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Cinco razones para visitar Aquitania

Nos gusta esta región francesa porque tiene nombre de reina medieval. Porque se llamó Gascuña y es la tierra de D'Artagnan. Y porque está tan cerca.

Foto: Los jardines de Marqueyssac
Los jardines de Marqueyssac

Nos gusta esta región francesa porque tiene nombre de reina medieval y porque suena a historia andante. Porque una vez se llamó Gascuña y alumbró un personaje que aún no hemos sabido pagar a Alejandro Dumas: D’Artagnan, que era gascón. Porque vio morir a Goya en aquel Burdeos decimonónico. Porque es pura fachada: marítima, asomando sus balcones, feliz, al ancho Atlántico. Porque es hedonista a conciencia y porque está tan cerca que casi se puede tocar. Las demás razones, aquí abajo.

1. OSTRAS, LA DUNA DE PILAT Y LAS LANDAS

Las dunas abrazan el Océano desde Hendaya hasta Verdon-sur-Mer, en Gironda, dibujando el perfil de una costa de 250 kilómetros de longitud de playas de fina arena, hoy bendecida por los surferos. Estamos en el paraíso del termalismo, en el gran balneario, en tierra de grandes lagos y en el gran bosque europeo de los pinos marítimos que dan sombra a Las Landas. Todo un parque natural.

Cabaña de ostricultor (©La Vélodyssée)
Cabaña de ostricultor (©La Vélodyssée)

Y enfilados hacia la Gran Duna de Pilat, también llamada por su nombre de Pyla, en la bahía de Arcachón, que es tan famosa como sus ostras (las cabañas de los ostricultores están junto al mar) y su foie de oca, y que presume de gran cresta y de ser la más grande de Europa. ¿Un desierto? ¿En Francia? Podrás coronar tu aventura (un 114 metros, arena arriba) con un viejo armañac o un buen vino de Tursan (aún no le ha llegado la hora al Burdeos). Apúntate el nombre del hotel La Coorniche, a los pies, en todos los sentidos, de la duna y reformado en 2010 por el omnipresente Philippe Starck.

©Turismo de Aquitania
©Turismo de Aquitania

2. ¿BURDEOS? AQUITANIA ENTERA ES UN VIÑEDO

Un gran viñedo, empezando por la capital, Burdeos. Pedir un Burdeos es como pedir un Rioja, pura metonimia. Las cifras cantan: 145.000 hectáreas plantadas, de las que un 90% tienen denominación de origen. No es un departamento ni dos los vitivinícolas, sino todos. La Aquitania es reino de Baco. Tienes todas las degustaciones, bodegas y châteaux que quieras: te saldrán al encuentro. Todos los caminos del vino llevan a esta región francesa. 

Ve a Saint-Émilion, un pueblo medieval en lo más alto, sobre un paisaje de viñedos y con una iglesia excavada en la roca de un acantilado y una bodega igualmente calcárea. De quitar el hipo. Y aguanta la respiración porque aún hay más: a un paso de Saint-Émilion está Saint-Michel de Montaigne, el castillo donde vivió y murió (siglo XVI) Montaigne, el famoso autor de los Ensayos. Y no lejos, el castillo de Monbazillac, un monumento histórico construido en 1550 en el corazón del viñedo. ¿Buscas un vino con tradición? Côtes de Duras es la denominación de origen más antigua de Francia.

Château de Monbazillac
Château de Monbazillac

3. LOS JARDINES DE MARQUEYSSAC Y LAS VISTAS SOBRE EL PÉRIGORD

Los jardines no podían ser más franceses, ni sus vistas más bellas. No son los de Babilonia, pero son colgantes y también una maravilla: a 130 metros sobre el río, desde sus altos acantilados mirando hacia la Dordoña. Estamos hablando de más de seis kilómetros de paseos a la sombra, escoltados por 150.000 bojes centenarios de peluquería (talados-esculpidos artísticamente a mano) y adornados por terrazas, callejones, huertos, parterres, rocallas y recorridos de agua. Hay también robles majestuosos. Está pensado para pasear y para mirar: abierto al público y señalizado con todo lujo de detalles. Entra para abrir boca en la web y verás. Por supuesto, son los jardines de un señor castillo del siglo XVII, en la localidad de Vézac. Y tiene un restaurante y salón de té con terraza que te están diciendo: "Siéntate".

4. NO ES UN CUADRO, ES LA ROQUE-GAGEAC

Se ve desde el balcón de Marqueyssac, lo cual nos devolvería al capítulo anterior, pero La Roque-Gageac se queda aquí, capítulo aparte. Es uno de los diez ‘pueblos más bellos de Francia’ del Perigord (Dordoña), el departamento que más tiene de estos junto con Aveyron. Para los amantes de las cuentas: hay un total de 157 pueblos con esta denominación en el país. Volviendo a La Roque, tan solo decir que está encaramado al acantilado, entre árboles y sobre el río Dordoña, es medieval y estuvo habitado ya en tiempos prehistóricos. La estampa es de quitar el sentido: las ruinas de su castillo, sus coquetas casas de tejados afilados, algunas de ellas nobles, mirándose casi como Narciso en el espejo del agua. Pellízcate y compruébalo: no estás soñando. ¿Te animarás a dar un paseo en canoa?

©Turismo de Sarlat
©Turismo de Sarlat

5. EL “UNIVERSO POÉTICO” DEL CHEF MICHEL GUÉRARD

Es fácil ser feliz en la Aquitania, mar a un lado, al otro los Pirineos y allí en el frente, al norte, Burdeos, con su arrogancia aristocrática. No hay que llegar hasta la capital para encontrarse con el refugio romántico de uno de los padres de la nouvelle cuisine y familia (es herencia de Christine, su mujer): un palacio de campo enclavado en Eugénie Les-Bains donde se cuida tanto el alma como el cuerpo, sin tópicos. Solo hay que ver la casa principal del siglo XIX, que es hotel, las dependencias donde se alojó la emperatriz Eugenia, los jardines y el invernadero, el spa en la pradera, el château familiar y el viñedo, y la casa de la playa junto a las dunas de Las Landas para comprender. Si hasta hablan de “cocina sinfónica” en este gourmet de campo. Se llama Les Prés de Eugénie y es, con sus ocho hectáreas y su río que va a desembocar al cercano mar, una pequeña Aquitania. ¿Para qué salir?

El Thermal Spa
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