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FAMILIAS

Carolina de Mónaco toma partido en la fabulosa guerra de los Hannover

En una discreta reunión familiar celebrada en septiembre, la esposa de Ernesto de Hannover mostró su preocupación por "el tremendo embrollo legal" que prepara su aún marido contra su hijo mayor

Foto: Vista general del palacio de Marienburg, en Baja Sajonia, propiedad de la casa Hannover. (Getty)
Vista general del palacio de Marienburg, en Baja Sajonia, propiedad de la casa Hannover. (Getty)

Miércoles 11 de septiembre de 2019. Ernesto Augusto de Hannover jr ha convocado al Consejo de Familia en el Principado de Liechtenstein. Están, entre otros, su madrastra, Carolina de Mónaco, su tío el príncipe Andreas Fürst zu Leiningen (casado con Alexandra de Hannover), el príncipe Michael de Liechtenstein (administrador de los bienes de la Casa Güelfa). La familia se ha reunido en el castillo de Vaduz, enclavado en un sobrecogedor paraje de montaña. Aunque el escenario es maravilloso, el tema que van a tratar es árido. Buscan la manera de afrontar la batalla legal que está preparando Ernesto sénior, el príncipe de Hannover.

La revista 'Bunte' revela el encuentro en su edición de papel. Según la publicación, una firma de abogados berlinesa lleva meses preparando una demanda por encargo del mayor de los Ernestos que se presentará en las próximas semanas. El aún marido de Carolina quiere recuperar los bienes que le donó a su hijo mayor en 2004, cuando aún estaba felizmente casado con Carolina de Mónaco y se dedicaba a vivir la vida. El hijo, ahogado por el costoso mantenimiento de esos bienes, se ha ido deshaciendo de algunas cosas. La gota que colmó el vaso fue cuando a finales del año pasado el delfín anunció que le vendía al estado sajón el castillo de Marienburg, la joya inmobiliaria de la familia, por un euro.

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Con la transacción ya anunciada, Ernesto sénior resurgió de sus cenizas (entre otras cosas, padece de cáncer) para enviar una carta furibunda al Gobierno de Baja Sajonia. En ella, acusaba a su hijo de actuar en contra de los intereses familiares, manifestaba su frontal oposición a la venta y amenazaba con emprender acciones legales. El marido de Carolina de Mónaco exigía la restitución del castillo, alegaba que su venta era ilegal y acusaba a su hijo mayor de haber cometido un acto de "enorme ingratitud" con su familia y sus antepasados. El Gobierno regional paralizó la operación a la espera de que la familia resolviera sus cuitas, y en ello están desde entonces.

Carolina y Ernesto de Hannover, en la entronización del príncipe Alberto. (Getty)
Carolina y Ernesto de Hannover, en la entronización del príncipe Alberto. (Getty)

La prensa alemana sigue con avidez los sucesivos capítulos de las desavenencias entre los Hannover. Son la familia más noble y antigua de Alemania. Una dinastía que reinó en Gran Bretaña durante casi un siglo y que está emparentada con casi todas las casas reinantes de Europa.

Se niega al divorcio

La relación entre el padre y el hijo mayor no fue nunca demasiado bien, pero se recrudeció cuando en 2004 Ernesto júnior arrebató al padre el control de la fundación que gestiona la fortuna familiar. El dinero de los güelfos estaba diluyéndose en la vida disipada de su padre y el hijo tomó cartas en el asunto, apoyado por el administrador de la casa, el príncipe Michael de Liechtenstein, y, dicen, por la propia Carolina. Contra esto ya se querelló el jefe del clan, que ahora prepara otra demanda para recuperar el control de la fundación y de otros bienes que la familia tiene en Austria.

Lo que Ernesto sénior está preparando es "un tremendo embrollo legal", en palabras de la publicación alemana que ha tenido acceso a los detalles de ese encuentro. Carolina de Mónaco, que hasta ahora no había mostrado en exceso sus cartas, se alineó en apoyo de su hijastro. La princesa monegasca y Ernesto de Hannover se separaron extraoficialmente hace diez años, pero ella siempre se ha negado a divorciarse. A día de hoy, Carolina es 'su alteza real la princesa de Hannover', un título con mucho más valor que el del principado, y tiene voz en la familia.

Ernesto Augusto de Hannover júnior, el día de su boda con su esposa Ekaterina. (CP)
Ernesto Augusto de Hannover júnior, el día de su boda con su esposa Ekaterina. (CP)

Según ha trascendido, Carolina se mostró preocupada por cómo la guerra legal de los Hannover puede afectar a la herencia de su hija Alexandra, que actualmente vive en Berlín. El miedo de la hermana de Alberto es que el litigio diezme aún más las arcas de la Casa Güelfa, por lo que se ha prestado a plantar cara a su marido incluso en los tribunales si fuera necesario. El Consejo de la Familia ha decidido contratar a un abogado especialista en este tipo de cuitas familiares, el vienés Maximilian Graf von Schaffgotsch, para contratacar legalmente al jefe del clan.

La princesa Alexandra de Hannover. (Getty)
La princesa Alexandra de Hannover. (Getty)

Con sus 160 habitaciones, sus torres de vigilancia de más de 30 metros de altura y sus bosques aledaños, la silueta del castillo neogótico de Marienburg se alza impresionante a 30 km al sur de Hannover. El primogénito de Ernesto suele acudir a la prensa local para explicar su punto de vista sobre la batalla legal que mantiene con su padre. En una entrevista el año pasado en el 'Hannoversche Allgemeine Zeitung', Ernesto explicó que "ya no podía seguir haciéndose cargo de los gastos" de mantenimiento del castillo, que necesita una reforma de al menos 27 millones de euros. Cuando el joven tomó el control de los bienes familiares, se vio obligado a subastar algunas obras de arte y otros tesoros para recaudar 44 millones de euros y así poder pagar deudas, restaurar una de las torres que estaba en peligro de derrumbe y montar un restaurante.

"Es un mito que la Casa Güelfa sea inmensamente rica", dijo el joven en el diario local. "Lo que me dio mi padre en 2004 fueron principalmente terrenos agrícolas, cuyo rendimiento no sirve para mantener el castillo". Además, según su versión, las deudas que le dejó el jefe de la familia eran "considerablemente más altas" de lo esperado. "Gran parte de los ingresos obtenidos por las subastas se gastaron en las deudas que se habían acumulado durante los años anteriores a que yo asumiera la responsabilidad. Las deudas de mi padre tuvieron que pagarse o refinanciarse", soltó, antes de admitir que la decisión de vender Marienburg al estado sajón no había sido "una decisión fácil" para él.

A día de hoy, más de 200.000 personas visitan anualmente el castillo. Es un tesoro artístico que debe afrontar una ambiciosa reforma para actualizarlo. El Gobierno de Baja Sajonia ya se ha comprometido a pagarlo, pero está a la espera de que los Hannover resuelvan sus problemas. El siguiente capítulo será en los tribunales.

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