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MÁS 'BOSS' DE SU VIDA QUE NUNCA

Bruce Springsteen cumple 70 con depresión, miedos y rencores superados

“Cuanto mayor te haces, más pesan las cosas que tienes pendientes de solucionar”, confiesa en su último trabajo, el largometraje 'Western Stars', un documental sobre su último disco

Foto: Bruce Springsteen. (Reuters)
Bruce Springsteen. (Reuters)

Es uno de los grandes iconos del rock estadounidense. Bruce Springsteen cumple 70 años y lo hace con un recorrido vital y artístico más asimilados que nunca. La madurez ha terminado sentando bien (mejor que a muchos otros rockeros de su generación) al de New Jersey, quien llega a esta etapa de su vida más reconciliado que nunca con sus fantasmas y con nuevos proyectos artísticos.

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“Cuanto mayor te haces, más pesan las cosas que tienes pendientes de solucionar”, confiesa en su último trabajo, el largometraje 'Western Stars', un documental sobre su último disco que acaba de ver la luz en el Festival Internacional de Toronto y que él mismo define como "un viaje en busca de la paz". En él, el Boss interpreta en directo, acompañado por 30 músicos, frente a un granero de su propiedad y ante la atenta mirada de un reducido público, las 13 canciones de su disco, ensambladas en una red de reflexiones que el artista va realizando.

Llegar a esta especie de clarividencia o redención consigo mismo no le ha costado poco al Boss. Lo hace tras una infancia y adolescencia marcadas por una complicada relación con su padre, relaciones sentimentales problemáticas y un proceso de depresión que le ha acompañado durante muchos años.

Bruce Springsteen. (Getty)
Bruce Springsteen. (Getty)

Bruce Frederick Joseph Springsteen nació en 1949 en Freehold, Nueva Jersey. Con 14 años, conscientes de la pasión de aquel joven por el rock, recibió un regalo de mano de sus padres que le cambió la vida para siempre: una guitarra que costó 18 dólares.

Tras finalizar el instituto y probar suerte con la música en Nueva York, Bruce Springsteen regresó a Nueva Jersey. Tras lograr grabar su primer LP, 'Greetings From Asbury Park, NJ' (1973) y luego un segund, 'The Wild, The Innocent and The E Street Shuffle' (1973), Springsteen formó The E Street Band. Trabajando con estos músicos es cuando se gana el apodo de Boss, ya que Bruce ejercía como tal, encargándose de los pagos y de las actuaciones en muchas ocasiones.

A partir de ahí, lograría los mayores de sus éxitos, 'Born to run' (1975), 'Darkness on the edge of town' (1978), 'The river' (1980), 'Nebraska' (1982) o 'Born in the USA' (1984), entre otros trabajos que también llegarían más adelante.

Relaciones autodestructivas

Es en ese punto de su carrera cuando Bruce Springsteen contrae matrimonio con la modelo Julianne Phillips en 1985. Su matrimonio dura 4 años. Se divorcian en 1989. Hoy, gracias a las memorias que el cantante publicó en 2016, 'Born to run' (Literatura Random House), sabemos que el de Nueva Jersey lidiaba entonces con uno de sus grandes problemas vitales: su miedo al compromiso y una llamativa e interna necesidad de dañar a los que le querían.

Se cree que Springsteen se casó con la modelo sin ninguna convicción. Pronto, la tentación (o necesidad) de infidelidad apareció. A finales de los 80, con su matrimonio roto hacía tiempo, Bruce Springsteen comenzó una relación con Patti Scialfa, cantante y guitarrista en The E Street Band.

Portada de 'Born to run', de Bruce Springsteen.
Portada de 'Born to run', de Bruce Springsteen.

Las giras y los conciertos precipitaron la relación hacia el estancamiento, una situación que Patti quiso enderezar, dando un ultimátum a Springsteen.

“Patti tuvo paciencia… hasta cierto punto”. (...) "Discutíamos mucho, lo cual era bueno. Nunca había discutido demasiado en mis otras relaciones y eso había acabado siendo perjudicial. Mantener demasiados problemas sin resolver fermentando bajo la superficie siempre resulta tóxico”. (...) "No perdía los estribos a menudo, pero podía hacerlo, silenciosamente y hasta el punto de imponer el temor de Dios a mis seres queridos". (...) “Parte de mí estaba realmente orgulloso de mi emocionalmente comportamiento violento, siempre empleado de forma cobarde contra las mujeres de mi vida”, confiesa en sus memorias.

