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el 'fantástico' centro de europa

Castillos, mar, montañas... todo lo que te enamorará de Eslovenia

El país de una sola isla, el de los Alpes Julianos, el de la bella Liubliana, el de las cuevas subterráneas y el paisaje kárstico, el del río esmeralda y la pequeña costa adriática. Y además mirando a Venecia

Foto: Castillo de Bled (Foto: www.slovenia.info. Autor: Klemen Kunaver)
Castillo de Bled (Foto: www.slovenia.info. Autor: Klemen Kunaver)

Ahora que nuestro imaginario también es un decorado de 'Juego de tronos' y que los paisajes se nos han vuelto más fantásticos, más acordes a lo real maravilloso de Borges y también de Cortázar, nos llevan los pies a Eslovenia, ese escenario que nos regala el corazón de la vieja Europa para que tomen su asiento todas las leyendas. Aquí, los castillos campan a sus anchas con la insolencia de los edificios de la Bauhaus pero con la solera de los anales de la historia, porque saben que tienen los Alpes Julianos detrás, haciendo su trabajo de telón de fondo, y el mar delante, volviéndose exótico como orilla de un paisaje kárstico (meseta del Carso, origen de la palabra) y fabuloso, de lo que hablan sus miles de cuevas. Y todavía no hemos sacado a escena a la isla de Bled ni a la bella Liubliana ni a los caballos lipizzanos, tan aristocráticos. Ni hemos dicho lo cerca que está todo. Esta vez no tenemos dudas: te enamorarás locamente de Eslovenia, al lado de Italia, de Croacia, de Hungría y de Austria. Por estos 10 motivos. Y tú encontrarás muchos más.

1. No tendrás que elegir entre el mar y la montaña

En este país tan cercano pero tan exótico hay Alpes y Adriático, y muchos bosques (es el tercer país de Europa que más tiene; un 60% de su territorio), ríos que se dejan caer por gargantas y verdes praderas. Todo de postal, literalmente, o de decorado para tu mejor autorretrato digital.

Foto: www.slovenia.info. Autor: Stane Jersic
Foto: www.slovenia.info. Autor: Stane Jersic

2. Es el país de la única isla, la de Bled

Solo se puede sentir admiración por esta isla, adoración incluso, de prodigiosa como es, en medio de un lago alpino y entre montañas. Por no faltarle no le falta ni la tradición casadera: para que un matrimonio sea largo y feliz, como en los cuentos, el novio debe llevar a la novia en brazos por los 99 escalones que ascienden a su cima. Además, fue el balneario de la elite aristocrática europea a principios del siglo XX y es un destino irrenunciable y claramente inspirador. Te podrás alojar en el hotel Park, a la orillita del lago (desde 105 euros).

Foto: www.slovenia.info. Autor: Matevz Lenarcic
Foto: www.slovenia.info. Autor: Matevz Lenarcic

3. Piran, la ciudad que no olvidarás

Como no has olvidado Essaouira ni Santorini ni La Valetta. Ya verla te llenará de argumentos, no importa desde dónde. Está en la Istria eslovena (la mayor península del Adriático), cerca del Portoroz con fama de mundano y con casino, muy veneciana ella, con sus encantadoras callejuelas cruzándose en su trazado medieval y sus casas izándose sobre la pendiente y sobre el mar. Y además, amurallada y con los ecos del violín barroco de Tartini (el de 'El trino del diablo'), que es un ídolo aquí. Sin duda, hay que coronar la colina donde se alza la iglesia del patrono San Jorge, simplemente para mirar y mirar. Los ojos alcanzarán a ver las costas italiana y croata, tan cerca.

Foto: www.slovenia.info. Autor: Alan Kosmac
Foto: www.slovenia.info. Autor: Alan Kosmac

4. Es el paraíso: amarás la naturaleza

Más de un tercio de la superficie eslovena está protegida. Si quieres montaña, tendrás que ir al norte. A las cordilleras de los Alpes Julianos, en el Parque Nacional Triglav, el reino de los siete lagos, donde está el hermoso valle de Bohinj; a las de Kamnik y la Savinja, bellamente afiladas, o a la de Karavanke, ya en el límite con Austria, que exhibe sus redondeces. Por lo demás, este también es el país de las colinas y las llanuras de Panonia, y de los parques naturales (hay 45). Y cuidado, porque hay censados entre 500 y 700 osos pardos.

Valle de Bohinj (Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam)
Valle de Bohinj (Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam)

5. Hay castillos y más castillos

Castillos por todas partes, muchos en lo más alto, como el que se asoma al lago Bled, expuesto al abismo de un acantilado de 130 metros; el de Predjama, esculpido en la roca; el de Celje, el más grande del país, o el de Liubliana, cómo no, con su torre panorámica sobre la capital, medieval del lejanísimo siglo IX, y luego ampliado y reconstruido. Fue prisión provincial y es centro cultural, anfitrión único de funciones de teatro, exposiciones y conciertos. Se puede visitar, claro, y tiene puente levadizo.

