Una sólida carrera, lejos de escándalos y polémicas, que le llevó a amasar una gran fortuna. Así, revistas especializadas como 'Forbes' estiman su herencia en unos 200 millones de dólares. Un gran patrimonio donde se combinan propiedades inmobiliarias de alto valor, empresas de producción y derechos sobre películas; junto a un legado cultural encabezado por el Festival de Sundance.
Robert Redford y Sibylle Szaggars en una gala solidaria en Mónaco. (Reuters/Eric Gaillard)
Precisamente, comenzamos analizando el valor de esta institución del cine independiente. Nos remontamos a los años 70, cuando Robert Redford compró unas hectáreas en el Provo Canyon, Utah. Una propiedad que comenzó como el sueño de tener un rancho, pero que se convirtió en el germen del Instituto Sundance, concebido para apoyar a jóvenes cineastas, y organizador del famoso festival.
Aunque no se trata de una empresa con fines de lucro, sí es un proyecto con un gran impacto económico sobre la economía de Utah, de casi 195 millones de dólares en 2025. Por ello, será clave conocer cuál es el futuro de este proyecto tan especial, para saber quién continuará su legado.
El testamento de Robert Redford
Respecto a sus empresas de producción, Redford fundó la productora Wildwood Enterprises, Inc., con la que ejerció como productor o coproductor de clásicos como 'El hombre que susurraba a los caballos', 'El río de la vida', 'El Dilema' o la reciente serie 'Dark Winds'. Unos proyectos que seguirán dando dinero a sus herederos, con derechos de emisión, autor o reproducción. Cifras que, dado el éxito de muchas de sus películas, volverían a ser millonarias.
Además, a lo largo de los años también consolidó un gran imperio inmobiliario. A pesar de vender algunas de sus propiedades más icónicas, todavía tenía mansiones en California, Nuevo México o Utah, donde falleció. Diferentes activos económicos a los que sumar el dinero líquido que tuviera en el banco o en inversiones.
Robert Redford en el Festival de Cine de Venecia en 2012. (Reuters/Tony Gentile)
Un total de unos 200 millones de dólares, como decíamos hace unas líneas, que se tendría que repartir entre su mujer, sus dos hijas y sus nietos, los dos hijos de James Redford, su hijo fallecido hace cinco años. Al menos así lo establece la ley de Utah, que dicta que herencia se reparte entre cónyuge y descendientes. Aunque siempre pueden existir peticiones específicas en el testamento, donde se añadan cláusulas o fideicomisos.
Por el momento no se conocen de manera pública los datos del testamento, pero la prensa de Estados Unidos revela que lo más probable es que haya propiedades y dinero para la familia, participaciones empresariales y derechos de reproducción y una donación para el Instituto Sundance, su gran proyecto cinematográfico.