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VACACIONES

Tabarca, por qué tienes que viajar ya a esta isla del Mediterráneo frente a Santa Pola

Es histórica, pintoresca, salvaje, encantadora, se come (caldero) de maravilla y está llena de rincones que fotografiar. Si no la conoces todavía, escápate a Tabarca ya. Cual gaviota sobre el mar

Foto: La isla de Tabarca está habitada y no solo por las aves. (Cortesía Alicante Turismo)
La isla de Tabarca está habitada y no solo por las aves. (Cortesía Alicante Turismo)

No es Mykonos ni Santorini, ni Capri, pero te va a encantar. Está frente a las costas de Santa Pola, tan cerca que casi se puede tocar, a solo tres millas náuticas (8 kilómetros), y a once de Alicante. Un paseíto (en barco). Y, créenos, es un edén. Te contamos por qué tienes que viajar ya a Tabarca, la Isla Plana, antes de que lleguen las hordas y hordas de bañistas. Irá directa a tu colección de islas. Además, este domingo es ¡San Juan! Fiesta mayor mediterránea

Tabarca, esa isla del Mediterráneo

Quizá Santa Pola no te resulte un destino muy sugerente, porque lo relaciones con el turismo de masas, tipo Torremolinos o Benidorm, pero en su puerto te espera un catamarán (con visión submarina) o una lancha rápida que te llevarán hasta la isla de Tabarca, que en realidad es un archipiélago, porque tiene a su vera los islotes de La Cantera, La Galera y La Nao, refugio de gaviotas. ¿Sus medidas? 1.800 metros de largo y 400 metros de ancho. La podrás casi abrazar (=recorrer).

Un pueblo bonito y un paraíso natural

Esta isla no es como la de Benidorm, que también la tiene. No está poblada solo por gaviotas, paíños y algún zarapito real -es un ejemplo-, sino que es un pueblecito en toda regla, ya desde el siglo XVIII, levantado por orden de Carlos III (el de la Puerta de Alcalá de Madrid) para alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Y no podía ser sino fortificada: los piratas acechaban. Avatares de la historia. Hoy es un conjunto histórico artístico con mayúsculas.

Qué hacer en Tabarca

Lo típico es ir y volver en el día -hay barcas que vienen y van continuamente, en plan Grecia y el mar Egeo- y lo típico también, ya que nos ponemos, es zamparse un caldero, que es el plato estrella de la isla. Pero no hay que descartar, ni mucho menos, quedarse a pasar unos días en una de las casas que se pueden alquilar. Sus calas y playas, sus rincones y callecitas, su paisaje… lo merecen. No es Naxos ni nosotras somos Ariadna a punto de conocer a Diónisos, pero el plan es superior, barco incluido. No hemos dicho que es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. Ni que tiene una leyenda asociada a la Cueva del Llop Marí, donde habita su protagonista: un monstruo marino

Qué ver en la isla

Atrajo desde siempre a los piratas, de ahí sus murallas, aún en pie, y las puertas de San Gabriel, San Miguel y San Rafael. A esto hay que sumar, en cuestión de patrimonio, la Casa del Gobernador, hoy un hotel con encanto (te lo contamos más abajo), varias plazas y la iglesia, barroca además. Eso en la parte occidental de la isla, porque en la oriental, virgen toda ella, está el faro, del siglo XIX, que llegó a ser escuela de fareros, y el torreón de San José, que fue prisión.

Si una mitad puede que te recuerde a ¿Malta?, por sus huellas históricas junto al mar, la otra te traerá a la memoria ¿Formentera?, salvajemente pintoresca y natural (urbanismo típicamente barroco: las murallas por un lado y el campo por otro, vivir y laborar). De hecho, es Reserva Marina del Mediterráneo (fue la primera del país), por lo que está protegidísima por la biodiversidad de su flora y su fauna, y un paraíso para los buceadores. Sus fondos son un espectáculo. Solo hay que ver sus aguas cristalinas, que bañan una costa recortada, de pequeños acantilados, playas de cantos rodados y una playa.

Dónde dormir: la Casa del Gobernador

No podía haber un sitio mejor que la Casa del Gobernador para quedarse unos días en la isla, por su historia, en pie desde el siglo XVIII, y porque está dentro de las murallas. Y no hace falta su invitación, la del gobernador, porque a estas alturas es el hotel boutique Isla de Tabarca, un tres estrellas de 15 habitaciones con vistas al mar que además tiene restaurante y servicio de barco taxi las 24 horas. Precio: desde 110 euros. No te lo pienses.

Restaurantes donde comer

En La Almadraba podrás dar buena cuenta del famoso caldero tabarquino, que consta de dos platos: el pescado por un lado y el arroz hecho en caldero de hierro “como hacían antiguamente los pescadores en el barco”, nos cuentan, por el otro. Además, gazpacho marinero, fideuá de bogavante o calamar de potera, que pueden degustarse en una terraza que mira al puerto. Otra opción es el restaurante Tere, especializado en caldero, arroces, pescado y marisco, cómo no. Y hay más. Te los encontrarás. O ellos a ti.

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