De viaje: cinco curiosidades sobre Holanda que no vienen en las guías turísticas

Españoles y holandeses somos mucho más distintos de lo que nos imaginamos. Por eso, si vas a viajar a Holanda, estaría bien que conocieras sus costumbres más sorprendentes.

Foto: De viaje: cinco curiosidades sobre Holanda que no vienen en las guías turísticas

Si tienes previsto visitar Holanda próximamente, te resultará muy útil leer este artículo… Y si no lo tenías planificado, ¡seguro que incluyes los Países Bajos en tu lista de próximos destinos! 

1.- Sirenas de ataque

Si vas a estar en Holanda un primer lunes de mes, no te asustes cuando den las doce del mediodía: al mismo tiempo que las campanas de las iglesias empezarás a oír sirenas por todos lados (sobre todo si estás cerca de colegios o edificios públicos). No hay por qué preocuparse, no hay nadie atacando; sencillamente se trata de una herencia de la guerra fría, cuando Holanda era uno de los países que se sentía más vulnerable por su situación y el conflicto entre los dos bloques. La excusa de que sigan sonando mensualmente aseguran que es para el control de su buen funcionamiento, ya que tanto sirven para un ataque como para avisar de un desastre natural. 

No extraña pues que, medio en broma medio en serio, los holandeses aseguren que si algún día alguien los ataca a las doce en punto de un primer lunes de mes, por mucho que suenen las alarmas, ¡nadie hará caso!

2.- Celebraciones… ¿aburridas?

Mientras en España cualquier cosa que merezca festejarse suele hacerse en torno a una mesa y un buen vino, en la patria de Rembrandt cuando te invitan a un cumpleaños, a la presentación de un recién nacido o a cualquier excusa familiar que se precie, es muy probable que el personal se siente en círculo y que se reparta café y galletas o tarta. Cuando alguien se levanta, otro se sienta en su lugar para ir hablando con los diferentes invitados. Más tarde suele salir lo salado: refrescos, cervezas y algo de picar salado (chips, sándwiches, galletas, frutos secos, quiche…) dispuesto en una mesa aparte o en la encimera de la cocina. Resulta muy práctico saber que empiezan por lo dulce para no atiborrarse de tarta antes del aperitivo. ¡Ah! Y todo el mundo se felicita, no es suficiente soltar el gefeliciteerd (felicidades) al homenajeado, sino que deberás decirlo estrechando la mano a cada uno de los allí presentes dándoles los tres besos preceptivos de saludo (¡no basta con dos!).

3.- Colgar la mochila

Cuando se termina un ciclo de estudios (por ejemplo, al finalizar el instituto o los estudios de enseñanza media que se cursen), es muy típico colgar la mochila que se ha utilizado en el exterior de una de las ventanas de la casa… ¡y la mayoría de las veces lo hacen junto a una bandera de Holanda, de la provincia o de la ciudad! En junio es habitual ver un montón de carteras colgadas por las calles de los barrios residenciales. Y es que los holandeses son grandes comunicadores, se suelen anunciar casi todos los acontecimientos importantes en público: cuando nace un bebé estampan una cigüeña en un cristal de la calle, cuando es un cumpleaños decoran la fachada con globos (e incluso pintan en ellos la edad). Y si ves grandes muñecos hinchables llamados Abraham o Satah junto a una entrada, ¡significa que alguien de la casa cumple 50 años!

4.- Sírvase usted mismo

En las zonas rurales, donde las granjas salpican el paisaje, es normal encontrarse con pequeñas mesas al lado del camino o carretera local. No verás a nadie, solo sabrosa fruta o verdura allí dispuesta para vender por piezas cuando son manzanas, peras o pepinos… o preparada en pequeñas bolsitas cuando se trata de cerezas o fresas (por cierto, ¡extraordinariamente sabrosas!). A veces hay también mermeladas. En un cartel o pizarra está indicado el precio, te sirves tú mismo y dejas el dinero en una cajita dispuesta a tal efecto. En algunos casos ¡incluso hay acceso a las monedas para que te puedas autodevolver el cambio!

5.- R.I.P.

Si debes asistir a un funeral en Holanda, es conveniente que sepas de antemano que los funerales duran más de cuatro horas. No hace falta que cojas el primer avión, ya que entre la muerte y el sepelio pasan cinco o seis días (algo que tiene mucho que ver con el clima del centro de Europa, notoriamente más fresco que en la península). La despedida del difunto es larga y pautada. Durante las exequias se canta y se escucha música. Varios allegados al difunto salen al altar para hablar sobre el mismo, contando anécdotas sobre él. Es habitual acompañar a la familia al entierro propiamente dicho o a la incineración, aunque en ocasiones prefieren que solo estén presentes un núcleo más reducido. Eso sí, normalmente en el mismo cementerio hay un pequeño cóctel o café al finalizar la ceremonia en el que se sirven bebidas, tarta o bitterballen (unas tradicionales croquetas redondas que se untan en mostaza). La jornada es dilatada, pero la despedida resulta más reconfortante para sus allegados.

Y DOS CIUDADES HOLANDESAS (DESCONOCIDAS) QUE DEBERÍAS VISITAR

Ahora que ya sabes algunas cosas que solo los que viven en Holanda conocen, te proponemos dos visitas poco habituales para los españoles, pero que valen la pena. Además de la encantadora Ámsterdam y del parque de los bulbos de Keukenhof (abierto hasta el 17 de mayo), aprovecha tu viaje para descubrir dos pueblos en los que la mayoría de españoles no recalan:

* Enkhuizen. Es, sin duda, una de las curiosidades holandesas por excelencia. Esta pequeña ciudad (recibió esta prerrogativa en el siglo XIV), que no llega a los 20.000 habitantes, vivió durante siglos de la pesca del arenque… hasta que pasó a ser un municipio de agua dulce. Aquí podemos encontrar el Zuiderzeemuseum, una increíble recreación con 130 edificaciones auténticas de la época (muchas de ellas transportadas desde diferentes puntos de los Países Bajos), que incluyen casas, una escuela, una oficina de correos, una iglesia, un cementerio, una herrería, un astillero, una tienda de ultramarinos… Pero lo que más sorprende es que los personajes de este museo al aire libre son de carne y hueso; es posible charlar con una lavandera o con un marinero… o que una abuela de blanco moño te cuente cómo se organiza para que haya pan para toda su familia. Además, se puede aprovechar que la visita coincida con alguno de los diferentes eventos que se celebran a lo largo del año en esta localidad; el festival País del Pop en mayo, el Festival de Jazz a principios de junio, la semana del agua en julio, la carrera de caballos al galope en agosto…

* Valkenburg. Aquí se puede disfrutar de las ruinas de lo que fuera su imponente castillo o algunos de sus dos parques temáticos (geniales para los peques). Pero lo que de verdad sorprende es la visita a las famosas cavernas MergelrijkDecenas de kilómetros excavados a lo largo de los siglos para extraer su preciada piedra que puede verse en la mayoría de las construcciones de la zona y que albergan desde comunidades de murciélagos hasta una iglesia excavada en su interior. Desde cultivos de champiñones hasta una casa cueva. Desde restos fósiles hasta el ahora famoso refugio secreto en el que se escondieron de los nazis los tesoros nacionales durante la ocupación. Una historia subterránea con todos los ingredientes para despertar tu curiosidad.

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