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TOCARON EN LISBOA Y EN BILBAO

Cuatro días en el backstage de MUSE

"La semana que viene se cumplen quince años desde que conocí a los miembros del grupo MUSE. Para mí son Matt, Dom, y Chris, los mismos chavales de veintidos años que conocí hace tiempo"

Foto: La banda en una imagen de archivo de 2013 (Gtres)
La banda en una imagen de archivo de 2013 (Gtres)

La semana que viene se cumplen quince años desde que conocí a los miembros del grupo MUSE. Para mí son Matt, Dom, y Chris, los mismos chavales de veintidos años, que tras verme en la piscina del Doctor Music Festival, me volvieron a divisar una noche en Manchester, y mandaron al manager para que me buscara y me llevara al camerino.

Desde entonces me han invitado a verles por todo el mundo, desde el mejor sitio, el lado derecho o izquierdo de su escenario. Ese es el lugar que reservan para mí durante el concierto. Gracias a ellos he conocido de la mano de una de las bandas de rock más grandes del momento, los festivales de USA más míticos, y a otras estrellas de rock que hoy día, son algunos de sus mejores amigos, como Tom Morello (guitarrista de Rage Against the Machine), o algunos miembros de Cold Play y Red Hot Chilly Peppers.

El pasado miércoles, me dirigí a Londres, para emprender desde allí varios días de viaje, que incluirían una parada en España, para verles tocar en el festival BBKlive (Bilbao). Pero antes, pasamos unos días estupendos en Lisboa, y en festivales de verano donde tocan como estrellas absolutas y cabeza de cartel.

Aunque en el grupo oficialmente son tres miembros, para mí son cuatro, o incluso cinco o seis, ya que hay otras tres personas que trabajan y viajan con ellos en las giras, que son como tres miembros más:

1) Tom Kirk, amigo de la infancia de la banda, y el actual video-creator, de los visuales que exhiben durante todo el show. Tom tiene una presencia e importancia fundamental en cada uno de los conciertos

2) Morgan Nichols, un músico infalible y espectacular, que llevan de apoyo. Formó parte de la banda Gorillaz que Damon Albarn creó tras la desaparición de Blur, ha tocado con The Who, y acompaña MUSE desde hace diez años.

3) El tour manager, el ojo derecho de la banda, y una de las personas que más admiro en la industria del rock. Es un trabajador incansable, y soluciona problemas de todo tipo sin perder la sonrisa.

Una vez conocidos los fijos en cada tour, aparte del staff que viaja por otro lado (ellos van en avión), procedamos a conocer los entresijos de esta gira, y de su backstage. Los entresijos de MUSElandia

Día 1, de Londres a Lisboa

El primer concierto desde mi llegada tuvo lugar en Lisboa, en el festival NOS Alive. Era un día muy especial para Matt Bellamy (frontman de MUSE), porque el hijo que tiene con la actriz Kate Hudson, cumplía 4 añitos, y quería que su fiesta fuese muy familiar, a la vez que muy divertida para el crío . También era el primer concierto de esta gira veraniega al que asistiría su hijo, que estaba ansioso por ver a Matt en el escenario, y a sus titos Dom y Chris (batería y bajista) tocando.

Fue una celebración en familia, con los miembros de MUSE, que juegan con el hijo de Matt y le quieren, como si fuese su sobrino. Vinieron también algunos otros niños y miembros de la familia, como la madre de Matt, y los camerinos se decoraron con los típicos adornos de una fiesta infantil. Estaban llenos de globos y banderines de colores rodeando la piñata, que a su vez, contenía muchas chuches y el juguetito estrella: varias mini-pistolas de agua, pequeñitas pero matonas, que fueron los objetos más preciados de la noche en camerinos. Nadie se libró de un disparo de agua... o de muchos! Fue muy divertido, y el hijo de Matt se lo pasó bomba. Estaba muy feliz.

