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olvida su lista de espera

La verdadera razón por la que el Birkin de Hermès sigue siendo el bolso más poderoso del mundo

Los números son esenciales para entender el universo del Birkin. Aquí van algunos. Año: 1984. Euros: 14.900. Horas: 20. Años: 5. Meses: 6. Ahondamos en el significado de las cifras que rodean al bolso más mítico de la historia

Foto: La verdadera razón por la que el Birkin de Hermès sigue siendo el bolso más poderoso del mundo

Hay pocos modelos de bolso que no necesitan el nombre de la marca que los acuna para ser reconocidos. El Speedy nos traslada inmediatamente al universo Louis Vuitton. Nombrar al 2.55 supone adentrarnos en un atelier de la casa Chanel. Tener un Birkin convierte al que posee el bolso más aclamado de Hermès en un privilegiado que ha tenido que pasar por una interminable lista de espera y ha tenido que asumir un precio astronómico. De hecho, su precio es tan abrumador que ninguna otra firma de lujo ha conseguido igualarla con sus diseños habituales (no hablamos, por supuesto, de modelos especiales o de ediciones extraordinarias). “El éxito real del Birkin es que ninguna otra marca ha conseguido crear un bolso tan icónico dentro de ese rango de precios”, afirma el analista de lujo Mario Ortelli. 

Este bolso le debe su nombre a Jane Birkin, que coincidió en un viaje con el que entonces era presidente de la marca, Jean-Louis Dumas. En ese trayecto entre París y Londres tuvo un accidente menor con consecuencias mayúsculas: el contenido del bolso de la cantante terminó por el suelo del avión, y Dumas le sugirió que se hiciera con un bolso que tuviera bolsillos. Ella comentó que quería un modelo “más grande que el Kelly, pero más pequeño que el maletín de Serge [Gainsbourg]". De ese deseo nace, en 1984, el primer Birkin. Son 20 las horas de trabajo que exige cada unidad, elaborada por un artesano que es formado durante 5 años para poder elaborar un Birkin. En el caso de que se encargue de modelos realizados con pieles exóticas, el proceso de formación es más largo. Hermès no indica cuántos modelos se venden al año. Lo único que se sabe es que es prácticamente imposible hacerse con uno. El arma secreta del Birkin es, precisamente, el secretismo que envuelve al modelo.

Birkin no cuenta con publicidad ni con los habituales canales de redes sociales como aliado en su olimpo en la moda. La gente lo quiere y lo conoce porque es prácticamente imposible hacerse con él, y no hay nada más atractivo que lo inalcanzable. Hermès ni siquiera da datos acerca de cuántos bolsos Birkin se venden al año. El informe oficial de la casa de moda señala que las ventas de bolsos aumentaron el 2014 un 15% (han generado 1.842 millones de euros) y que la demanda sigue siendo excepcional. Tras asentarse dos nuevos talleres en Isère y Charente, se van a abrir dos nuevos centros, por lo que se van a entrenar a unos 200 artesanos nuevos.

Imagen: Hermès
Imagen: Hermès

“La boutique consigue dos bolsos de forma esporádica cada semana. No son grandes envíos, por lo que nunca estarán en las baldas. Primero se les ofrece el Birkin a los clientes con conexiones dentro de la firma, y las unidades restantes se dejan para los que forman parte de la lista de espera”, indica Michael Tonello en Bringing home the Birkin: My life in hot pursuit of the world´s most coveted handbag. "Se ha convertido en un bolso icónico porque es el emblema del lujo definitivo precisamente gracias a esa inaccesabilidad para el gran público”, aclara.

Porque tal como has leído (y probablemente, oído), para hacerte con un Birkin has de enfrentarte a una lista de espera. “Es como una entrevista de trabajo. Tienes que tener un historial de compras en la tienda. Luego un asistente especializado te conoce y valora si quieres comprar el bolso y si realmente puedes gastarte la cantidad de dinero de la que se habla. Una vez pasas estas fases, puedes formar parte de la lista de espera”, cuenta Michelle Goad a Business of Fashion. Las listas exigen una espera de unos seis meses o incluso de años, pero si buscas un Birkin sin importarte el tamaño ni el color, es más fácil acceder a uno.

Cuando hay un Birkin disponible, se llama a los miembros de la lista para que lo vean. Los clientes más exigentes buscan modelos a medida, pero están dispuestos a esperar el tiempo que sea para conseguir su ansiado modelo. El ¿mito? de la eterna lista de espera se refuerza en Sexo en Nueva York, cuando el personaje de Samantha Jones encarga un Birkin rojo y descubre que se enfrenta a una espera de cinco años. Cuando, pese a intentar conseguir el ansiado modelo alegando que su cliente lo va a llevar en el estreno de su siguiente película, descubre que es imposible huir de la espera, exclama: "¿Es Hermès la forma francesa de decir 'nos tomamos nuestro jodido tiempo'?" 

