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DETENCIÓN DEL EXPRESIDENTE

Rosa Barceló, la mujer de Zaplana, una vida de tragedia en tragedia

De una rica familia valenciana, la esposa del político vio morir a un hijo en 2011, sufrió la leucemia de su marido en 2015 y ha visto cómo su yerno era investigado junto al clan Pujol

Foto: Rosa Barceló y Eduardo Zaplana, en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag. (Gtres)
Rosa Barceló y Eduardo Zaplana, en la boda de Ana Aznar y Alejandro Agag. (Gtres)

“Rosa tenía 15 años y yo 16. Nos conocimos en una cafetería de Benidorm. Creo que ese día ya me enamoré. Nos casamos en 1981. Tengo que agradecer su paciencia y la manera de adaptar la familia a la vida de un político, algo que no siempre es fácil”. Estas palabras de Eduardo Zaplana, exministro del Gobierno de Aznar, ahora detenido por supuestos delitos económicos, cobran más fuerza todavía en estos momentos.

Rosa Barceló, esposa el político, nació en el seno de una familia por la que parecía que tenía la felicidad de cara, pero su vida no ha sido fácil y, según las últimas noticias, todavía puede complicarse aún más. La vida de este matrimonio, afincado en Madrid desde sus épocas en el Gobierno, se tambalea.

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Es hija de uno de los políticos más importantes de Alicante, Miquel Barceló, senador del PP de 1996 a 2008. Fue precisamente el suegro de Zaplana quien dio un impulso a la carrera política del yerno. Empresario hotelero, propietario de Les Dunes, de Benidorm, uno de los más antiguos de la conocida como Costa Blanca, Miquel Barceló falleció en marzo de este año.

Todos los elementos apuntaban a que podía tener una vida fácil, incluso lustrosa. Pero la mujer de Zaplana ha vivido momentos terribles. En 2011 fallecía Edu, hijo de la pareja, quien nació con el síndrome de Lowe, “un trastorno multisistémico caracterizado por cataratas congénitas, glaucoma, discapacidad intelectual, retraso del crecimiento posnatal y disfunción de los túbulos renales con fallo renal crónico”, tal y como describen en Orpha, la Asociación de Enfermedades Raras y Medicamentos Huérfanos.

Zaplana y su mujer, Rosa Barceló, en la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar. (Gtres)
Zaplana y su mujer, Rosa Barceló, en la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar. (Gtres)

La muerte del hijo

Edu moría con 38 años, un duro golpe sobre el que su madre escribía en la despedida que le dedicó en 'El Mundo'. Recordaba que el pequeño "estuvo su primer mes y medio de vida dormido, sin despertar, sin succionar como lo hubiera hecho otro bebé”. Pese al miedo que supuso conocer el diagnóstico, escribía Barceló, “todo pasa a un último plano. Era nuestro bebé y todos los que vivimos cerca de él le queríamos, cada uno a su manera”. Y así terminaba: “Nos va a dejar un vacío enorme a todos los que le hemos conocido de cerca, pero sé que desde donde esté nos va a ayudar. ¡Adiós a mi bebé!”.

La familia ha tenido que superar el golpe, aunque la vida tampoco se lo ha puesto fácil. En 2015, Zaplana debía alejarse de la vida pública al ser diagnosticado de leucemia. Fue intervenido ese mismo año en el Hospital La Fe, de Valencia, donde siguió el tratamiento. Dos años más tarde pudo volver a su vida ‘normal’.

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El yerno, en entredicho

Entre disgustos ha habido también momentos de alegría. Barceló vivió con especial felicidad la boda de su hija María. Se casó en 2013 con uno de los miembros de la high madrileña: Luis Iglesias Rodríguez-Viñas, un empresario educado en Eton (el mismo colegio de la realeza británica) con quien ha tenido una hija. La boda se celebró en petit comité en Horcher, en el elegante Madrid de los Jerónimos, e hizo las delicias de la familia.

Pero las finanzas de Iglesias se vieron enturbiadas cuando su socio y amigo, Oleguer Pujol, fue imputado. Sí, Oleguer Pujol, hijo de Jordi Pujol y Marta Ferrusola. Un caso en el que Iglesias está siendo investigado y del que la hija de Zaplana quiso desvincularse. Así, en diciembre de 2014, María Zaplana emitía un comunicado para defenderse de las informaciones en las que se decía que había sido imputada por el juez Pedraz. Nada de ello era cierto, según dijo, y su régimen de separación de bienes hacía imposible que se la relacionara con cualquier tipo de supuesta irregularidad que pudiera haber cometido su marido.

Eduardo Zaplana, relajado en Madrid. (Gtres)
Eduardo Zaplana, relajado en Madrid. (Gtres)

No hay tregua

Además, María Zaplana recordaba: “Trabajo como asesora en la Secretaría de Estado de Turismo, como ya se ha publicado, estando en estos momentos de baja por permiso de maternidad. Todo esto estaré encantada de poder comunicarlo personalmente a quién lo desee y por supuesto al juez Pedraz o a la Fiscalía si para ello en algún momento fuera requerida”, tal y como publicó Europa Press.

Parecía que el aire volvía a ser limpio para la familia Zaplana Barceló. María, ya recuperada del golpe judicial, Rosa, la otra hija, que trabaja en Gabinetes Estratégicos, en Madrid, y el bello recuerdo de Edu para guardar en la memoria. Pero la detención del expresidente valenciano y exministro ha vuelto a romper la tranquilidad de una familia que nunca ha podido bajar la guardia. La tristeza no tiene fin, la felicidad, sí, dice la canción.

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