Loquillo cumple 60: los golpes de la vida que ha encajado el eterno chico duro
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LEYENDA DEL ROCK

Loquillo cumple 60: los golpes de la vida que ha encajado el eterno chico duro

La enfermedad de su madre, la de su pareja, las críticas, el recuerdo de un padre ninguneado... Loquillo se ha derrumbado en más de una ocasión, pero sin rendirse

placeholder Foto: José María Sanz Beltrán, Loquillo. (EFE)
José María Sanz Beltrán, Loquillo. (EFE)

Este lunes 21 de diciembre, José María Sanz Beltrán, Loquillo, uno de nuestros artistas más consagrados del mundo del rock, cumple una cifra redonda: 60 años. Lo hace tras haber vivido un año complicado, marcado por la pandemia y por las medidas sanitarias que tanto han perjudicado al sector cultural, entre muchos otros.

Pero Loquillo, siempre peleón y contestatario ante la adversidad, no ha tirado la toalla. Durante este año ha estado gestando (y aún se encuentra en pleno proceso de grabación) el que será su siguiente disco, un trabajo que promete mostrar al Loquillo inconformista que siempre es, pero también al reflexivo ante la rareza del aire que se ha respirado en este 2020.

Foto: Ramoncín. (Foto: Amalia Villar)

El eterno chico duro de la música española está acostumbrado a crecerse cuando le ponen piedras en el camino. Ya lo hizo de adolescente, cuando se negó a aceptar lo que parecía que la vida le deparaba: ser un chico de barrio. “La vida me decía que siguiera de estibador, como mi padre y mi abuelo, y me casara con la vecina. Pero no, gracias, estaba cargado de razones para salir ahí fuera y comerme el mundo”, confesaba en una entrevista en 'El Independiente' hace 4 años. “Mi clave está en todas las veces que me han dicho que no, desde mi infancia, cuando en casa no se llegaba a fin de mes”, añadía.

placeholder El cantante Loquillo en el concierto de Barcelona en su gira '40 Años de Rock and Roll Actitud'. (EFE)
El cantante Loquillo en el concierto de Barcelona en su gira '40 Años de Rock and Roll Actitud'. (EFE)

Hijo de un estibador portuario que luchó en la batalla del Ebro, en el bando perdedor, Loquillo quiso hacerle a este algo de justicia poética: “El poso de mi padre está ahí. Dio los mejores años de su vida por la defensa de la Democracia y luego fue tratado como algo que molestaba”, contaba en la mencionada entrevista. “Yo crecí siendo el hijo de nadie”, añadía.

Qué mejor homenaje le pudo hacer el hijo que convertirse en una estrella de la música que le pone la cara colorada a los que ningunearon al padre.

Pero a pesar de las ganas de Loquillo por salir del barrio y comerse el mundo, él nunca olvida de dónde viene. “Cuando provienes de una clase desfavorecida, yo creo que tienes la obligación moral de no olvidarte de los que no han tenido la misma suerte que tú”, decía en una entrevista concedida en 'El País' a su amigo Sabino Méndez hace 3 años, durante una conversación en la que Loquillo bajó la guardia por instante para confesar que los tipos duros también lloran.

placeholder José María Sanz, 'Loquillo'. (EFE)
José María Sanz, 'Loquillo'. (EFE)

“Mi principal anhelo es gestionar bien situaciones adultas para las que no nos habíamos preparado porque imaginábamos, aunque ahora parezca una locura, que no íbamos a vivir mucho más allá de los 30”, contaba. “Pero aquí estamos, con conflictos que no esperábamos y para los que no nos preparó nadie. La larga enfermedad de mi madre, por ejemplo, que acabó tristemente, o la lucha actual contra el cáncer que sufre mi pareja y en la que estamos”, añadía.

Susana Koska, escritora y directora de cine, es la pareja de Loquillo. Ella misma ha contado en alguna ocasión a través de un blog los estragos del cáncer de mama que ha padecido.

“El cáncer se instaló en mi compañera y tuve una larga temporada metido en hospitales. Iba de una UVI, donde estaba mi madre en Barcelona, al tratamiento de quimio y radio de Susana y la lucha continúa, con pequeñas treguas. El cáncer destroza a quien lo sufre, sobre todo la medicación. Pero también rompe el entorno”, confesaba Loquillo en 'El Independiente'.

placeholder Loquillo junto a su pareja, la escritora y directora Susana Koska, en una imagen de archivo. (Getty)
Loquillo junto a su pareja, la escritora y directora Susana Koska, en una imagen de archivo. (Getty)

Lidiar con todo eso a la vez que con el escenario es, sin duda, complicado. Loquillo se ha derrumbado más de una vez, como el resto de los mortales, pero ahí está, con 60 años recién cumplidos dispuesto a comerse el mundo de nuevo.

Y entre concierto y concierto, entre los días grises y los soleados, entre los focos, las entrevistas, estudios de grabación y la intimidad más dura e inconfesable, está Cayo, su hijo, quien define a su padre como un “fuera de serie”. Para Loquillo, su hijo es “un faro en medio de la tormenta” con quien comparte muchas cosas, entre ellas el baloncesto y el amor por la música y la cultura.

Cayo es community manager de Loquillo y su banda, y otra de las piezas clave para que el tipo duro afronte un nuevo año con algo en mente: “Intentaría dejarle a mi hijo un mundo mejor que al que llegamos nosotros hace años”, confesó Loquillo en 'El País'. Casi nada…

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