Trajeron un futbolín para la ocasión, otras veces llevan mesas de ping-pong, pero es que a Bing a sus cuatro años, le encanta el fútbol. También estuvo jugando con un balón de reglamento a ser el portero del bajista, que regatea como nadie. Sorprende su gran juego. Yo hice lo que pude chutando con los tacones, hasta que me quité los zapatos para hacer algo por mi equipo.

Tras un rato de "partido", Matt se acercó a la silla donde tenía varios regalos que había traído para la ocasión, entre otros, una bandera de Portugal con el nombre del grupo que imprimí especialmente. Se la di, y le encantó. Se partió de risa y me preguntó si no traía algo futbolísitico para el show, ya que hace un par de años en Madrid, Dom tocó con la camiseta de la selección que yo misma le regalé, en la gira de "2nd Law", su sexto disco. 

Matt me dijo nada más ver la bandera, que iba a tocar con ella puesta a modo de capa, y alguien del staff nos hizo esta foto. Los adornos que nos rodean forman parte de la fiesta de cumpleaños. 

 

Antes del concierto de MUSE, Matt se acercó con los niños a ver el show del grupo que tocaba justo antes que ellos, Alt-J. Nos gustó mucho a todos, pero no pudimos quedarnos hasta el final, porque tenían que prepararse para su propio concierto. Volvimos a camerinos y se vistieron con la ropa del show. Mientras tanto la madre de Matt me recordó aquellos años, en los que su hijo llevaba el pelo de varios colores, ya que yo le conocí con el pelo azul.

El broche de oro de la fiesta de cumpleaños fue sin duda el concierto de MUSE. A cuatro minutos del comienzo del show, el tour manager nos colocó a los familiares y a mí a un lado del escenario . Esperamos ilusionadísimos y ansiosos.

A escasos tres minutos del arranque del concierto, llega la banda al escenario. Se colocan los retornos y hacen algunos movimientos de calentamiento. El reloj digital que hay a nuestra espalda marca las 00:10, hora a la que el festival anunciaba el concierto, y con rigurosa puntualidad inglesa, se introducen en el escenario. Momento apoteósico. Momento inolvidable que he vivido veintenas de veces y me sigue dejando petrificada. La multitud empieza a gritar y a aplaudir irremediablemente, enloquecida, hasta que sus voces se funden con los primeros riifs, y el groove de Dom y Chris, cuando empieza contundente, y emocionante, el primer temazo de la noche: Psycho.

Continúan con Supermassive Black Hole, single mítico que forma parte de la banda sonora de Crepúsculo, y así, hasta llegar a las últimas canciones antes del único bis. Ejecución magistral, perfecta, y supersónica. Son grandes virtuosos. En directo y tan cerca de ellos, impresiona muchísimo ver su impresionante espectáculo. Es evidente por qué son una de las bandas más grandes del mundo en la actualidad. 

Tras una explosión de confeti y serpentinas que sustituyen a las columnas de fuego de la pasada gira de stadiums, acaba Mercy, y abandonan el stage para hacer el encore (bis) previsto, de tres canciones para cerrar.

Cuando vuelven al escenario, entre gritos de más de 55.000 fans emocionados que les aclamaban, llega la anécdota de la noche. Dom Howard aparece envuelto muy sonriente en la bandera de Portugal que les había traído desde España. Con mucha calma, se coloca de espaldas al público, extiende los brazos, los fans comprueban que efectivamente es la bandera de su país, y leen durante varios segundos el nombre del grupo, en mitad de la bandera. Dom la ondeó al viento en esa postura durante varios segundos. Desde la parte izquierda del escenario, escuchamos cómo el público corea dejándose la garganta, "Por-tu-gal, Por-tu-gal". Dan palmadas de forma frenética para acompañar este coro espontáneo.

Tras colocar la bandera bien visible cubriendo su batería, tocan Uprising, que hace saltar y cantar a todos los asistentes con más energía que nunca. Las luces se apagan, y Chris hace su solo de armónica. Matt aprovecha la oscuridad y los escasos segundos que tiene las manos libres de la guitarra, para atarse concienzudamente la bandera al cuello a modo de capa. Al igual que Dom, él también se convierte en superhéroe del festival. La retransmisión en directo del festival en Portugal, capta el momento y lo emite. Las redes sociales de los fans que ven el concierto desde casa, arden con ese momento.

