciones en Italia. (Getty)
Jackie Kennedy y sus hijos, de vacaciones en Italia. (Getty)

Para vacaciones más largas, los demócratas tienen como tradición ir a Martha’s Vineyard. El hermoso enclave atlántico en Massachusetts empezó su idilio presidencial con Ulysses S. Grant, pero fue popularizado por los Kennedy. John Fitzgerald y Jacqueline tenían allí un lujoso complejo de tres casas con su respectivo terreno. Como primera pareja presidencial que entendió el poderío de los asesores de imagen, crearon escuela. Los Clinton y los Obama repitieron esa tradición de inevitable tufillo a elitismo 'progre': temperaturas moderadas, mares revueltos, faros románticos y edificios victorianos en contraste con la tórrida y nueva rica Florida que frecuenta Trump.

[Leer más: Una mansión de 11 millones de euros para las vacaciones de los Obama]

La clase baja no puede evitar sentirse poco identificada con la sofisticación demócrata y eso provocó que Bill Clinton, antes de su reelección, decidiera abrir una encuesta sobre dónde debería veranear la familia tipo estadounidense. La propuesta del pueblo fue demoledora: hacer camping en un parque nacional. Así que Bill, Hillary y Chelsea fingieron durante una noche que no se les caían los anillos presidenciales durmiendo en una tienda de campaña en Wyoming, en el parque Grand Teton (en español la broma hubiese sido inmensa) y luego se retiraron discretamente a una propiedad millonaria de las inmediaciones con el sello de calidad y confort Rockefeller.

Los Clinton, en Martha's Vineyard. (Getty)
Los Clinton, en Martha's Vineyard. (Getty)

Los republicanos, por su parte, siempre fueron más de rancho: George W. Bush tiene uno de 6 kilómetros cuadrados en Crawford, Texas, donde pasó 490 de los 1.020 días de vacaciones en todo su mandato, el más 'ocioso' de la historia reciente de Estados Unidos. Ronald Reagan tenía el suyo, aunque la mitad de grande, en Santa Bárbara, California. Allí sobrellevaba los quebraderos de cabeza que le daba la Guerra Fría y pasó un total de 335 días, aunque su esposa Nancy salió en su defensa diciendo: “No son vacaciones, es un cambio de escenario”.

Gerald Ford se fue a esquiar a Colorado durante la crisis del petróleo, Roosevelt se fue con su barco al Caribe en plena Segunda Guerra Mundial

Es cierto que Estados Unidos, como primera potencia mundial, no gana para disgustos y menos para descansos. La crisis económica perseguía a Obama en sus vacaciones, la guerra de Iraq a Bush, la escalada nuclear a Reagan… y yendo más atrás, Gerald Ford se fue a esquiar a Colorado durante la crisis del petróleo, Franklin Delano Roosevelt se fue con su barco al Caribe en plena Segunda Guerra Mundial y el primero de todos, George Washington, huyó de Filadelfia durante un mes por miedo a que le contagiaran la fiebre amarilla.

Barack Obama, en Martha's Vineyard. (Getty)
Barack Obama, en Martha's Vineyard. (Getty)

Eso sí, al que peor factura le pasaron las vacaciones fue a James Garfield, que fue asesinado en 1881 cuando empezaba su primer descanso vacacional como presidente, poco más de seis meses después de haber entrado en la Casa Blanca.

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