Pop-up caviar en el Villa Magna, chocolate con churros en el Palace y el Ritz, panettone en The Principal… entrando en pista para Navidad
Madrid se viste de Navidad y sube el listón: caviar en barra efímera, chocolate con churros bajo cúpulas históricas y panettone con vistas a Gran Vía. Cuatro hoteles, cuatro meriendas, una misma tentación
Chocolate, churros de San Ginés y la cúpula del Palace: así, sí. (Cortesía)
Madrid, la imparable, nos tienta a golpe de planes altamente sofisticados en nuestros hotelazos favoritos. Empecemos hablando de caviar, por ejemplo, de la firma Kaspia, toda una institución del lujo gastronómico europeo. Fundada en París en 1927 por la familia iraní Markiz, su casa se convirtió en punto de encuentro de aristócratas, artistas y celebridades, atraídos por una manera muy concreta de disfrutar el caviar: sin amaneramientos, pero fieles al ritual. Apostaron por combinaciones hoy legendarias —como la patata asada, dos veces horneada, y coronada con caviar; los blinis templados o el salmón ahumado, siempre acompañados de vodka helado o champagne— y ganaron. No podía ser de otra forma.
Ahora, todo ese imaginario aterriza en el Rosewood Villa Magna y su Santa’s Kaspia Bar (hasta el 11 de enero), para trasladar el chic parisino hasta la zona noble del Paseo de la Castellana. Una alianza que conecta la historia de Kaspia con uno de los hoteles más emblemáticos de la capital y refuerza su idea de lujo contemporáneo: elegante, social y disfrutón. Puro hedonismo.
Santa’s Kaspia Bar en el Rosewood Villa Magna. (Cortesía)
Chocolate, churros y lujo
El Mandarin Oriental Ritz Madrid celebra la Navidad recuperando una de las tradiciones más queridas de la ciudad: Las meriendas del Ritz, una propuesta estacional que se sirve en el salón Palm Court, uno de los espacios más emblemáticos del hotel desde su inauguración en 1910. Disponible hasta el 6 de enero, esta merienda invita a una pausa tranquila —a la par que sofisticada— en pleno centro de la ciudad, tanto a huéspedes como a enamorados del hotel.
La experiencia combina recetario castizo y elegancia clásica. Comienza con un aperitivo de migas reinterpretadas y continúa con una selección de churros y porra con chocolate, acompañados de una magdalena casera y el histórico pastel de almendra del Ritz, un dulce ligado a la historia del hotel y a la boda de Alfonso XIII. Todo se completa con una bebida caliente a elegir. La dirección gastronómica corre a cargo de Quique Dacosta y su mano derecha en el hotel, Thomas Stork.
Churros con chocolate en el Mandarin Oriental Ritz Madrid. (Cortesía)
El renovado The Palace Madrid suma otro de los planes más apetecibles de la Navidad madrileña con sus Meriendas San Ginés, una propuesta que rinde homenaje a la tradición más castiza en un escenario inimitable: la icónica cúpula de cristal del hotel, gran símbolo del edificio y una de las joyas recuperadas tras su reciente reapertura.
Hasta el 17 de enero, esta merienda convierte el clásico chocolate con churros de San Ginés en una experiencia realmente diferente y alejada del bullicio de las calles del centro. El Palace recupera así su histórico papel como punto de encuentro, integrando una costumbre muy popular en la capital en su renovado pulso.
El Palace, como nunca. (Cortesía)
The Principal Madrid aporta a la Navidad madrileña con otro plan de lo más interesante, sus meriendas con vistas privilegiadas a la Gran Vía iluminada. Hasta el 6 de enero, el lobby bar y el restaurante La Pérgola, la terraza acristalada de la sexta planta, se transforman en una sucursal efímera de la histórica pastelería Mallorca, que sale por primera vez de sus obradores para instalarse en el corazón de la avenida.
Panettone de Mallorca en The Principal Madrid. (Cortesía)
Lejos del clásico afternoon tea, la propuesta reivindica producto recién hecho y sabor reconocible: panettone de obrador propio, chocolate caliente y café, con el roscón de Reyes como protagonista los días 5 y 6 de enero. Todo ello, cada tarde, acompañado por el espectáculo de las luces navideñas y el perfil del edificio Metrópolis, el gran hito del año de la Villa y Corte si hablamos de ocio.
Madrid, la imparable, nos tienta a golpe de planes altamente sofisticados en nuestros hotelazos favoritos. Empecemos hablando de caviar, por ejemplo, de la firma Kaspia, toda una institución del lujo gastronómico europeo. Fundada en París en 1927 por la familia iraní Markiz, su casa se convirtió en punto de encuentro de aristócratas, artistas y celebridades, atraídos por una manera muy concreta de disfrutar el caviar: sin amaneramientos, pero fieles al ritual. Apostaron por combinaciones hoy legendarias —como la patata asada, dos veces horneada, y coronada con caviar; los blinis templados o el salmón ahumado, siempre acompañados de vodka helado o champagne— y ganaron. No podía ser de otra forma.