Cada año son más los viajeros que buscan este fenómeno, atraídos por la belleza de los campos en flor y por la tranquilidad de destinos rurales lejos de las grandes multitudes. Aunque el calendario depende del clima, entre finales de enero y marzo se abre una ventana ideal para disfrutar del almendro en su máximo esplendor en distintos puntos del país.
Uno de los enclaves más conocidos es la Mallorca interior, especialmente en zonas como Llucmajor, Algaida o el valle de Sóller. Allí, miles de almendros cubren colinas y caminos rurales creando un paisaje suave y luminoso, perfecto para recorrer en coche o bicicleta. La isla vive estos días como una pequeña celebración, con rutas señalizadas y pueblos que invitan a detenerse a disfrutar de su gastronomía local.
Andalucía tampoco se queda atrás. En Granada, el altiplano y zonas como La Alpujarra ofrecen paisajes de almendros en flor con Sierra Nevada como telón de fondo, mientras que en Málaga, el entorno del Caminito del Rey y el valle del Guadalhorce sorprenden con rutas rodeadas de árboles en plena explosión primaveral.