Castillo de Liubliana (Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam)
Castillo de Liubliana (Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam)

6. El río Soča y 'Las crónicas de Narnia'

En este valle se rodaron algunas de las escenas de la película de la mítica saga del profesor C.S. Lewis. Las del Príncipe Caspian, para ser exactos. Nos lo imaginamos sin hacer ningún esfuerzo. La belleza del Soča te embaucará y eso en un país donde hay ríos alpinos y subterráneos que casi resultan mágicos, y donde los puentes a veces son naturales. Estamos en el río esmeralda, en la pintoresca región occidental de Goriska, de nuevo entre montañas (volvemos al Parque Nacional de Triglav). Remontándolo se encuentra el valle de Trenta, donde está el jardín botánico Alpinum Juliana. Hay alojamiento en Kobarid, Tolmin y Bovec. Para hacer rafting, coger la canoa, subir a la pista de esquí eslovena más alta, Kanin, o simplemente descansar en un paisaje bucólico. Hacia el sur, te saldrá al paso Idrija, famosa por el tradicional encaje a mano.

Foto: www.slovenia.info. Autor: Domen Grögl
Foto: www.slovenia.info. Autor: Domen Grögl

7. No todo es naturaleza: una oda a la ciudad

Como la de Kamnik, al norte de Liubliana, que presume del juego visual de sus tejados, de los campanarios de sus iglesias; por supuesto, de la cadena montañosa de los Alpes que llevan su nombre y de estar a orillas del río Bistrica, en medio de un paisaje virgen. Tanto como de haber recibido influencias románicas, húngaras y alemanas, y ser entonces un crisol.

Foto: www.slovenia.info. Autor: Matej Vranic
Foto: www.slovenia.info. Autor: Matej Vranic

8. Liubliana, la Viena de los Balcanes

Está en todo el centro. A 298 metros sobre el nivel del mar, regada por el río Ljublianica, esta amante confesa del esquí y la leyenda (Jasón estuvo aquí). Por algo es una de las más bellas ciudades de Europa, con sus canales, arquitectura barroca y catedral, por no hablar del castillo y de sus ecos del viejo imperio austrohúngaro. Tiene algo de Austria, Hungría, Croacia y Venecia. En la 'Viena de los Balcanes' te espera su parte histórica, un centro cultural muy 'underground' a la vanguardia (Metelkova Mesto) y su puente triple. Ya solo por eso merece la pena venir. Para alojarte, ¿qué te parece una antigua prisión del ejército que hoy es un 'bed and breakfast' muy artístico y cosmopolita, con habitaciones que en tiempos fueron celdas? Es el hostel Celica

Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam
Foto: www.slovenia.info. Autor: Dunja Wedam

9. También tiene sus riojas

Tres son las regiones vitivinícolas en Eslovenia. Primorska al suroeste, que se lleva la palma (40% de la producción); Podravska, en el este y noreste, y Posavska, que es la más pequeña, al sureste. Los vinos se degustan en bodegas, en granjas turísticas y en las típicas osmice (cantinas de campesinos). Para acompañar sopas y gachas de trigo sarraceno, la jota (un guiso), el 'bograc' (una especie de gulash), los 'idrijski zlikrofi' (pasta rellena) y la patata asada. La col, los frijoles y las patatas son la base de la cocina. Alza tu copa y brinda, porque no todos los días se está en un país con una ciudad como Izola, la Isola de Istria, asomada al Adriático, tan eslovena como italiana, y tan de mar como de tierra.

Izola (Foto: www.slovenia.info. Autor: Jaka Jerasc)
Izola (Foto: www.slovenia.info. Autor: Jaka Jerasc)

10. Sorpresas te da la vida… en Eslovenia

Venías buscando castillos y esto está lleno de iglesias: hay hasta 3.000. Encontrarás también otros tesoros como el acantilado más alto del Adriático, en la península Strunjan (en Piran); un lago intermitente, el Cerknica, centro del Parque Regional de Notranjska; y un carnaval proverbial, en el que los personajes literarios del escritor patrio Fran Milcinski, los Butalci, toman el poder: ellos se pelearon contra la razón y vencieron. El dragón lo verás por todas partes. Es el que mató Jasón, el héroe que se puso a la cabeza de los argonautas, en el pantano de Liubliana, convertido en símbolo oficial. Te saldrán al paso el festival de la col, el frijol o las castañas, que son muy del terruño. ¿Quieres escuchar su música? Ponte a los hermanos Avsenik y su acordeón, y échate a bailar. Puro folclor.

Foto: www.slovenia.info. Autor: Arhiv Ztl
Foto: www.slovenia.info. Autor: Arhiv Ztl

 

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