Bruce Springsteen y Julianne Phillips, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Bruce Springsteen y Julianne Phillips, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Un padre que le marcó

Aquí es donde Springsteen identifica a los fantasmas del pasado, la relación con su padre: "A lo largo de los años llegué a ser consciente de que había una parte de mí que era capaz de un gran desafecto y crueldad emocional, que buscaba cosechar daños y vergüenza, que deseaba herir y dañar, y asegurarse de que aquellos que me querían pagasen por ello. Todo surgía directamente del manual de estrategias de mi viejo. Mi padre nos hizo creer que nos despreciaba por amarle, que nos castigaría por ello… y lo hizo. Parecía que aquello podría arrastrarle a la locura… y a mí también. Cuando entré en contacto con esa parte de mi ser, me asustó y asqueó, pero aún así la mantuve en reserva, como una fuente de poder maligno a la que podía acudir cuando me sentía físicamente amenazado, cuando alguien trataba de llegar a un lugar que simplemente no podía tolerar… más cerca de mí”.

Ante las presiones de Patti, Bruce estuvo a punto de hacer lo que siempre había hecho, huir. Pero esta vez frenó antes de hacerlo. El cantante confiesa que se preguntó: “¿Vas a echar a perder a la mejor mujer que jamás hayas conocido?”. No lo hizo. “Fue la decisión más cuerda de mi vida”.

Patti Scialfa y Bruce Springsteen, en una imagen de archivo. (Reuters)
Patti Scialfa y Bruce Springsteen, en una imagen de archivo. (Reuters)

La pareja contrajo matrimonio en 1991. Hoy, Bruce y Patti llevan 30 años juntos y son padres de tres hijos: Evan, que nació en julio de 1990; Jessica, que nació 7 meses después de la boda de sus padres y que hoy es una destacada amazona a la que se ha podido ver, entre otros países, en España, participando en eventos ecuestres; y Samuel Ryal, que nació en 1995 y que hoy es bombero. Esta estabilidad ha llegado a la vida del cantante después de décadas luchando contra la depresión. Él mismo lo cuenta en sus memorias, sin ningún filtro, con total honestidad.

Jessica Springsteen, hija del cantante Bruce Sprinsgteen, durante su participación en el Concurso de Saltos CSI5 de Madrid. (EFE)
Jessica Springsteen, hija del cantante Bruce Sprinsgteen, durante su participación en el Concurso de Saltos CSI5 de Madrid. (EFE)

Su lucha contra la depresión

La primera señal llegó con 33 años, cuando la estrella del rock paró en una localidad de Texas y se quedó observando a la gente que cantaba y bailaba en una fiesta. La estampa le hundió anímicamente: "Tantos años después y sigo sin saber qué me empujó al abismo aquella noche". "Me sentí un observador de la felicidad ajena de los que viven y aman. Desde muy joven me había aislado, me había alejado de la vida para poder controlar a los demás y poder contener mis emociones".

Bruce solía aparcar enfrente de la casa de su infancia y observarla durante horas. Fue su psicólogo el que le hizo entender que los problemas familiares que había mamado ya no se podían cambiar.

Bruce Springsteen. en 1987. (Getty)
Bruce Springsteen. en 1987. (Getty)

El artista comenzó entonces una terapia y un trabajo de recuperación que fue vital para él. Su fantasma más recurrente: su padre, Doug Springsteen, un veterano de guerra, ajeno a dar cariño y demasiado bebedor: "Yo era un niño frágil, tímido, inseguro. Cualidades que repugnaban a mi padre. Le cabreaban, las consideraba debilidades. Me rechazaba, esencialmente, por ser quien era. Y eso me empujó a una vida de búsqueda para poder gestionarlo. Después comprendí que su actitud se asentaba sobre un mar de miedo y depresión tan vasto que nunca llegué a contemplarlo".

Hoy, todo aquello está superado. Bruce Springsteen afronta los golpes de la vida con otra madurez, desde una estabilidad emocional que tardó mucho tiempo en encontrar y que le permite recibir e incluso inteactuar con sus fantasmas, sin miedo: "Los fantasmas viven entre nosotros. Nunca terminan de dejarnos, lo que también resulta bonito. Me gusta apelar a los espíritus de mi padre y de Clarence (saxofonista de E Street Band ya fallecido), de mis amigos y familiares, es algo que todas las noches hago en el escenario".

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