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EL PATRIMONIO DEL THYSSEN

Mayte Spínola nos abre las puertas de la mansión que le quiso comprar Beckham

Hablamos con la viuda de Graciliano Barreiros sobre cómo ha sido su vida, cómo se enfrentó a la norma establecida y su relación con alguno de los grandes nombres de nuestro país

Mayte Spínola vive en medio del campo en una finca a las afueras de Madrid, concretamente en El Plantío. Un lugar privilegiado donde no se escucha el ruido de la autopista y sí el de la naturaleza. El matrimonio Beckham quiso comprar la casa cuando el futbolista fichó por el Real Madrid, pero no llegaron a un acuerdo.

Para acceder al Romeral, la casa familiar en la que vivió con su marido Graciliano Barreiros hasta que falleció y sus tres hijas -Mayte, Rocío y Gracya-, hay que atravesar una carretera donde los jabalíes cruzan con total tranquilidad delante de sus ojos. La artista y mecenas, creadora del grupo Pro Arte y Cultura, es una mujer abierta, simpática y libre que no pone pegas para que recorramos su casa, donde está colgada su obra y la de muchos de los artistas a los que echó una mano al creer en ellos. Tiene esa visión para saber quién llegará lejos y siempre acierta.

Nos abre la puerta Isidro, el mayordomo, que ha preparado una tarta de queso, una de las especialidades de la casa que entusiasma a los invitados de nuestra anfitriona.

Mayte Spínola en una imagen de la década de los años 70. (Gtres)
Mayte Spínola en una imagen de la década de los años 70. (Gtres)

Las horas van pasando mientras hace un resumen de su vida. Se casó a los 19 años con Graciliano Barreiros, ingeniero industrial que, junto con sus tres hermanos, revolucionó el mundo automovilístico. La educaron para ser madre de familia y participar en la vida social del Madrid de aquellos años con fiestas y cenas casi diarias. Se reveló contra las normas establecidas y se dedicó a pintar, una actividad que estaba bien para estar por casa, pero no para exponer en galerías de arte, que es precisamente lo que hizo. Su obra empezó a cotizarse y así calló bocas. Ya no tuvo que pelear más y la dejaron tranquila. Una de sus aficiones es viajar y lo hace escogiendo lugares en los que pueda disfrutar de una actividad artística. Construyó su propio museo en Marmolejo y ha potenciado otros 14 por medio mundo, incluida Laponia.

Tiene amistad con la infanta Pilar y trata a los Reyes eméritos desde que eran príncipes. Sus hijas acudían a los cumpleaños de las Infantas y de don Felipe cuando eran niños. Uno de sus cuadros, 'Las gaviotas', adornaba una de las paredes del yate Fortuna.

Alicia Koplowitz, la princesa Ana de Orleans y la baronesa Thyssen comparten con ella su amor por el arte y asegura que “la colección de Carmen Cervera no se puede ir de España y el Ministerio de Cultura tendrá que llegar a un acuerdo con ella si quiere asegurarlo”.

Pasen a casa de Mayte Spínola... Y vean.

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