Explosión de luces con otro tema mítico, Knights of Cydonia, y arrasan. Es un tema potentísimo, emoción máxima. La bandera-capa aguanta al cuello de Matt durante toda la poderosísima canción, y sus brutales riffs.

Cuando acaba el concierto Bellamy saluda con la bandera al cuello, luego en la cabeza, y anda de un lado al otro del escenario para hacer varias reverencias al público, sin que se le caiga, con la cara y medio cuerpo tapado por el estandarte. Los fans se deshacen en aplausos y gritos.

El momento superhéroe de Matt y Dom con la bandera, se convierte en la anécdota del festival, y por la mañana, en la noticia del día en los medios rockeros, incluido NME. El grupo saca una foto de Matt con la bandera atada a modo de capa mientras toca, en sus redes sociales.

 

Acaba el concierto, y nos vamos directos a los coches, y al hotel. Duchas, un ratito de descanso y charla. Algunos se quedan. Otros nos vamos a tomar algo a un lugar privado.

Allí Dom Howard (batería) y yo, nos ponemos al día de muchas cosas de nuestras vidas, que durante el cumpleaños no hemos tenido tiempo de contarnos. Me dice que con la bandera le he convertido en el superhéroe del festival, y a mí me parece adorable, como tantas otras veces. En este lugar duramos una hora y pico, y nos vamos a descansar.

Hasta el sábado que toca viajar a Bilbao, se descansa, y alguno que otro, compone algo.

Día 2, Bilbao

En esta ciudad se unen otros familiares del grupo. Tras el concierto, Matt dice que quiere ir a comer algo típico, ya que les encanta la comida española. La última vez que tocaron en Madrid probaron el cochinillo en Botín, y alguna vez en el pasado, Dom Howard (el batería) le ha llevado a su madre un jamón español. Una Navidad incluso le envié un link de broma, con un vídeo que mostraba cómo se cortaba una pata de jamón, porque me comentó que no sabía muy bien. Siempre me gasta bromitas, y yo a él también.

En Bilbao antes del concierto, Matt concede alguna entrevista, y comenta que este show en comparación con otros, lleva pocos efectos, pero que agregarán más, cuando en lugar de tocar en un festival, vuelvan a España con su espectáculo del nuevo disco, Drones.

En Madrid en 2011, la noche antes de tocar en Vicente Calderón, Matt me advertía de que el show de la gira de The Resistance me iba a parecer "very theatrical", ya que yo allá por los años 2000 y 2001 les había llegado a ver tocar a ellos tres solos en el escenario, sin ningún tipo de complemento más. Aquella gira y la siguiente ( la de 2nd Law), vimos volar zeppelins por los stadiums, bailar dubstep a un robot de 100 feet, y sentir el calor de ráfagas gigantes de fuego que rodeaban el escenario. En la gira de Drones, si las medidas de seguridad lo permiten, un conjunto de drones sobrevolará las cabezas del público. Matt ha manejado ya algunos drones a control remoto. El producto está probado, y hay intención de añadirlos a un espectáculo que promete ser único, como todos los de la banda.

Chris (bajista), me cuenta que está muy contento de que el nuevo album le haya encantado a Tom Morello, guitarra de Rage Against The Machine, que ha sido uno de los referentes de Matt toda la vida. Morello ha tuiteado maravillas sobre Drones. Está feliz y orgulloso, porque era el ídolo común a toda la banda, y hoy día Tom Morello es su fan.

En el concierto de Bilbao, todo transcurre como siempre, enloqueciendo a la masa, que canta bajo la lluvia durante las cuatro primeras canciones. La anécdota de la noche llega al final del concierto, cuando Matt Bellamy le dedica a los fans unas palabras en castellano: "os quiero mucho".

Cuando finaliza el espectáculo directos al coche también. Al día siguiente se viaja a Francia, país en el que tienen dos fechas. Pero esa, es otra historia.

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