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Innovación estética

Factores de crecimiento: qué son, de dónde vienen y por qué rejuvenecen

En la batalla contra el envejecimiento, la bioingeniería se convierte en la clave para regenerar la piel a través de células madre tanto de origen humano como vegetal… ¿Locura o genialidad?

Foto: Piel joven con factores de crecimiento. (Unsplash)
Piel joven con factores de crecimiento. (Unsplash)

Los factores de crecimiento se han convertido en uno de los conceptos más repetidos y demandados en el campo de la estética. Las células madre son el origen de la regeneración celular y hasta hace unos años tenían un uso puramente terapéutico, aplicándose para tratar enfermedades hematológicas y oncológicas, así como para la regeneración de tejidos como tendones, ligamentos, músculos, articulaciones, cartílagos y heridas.

Sobre la piel, la estimulación del colágeno, la elastina o el ácido hialurónico son la esencia de su éxito. Además de potenciar la producción de células, el otro beneficio de los factores de crecimiento es que el cuerpo no los rechaza ya que nacen de él mismo. Esta suma de beneficios ha seducido a la cosmética, que ha encontrado en estas proteínas un arma anti-age.

Factores de crecimiento. (Unsplash)
Factores de crecimiento. (Unsplash)

¿Qué son los factores de crecimiento?

Son moléculas de origen proteico presentes en nuestro organismo y cuyo trabajo es la comunicación intercelular y, por consiguiente, controlan el ciclo celular. Su finalidad es la de ‘activar’ las células para aumentar su producción, de ahí que dominarlas sea un interés médico, farmacéutico y estético.

¿De dónde vienen los factores de crecimiento?

Los primeros tratamientos con factores de crecimiento provenían de la propia sangre. Por ejemplo, a un paciente con el tendón de la rodilla desgastado se le extraería sangre, esta se procesaría hasta separar el plasma rico en plaquetas, donde se encuentran los factores de crecimiento, que se volverían a infiltrar, en este caso en la zona a tratar.

Los factores de crecimiento actuarían sobre las células estimulando la regeneración del tendón. Para este tipo de dolencias los factores son un tratamiento coadyuvante, es decir, se deben combinar con otras técnicas.

Gwyneth Paltrow en la firma de su libro 'The Clean Plate'. (Getty)
Gwyneth Paltrow en la firma de su libro 'The Clean Plate'. (Getty)


En el campo de la belleza, los factores de crecimiento se pueden inyectar para mejorar la apariencia de la piel, por un lado reparándola y por el otro combatiendo los signos de la edad. Los factores de crecimiento actúan como comunicadores celulares estimulando los procesos metabólicos de regeneración y reparación del tejido, lo que se traduce en una mejor apariencia.

Sin embargo, la popularidad de estos tratamientos en el campo de la estética está más relacionada con los cuidados tópicos. Los factores de crecimiento en una alta concentración aplicados a cremas o sérums se han convertido en la forma menos invasiva de conseguir una piel regenerada. El cabello también puede verse beneficiado de las propiedades de los factores de crecimiento.

Factor de crecimiento epidérmico (EGF)

Aunque la penetración de los factores de crecimiento aplicados sobre la piel hace que sus efectos sean menos efectivos, sí se consigue reparar las capas superficiales al estimular la renovación y mejorar la supervivencia de las células.

Los factores de crecimiento estimulan a los fibroblastos para generar colágeno, ácido hialurónico y elastina, mejorando la apariencia de la piel al aportarle volumen y reducir la apariencia de las líneas de expresión.

Eugenia Silva en la inauguración de Chaumet en Madrid. (Getty)
Eugenia Silva en la inauguración de Chaumet en Madrid. (Getty)


Sin embargo, los tratamientos tópicos con factores de crecimiento pueden ayudar a tratar problemas de hiperpigmentación, pieles grasas con tendencia acneica, mejorar la cicatrización, atenuar las líneas de expresión y arrugas, así como mejorar la textura, firmeza y elasticidad. Recientes estudios incluso investigan su poder para tratar las bolsas de los ojos.

Es posible encontrar diferentes tipos de cosméticos con factores de crecimiento que, combinados con unos u otros nutrientes, consiguen resultados específicos. Cosméticos como los de Isseim Madrid han desarrollado a través de Laboratorio Heber Farma cosméticos capaces de combinar 3 tipos de factores de crecimiento en el Biocell Serum: EGF, que actúa en las capas superficiales de la piel a través de la síntesis de colágeno; ácido hialurónico y KGF (factor de crecimiento del queratinocito), que también interviene sobre las capas superficiales y aporta impermeabilidad, y FGF (factor de crecimiento del fibroblasto), que regenera las capas más profundas.

¿De dónde vienen?

La polémica de los factores de crecimiento está precisamente en su origen. Si al inyectarlos a modo de infiltraciones provenían de las plaquetas de nuestra propia sangre, ¿de dónde los obtenemos para aplicarlos en nuestros cosméticos?

Existen factores de crecimiento de origen vegetal, resultado del ADN sintético, y también de origen humano, procedentes de células madre de piel, grasa, médula ósea o cordón umbilical. Todos ellos se desarrollan con bioingeniería para aislar los nutrientes.

Cosméticos con factor de crecimiento.
Cosméticos con factor de crecimiento.


De origen vegetal encontramos, por ejemplo, Bio Effect EGF Sérum (2), que extrae los factores de crecimiento de las semillas de la cebada, o el Sérum Antiedad Intensivo Skin Factor (1), que en este caso cuenta con oligopéptido de Nicotiana benthamiana para aportar el EGF, además de incluir colágeno marino y vitamina E. RC Skin Growth Factor Sérum Antiaging Riscell (4) ha desarrollado un EGF cuya estructura se asemeja a la proteína humana. Los tratamientos con EGF de origen humano también se combinan con otros nutrientes que contribuyen a la regeneración de la piel. Biocell Serum de Isseim Madrid (3) con sus 3 factores de crecimiento: EGF, KGFy FGF para actuar en las capas superficiales y más produnfas de la piel favoreciendo la síntesis de colágeno.

Al aplicarlos en altas concentraciones, los factores de crecimiento consiguen esa comunicación a través de las diferentes capas de la piel estimulando y aumentando la velocidad de la producción del colágeno. Está demostrado que los EGF de ambos orígenes, humano y vegetal, logran la ansiada regeneración.

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