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ENTREVISTA

Hablamos con Cédric Klapisch, director de la comedia romántica 'Tan cerca, tan lejos'

La última entrega del reconocido realizador francés cuenta la historia de Rémy y Mélanie, que luchan por encontrarse en una época donde está de moda la virtualidad

Foto: Cedric Klapisch. (Cortesía)
Cedric Klapisch. (Cortesía)
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El 25 de octubre llega a España 'Tan cerca, tan lejos, la última película del director francés Cédric Klapisch, motivo por el cual todos los amantes del buen cine tienen una cita ineludible con la gran pantalla. Dos años después de su última entrega ('Nuestra vida en la Borgoña'), el cineasta vuelve manos a la obra con la historia de Rémy (François Civil) y Mélanie (Ana Girardot), dos personajes con numerosos encuentros amorosos fallidos y desesperados por hallar una conexión que, sin saberlo, tomarán una ruta que los llevará en la misma dirección.

En Vanitatis, hemos tenido la oportunidad de hablar con Cédric Klapisch sobre esta comedia romántica, que llega a las pantallas españolas de la mano de Vértigo Films. El resultado ha sido tal que aunque ya sabíamos que debíamos verla en cuanto se estrenara, después de conocer los más mínimos detalles, digamos que seremos los primeros en la sala. Es una película que da forma a un nuevo tipo de suspense, con una crítica clara y jocosa de la época en la que vivimos, que ha sido totalmente construida pensando en cómo se podría llegar a la escena final y que promete hacer sentir mejor a todo el que la vea.

Póster de la película. (Cortesía)
Póster de la película. (Cortesía)

Pregunta: ¿'Tan cerca tan lejos' es una crítica a las redes sociales y a la dinámica de comunicación de la juventud?

Respuesta: No es una crítica sobre los jóvenes, porque no es un problema solo de ellos, sino de todo el mundo. Es más una crítica de nuestra época, porque nos aleja de la realidad, que por cierto no está de moda, mientras que el mundo virtual sí que lo está. Lo cual no quiere decir que no me gusten las redes sociales, porque de hecho me encantan.

P: ¿Cómo logra el balance entre la realidad y la virtualidad?

R: Teniendo conciencia de que eso es falso, las fotos que cuelgo en Instagram o en Facebook son construcciones y puestas en escena. Entonces soy consciente de que ocurre lo mismo cuando los demás publican fotos. Instagram son tarjetas postales y a mí me gustan las tarjetas postales, pero sé que no son la realidad.

Cédric Klapisch. (Eduardo Parra, Europa Press)
Cédric Klapisch. (Eduardo Parra, Europa Press)

P: ¿Fue un reto representar la dinámica y los problemas de Rémy y Mélanie?

R: Creo que sí, pero como para toda película. Por ejemplo, mi película anterior, 'Nuestra vida en la Borgoña', es sobre unos viticultores de 30 años, entonces yo tenía que meterme en la lógica y en la dinámica de personas de esa edad, en esa zona de Francia. Además, los dos personajes de 'Tan cerca, tan lejos' no están bien, lo cual lo hace más fácil, porque todos hemos vivido momentos en los cuales las cosas no van bien. Yo lo que hacía era pensar en esos momentos y en lo que yo hice para salir de ese bache.

P: ¿Cuál diría que es la idea principal y más importante?

R: Es una interrogación sobre el encuentro, sobre lo que realmente significa conocer a alguien. Yo creo que lo que aprenden los dos personajes de esa película es que es importante conocerse a sí mismo antes de poder realmente conocer a alguien más.

P: ¿En qué momento y cómo surge la idea de esta película?

R: Había trabajado 6 meses en un guion que no valió para nada y pasaba por un momento en el que quería encontrar algo de lo que yo estuviera realmente seguro que podría salir algo bueno. Una mañana me desperté y pensé en la última escena, y me pregunté si era posible que una historia terminara así. Entonces toda la película se construyó a partir del cómo se puede hacer para llegar a esa escena final, y de hecho, durante mucho tiempo pensé que sería imposible, hasta que después de un mes entero de trabajo con Santiago nos dimos cuenta de que sí se podría hacer porque se crea un nuevo tipo de suspense. La manera de plantear ambas vidas de forma paralela son las que crean un suspense distinto, que no es policial, sino sentimental.

Cédric Klapisch, en el lobby del hotel Urso. (Eduardo Parra, Europa Press)
Cédric Klapisch, en el lobby del hotel Urso. (Eduardo Parra, Europa Press)

P: Es la quinta vez que trabaja con Santiago Amigorena para dar forma a una historia, ¿cómo fue trabajar en conjunto para este guion?

R: Santiago y yo nos conocemos desde los trece años, nos conocemos muy bien y trabajamos muy bien juntos. Hay mucha confianza, entonces no hay ningún problema en decir: “Mira, lo que acabas de decir no vale nada”. De hecho, es lo que más nos decimos (risas). Además, eso da mucha confianza porque cuando alguno dice: “Oye, eso está bien”, quiere decir que es verdad.

P: En la sinopsis de la película dice que “encontrarse debería ser más sencillo”. ¿Podría explicar un poco más esta idea?

R: Los medios para llegar a muchas personas los hay y son fáciles, pero conocer a esa persona de verdad, a la persona adecuada, sigue siendo igual de complicado que antes. Nuestra época miente mucho sobre esto, porque te dicen que conocer a alguien es fácil cuando en realidad no lo es.

P: ¿Cómo ha sido trabajar con François y Ana?

R: Es fácil porque son buenos actores y los tres nos entendemos muy bien, nos reímos de lo mismo, pensamos igual en cuanto a cosas políticas y sociales, y aunque hay una diferencia de edad, tenemos muchas cosas en común.

P: Si tuviera que convencer a una persona de que viera su película, ¿cuáles serían sus argumentos?

R: Le diría que saldría mejor y estaría mejor después de verla.

Cédric Klapisch. (Eduardo Parra, Europa Press)
Cédric Klapisch. (Eduardo Parra, Europa Press)

P: ¿El cine tradicional está ganando peso ante el cine de megaproducciones?

R: No hay una relación entre el buen cine y el cine de grandes producciones. A veces sí claro, como Titanic, pero hay películas pequeñas que también son obras de arte. Pero para mí lo más importante es lo que queda, hay unas películas que uno ve y tan solo una hora después de haberlas visto, ni te acuerdas de ellas. Como realizador, busco que la gente se sienta realizada y mejor, que se sientan identificados y eso no tiene nada que ver con las grandes producciones.

P: Según su opinión, para que la historia llegue al espectador tal cual como usted la pensó, ¿debería ser vista en versión original subtitulada o es indiferente?

R: Yo personalmente prefiero ver el cine tradicional subtitulado, pero tengo tres hijos, uno que tiene 12 años y prefiere verlo todo en francés y los otros dos, de 19 y 21, que ahora prefieren ver las películas subtituladas. Yo creo que está en la educación y en aprender a apreciar lo subtitulado, porque para cualquier película, la voz del actor es la identidad de la historia.

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