Imagen: 'Sexo en Nueva York'
Imagen: 'Sexo en Nueva York'

Pero Michael Tonello afirma en Bringing home the Birkin que la lista de espera no existe, sino que es una estrategia de marketing. Asegura que en el año 2004, durante tan solo tres meses, se hizo con 130 Birkin. "Iba a la tienda con una lista escrita en mi cuaderno Ulysse, de Hermès, con pulseras y pañuelos valorados en más de 2.000 euros. Esto me convertía en un cliente habitual ante su mirada. Cuando iba a pagar, les preguntaba por un Birkin y me traían uno la mayoría de las veces”, cuenta a Reuters.

El Birkin clásico de 22 centímetros se puede adquirir desde 9.400 euros, el doble de lo que costaba en el año 2000. El modelo de 40 centímetros con piel de cocodrilo cuesta 68.000 euros. Una versión con oro y diamantes se ha vendido recientemente en una subasta en Hong Kong por 222.000 euros. 

Las famosas no tienen suficiente con poseer un Birkin. Para ellas, este bolso no es tan exclusivo como para el resto de los mortales. Quizás por eso Irina Shayk y Kim Kardashian van con él al gimnasio como si de su mochila de entrenamiento se tratara. Volviendo al capítulo de Sexo en Nueva York anteriormente mencionado, Samantha Jones se sorprende al ver el Birkin rojo que ha encargado en decenas de "don nadies en chándal". El paso siguiente del lujo y de la exclusividad reside en la customizaciónKim Kardashian tiene su Birkin customizado por el artista George Condo, que tardó 15 minutos en crear su obra, pintada en un lienzo muy especial: un Birkin valorado en más de 40.000 euros. Su hija North West se ha encargado de pintar otro Birkin para su madre. 

Khloé Kardashian (Imagen: Cordon)
Khloé Kardashian (Imagen: Cordon)

Lady Gaga sorprendía en el 2010 con un mensaje hecho con rotulador permanente: 'I Love Little Monsters, Tokyo Love'. La cantante también cuenta con un Birkin negro con tachuelas en el que ha aplicado el DIY sin reparos. Khloé Kardashian acaba de sorprender con su Birkin amarillo de 25.000 euros pintado por Alec Monopoly. Rita Ora contó con el grafitero Al-baseer Holly para adornar su modelo. Victoria Beckham, por su parte, no personaliza los suyos, pero se dice que en su armario tiene 100 Birkin en diferentes colores y materiales. Ser Victoria Beckham te permite comprar decenas de Birkin sin despertar sospechas, pero Michael Tonello no corrió la misma suerte. Aunque se aseguraba de no comprar un Birkin en la misma tienda sin que hubieran pasado seis meses, en París olvidó esta máxima y recibió un fax en el que se le advertía que no se le venderían más modelos.

Mientras que los amantes de la moda suspiran por un Birkin, la hija de Clint Eastwood, Francesca, quemó el suyo, realizado en piel de cocodrilo y valorado en 100.000 euros. Lo hizo “en nombre del arte” junto a su novio, Tyler Shields. 

Pocas veces un bolso había generado tanta expectación, pero hay algunos modelos que le siguen de cerca. La prestigiosa editora de moda Eva Chen aseguró al entrar en la lista de espera para conseguir un Mansur Gavriel que fue un momento "tan épico que ha convertido a este bolso en el Birkin de la nueva generación". En una hora, el 95% del stock existente se había vendido. Sus precios parten de los 500 euros y se venden online (algo impensable con el modelo de Hermès), pero ya existen guías en internet sobre cómo conseguir el bolso por el que todas suspiran en la actualidad. Se trata de un modelo de estética sencilla, un bucket bag al uso de calidad suprema, pero sin logos ni siluetas que indiquen que se trata de un modelo de marca.

Lo mismo ocurrió con el modelo Petra, de la firma Everlane, que el 2014 se convirtió en el bolso que todas buscaban. En ese caso su lema, que rezaba que sus diseños eran creados por los mismos artesanos que fabrican los bolsos de lujo, fue esencial para que un modelo de estética completamente sencilla tuviera listas de espera de más de 7.500 personas. En cualquier caso, estos tres modelos demuestran que, una vez más, es la inaccesibilidad al diseño concreto la que hace de un bolso una pieza de culto. Al final, la moda es un reflejo de la realidad: queremos lo que no podemos tener. 

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