Es noticia
Menú
Rosewood São Paulo: cuando el hotel es más apetecible que el propio destino (que también)
  1. Estilo
  2. Ocio
HOTELES DIVINOS

Rosewood São Paulo: cuando el hotel es más apetecible que el propio destino (que también)

En Bela Vista, junto a Avenida Paulista, el Rosewood se reparte entre una maternidad rehabilitada y una torre de Jean Nouvel con jardín vertical. Arte brasileño, restaurantes de moda y spa Guerlain cierran el muy deseable conjunto

Foto: El Rosewood São Paulo, fortaleza de lujo y sofisticación, nos quita el sueño. (Cortesía)
El Rosewood São Paulo, fortaleza de lujo y sofisticación, nos quita el sueño. (Cortesía)

São Paulo no es una ciudad fácil de resumir. Tiene un centro que exige paciencia, un ritmo que no siempre acompaña al visitante y una escala que obliga a elegir. En ese contexto, Rosewood São Paulo se impone como la mejor forma de entrar en la ciudad sin pelearte con ella desde el minuto uno. El hotel forma parte de Cidade Matarazzo, un complejo mixto de 30.000 metros cuadrados que recupera edificios de principios del siglo XX y los devuelve a la vida, convirtiéndolos en hotel, residencias lujo, comercio y zonas de ocio.

El inmueble histórico más protagonista es la antigua Matarazzo Maternity, que fue hospital y maternidad. El propio material del hotel afirma que allí nacieron más de 500.000 brasileños: un dato útil para entender el peso simbólico del lugar sin necesidad de adornos. A esa base se suma la intervención contemporánea: una torre con jardín vertical diseñada por Jean Nouvel, mientras que el interior se atribuye a la dirección artística de Philippe Starck, sempiterno enfant terrible del diseño francés. El resultado no intenta disimular la mezcla: conviven el edificio que recuerda lo que fue y la torre que señala lo que la ciudad de hoy quiere ser.

placeholder
placeholder
placeholder Rosewood São Paulo. (Cortesía)
Rosewood São Paulo. (Cortesía)

Este Rosewood cuenta con más de 450 obras de arte creadas para el propio proyecto, en colaboración con 57 artistas y artesanos brasileños. No se planteó como colección para contemplar, sino como parte del pulso del hotel mismo a través de piezas integradas en zonas comunes y espacios más concretos, como las habitaciones. Entre los ejemplos que cita están los azulejos de Sandra Cinto en el área de rooftop y piscina, un mural de Caligrapixo, dibujos de Virgilio Neto y, en la restaurada Chapel of Santa Luzia (1922), rosetones reinterpretados por Vik Muniz. La capilla, además, no ha quedado como reliquia, ya que en ella se siguen celebrando bodas.

placeholder
placeholder
placeholder Rosewood São Paulo. (Cortesía)
Rosewood São Paulo. (Cortesía)

En números, el inventario nos queda claro: 181 habitaciones y suites repartidas entre el edificio histórico y la torre, y 100 Private Rosewood Suites disponibles para compra.

En el apartado gastronómico, el hotel se mueve por nombres propios —Le Jardin, Blaise, Taraz (del chef Felipe Bronze) o Rabo di Galo— y áreas, de la piscina a los restaurantes de la planta calle. A esto se suma Asaya Spa by Guerlain, su increíble spa, y un gimnasio perfectamente pertrechado las 24 horas.

placeholder
placeholder Rosewood São Paulo. (Cortesía)
Rosewood São Paulo. (Cortesía)

Este mismo diciembre de 2025, el hotel ha presentado la Penthouse Suite, más de 1.500 metros cuadrados con capacidad para ocho huéspedes y una azotea con jardín y piscina infinita orientada hacia la Paulista. Por lo demás: mayordomo 24 horas, comida y bebida incluida, coche con conductor y seguridad privada.

placeholder
placeholder Rosewood São Paulo. (Cortesía)
Rosewood São Paulo. (Cortesía)

Y cuando toca salir, São Paulo se disfruta más si eliges planes cercanos y fáciles, sin pasar el día entero en desplazamientos. La Avenida Paulista es la primera parada lógica: la recorres a pie, te empapas del ritmo de la ciudad y, si te apetece un rato de museo, entras al MASP. Otro día puedes ir al centro con un plan doble que encaja bien: Pinacoteca para una visita cultural sin complicaciones y, al terminar, el Mercadão para comer algo y ver el pulso popular de São Paulo en un solo sitio.

Y si lo que necesitas es descansar sin salirte de la ciudad, el Parque Ibirapuera funciona como pausa: caminar sin objetivo, sentarte, mirar gente y respirar un poco de verde. Aunque no sabemos bien por qué, pero sospechamos con el Rosewood São Paulo a tu servicio, no vas a querer salir de él.

São Paulo no es una ciudad fácil de resumir. Tiene un centro que exige paciencia, un ritmo que no siempre acompaña al visitante y una escala que obliga a elegir. En ese contexto, Rosewood São Paulo se impone como la mejor forma de entrar en la ciudad sin pelearte con ella desde el minuto uno. El hotel forma parte de Cidade Matarazzo, un complejo mixto de 30.000 metros cuadrados que recupera edificios de principios del siglo XX y los devuelve a la vida, convirtiéndolos en hotel, residencias lujo, comercio y zonas de ocio.

Tendencias
El redactor recomienda