Rocío Gil (nieta de Jesús Gil), empresaria, animalista y boda en septiembre: "Estoy sin parar"
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Rocío Gil (nieta de Jesús Gil), empresaria, animalista y boda en septiembre: "Estoy sin parar"

No es una 'hija de' que busque pasar el tiempo como hacen otras jóvenes sin más horizonte que figurar o ser influencer. A sus 28 años, su currículum académico y laboral es amplio

placeholder Foto: Rocío Gil, en una imagen de sus redes. (IG)
Rocío Gil, en una imagen de sus redes. (IG)

Rocío Gil Oset, la nieta primogénita de Jesús Gil, presidente del Atlético de Madrid y alcalde de Marbella, se casa. A diferencia del mediático abuelo, ella ha mantenido siempre un perfil bajo sin estridencias y con visibilidad nula en prensa. Contraerá matrimonio en septiembre con Philip Pérez-Cirera en la finca Meme, propiedad de sus padres en Alcobendas.

El joven tiene ascendencia francesa materna y mexicana por parte de padre, dedicado al mundo de los caballos. Precisamente, esta es una de las aficiones que une a la pareja, que se comprometió el pasado verano en Venecia. No tiene tiempo para la hípica en estos momentos. Entre la boda, el trabajo y las empresas: “Estoy sin parar y preparando unas bases para un proyecto social de ayuda en España”.

La otra alternativa para celebrar la boda, dependiendo del número de invitados y de las restricciones sanitarias que estén en curso entonces, sería el rancho Valdeolivas, en Arenas de San Pedro (Ávila). Sería un homenaje nostálgico al abuelo paterno. Los que conocen a la joven aseguran que ha heredado la parte positiva de Jesús Gil. Este lugar fue el escenario que utilizó el polémico alcalde en muchas ocasiones para sus entrevistas televisivas y mostrar al mundo al que consideraba su gran amigo y confidente: el caballo Imperioso. En los dos campos se crían yeguadas de pura raza, y una prima de Rocío, María, es amazona profesional. La familia Gil Marín está muy unida y gira alrededor de la abuela Mariángeles, que vive en el domicilio familiar de la calle O´Donnell, supervisada por su hija Miriam y el resto de la saga, que acude con frecuencia a visitarla. Sufrió un ictus hace unos años que le dejó secuelas de movilidad.

Modelo amateur

Entre las pocas veces que la presencia pública de Rocío tuvo cierta repercusión, se encuentra la de su participación en el desfile de Marta Rota, dueña de la firma de alta costura Tot-Hom, y también para la cordobesa Juan Martín y sus trajes de flamenca. “No soy modelo y lo he hecho por amistad. A Marta la conozco desde siempre porque es amiga y mi madre y yo somos clientas. Lo paso bien y es muy agradable estar rodeada de cosas bonitas. Es un mundo fascinante. Me entusiasma la moda y conozco cómo funciona, pero mi trabajo es otro”, explicaba a Vanitatis .

Efectivamente, no es una ‘hija de’ (o ‘nieta de’) que busque en ese sector pasar el tiempo como hacen otras jóvenes sin más horizonte que figurar o ser influencer. A sus 28 años, su currículum académico y laboral es amplio. Estudió publicidad relacionada con las nuevas tecnologías, posee un MBA en Protocolo y Organización de Eventos y un Executive de Dirección de Empresas Inmobiliarias en el Instituto de Empresa, así como cursos de locución para radio y televisión. Habla varios idiomas y lleva, desde hace unos años, las relaciones institucionales de Gilmar, la empresa inmobiliaria que fundó su abuelo junto con Manuel Marrón.

Sostenibilidad

Su novio, Philip, trabaja desde hace dos años en la empresa familiar en el apartado de ventas de viviendas de lujo. “Es un buen chico, muy cariñoso y con ganas de agradar. A Rocío no se le ha conocido ningún novio serio hasta ahora. Se dedicaba a trabajar, a sus cursos de teología y a su grupo de amigos. Es una chica muy independiente, muy tímida y muy concienciada con el medioambiente. De hecho, una de las facetas que se desarrollan en Gilmar por iniciativa suya es la arquitectura sostenible. Una de las ONG con las que trabajaba se dedica a repoblación de bosques. Rocío es una mujer muy especial”, señalan desde el entorno familiar.

Otra de las actividades que puso en marcha fue la colaboración con fundaciones como la de Sandra Ibarra. Antes de que comenzara la pandemia por el coronavirus, uno de los actos que quiso apoyar fue la entrega de premios de un campeonato de mus benéfico. Explicaba que era consciente de la existencia privilegiada que tenía y por eso mostraba un lado más altruista: “Participo y colaboro con iniciativas tan estupendas como las que organiza Sandra”.

La boda de Rocío y Philip puede ser un gran acontecimiento social o todo lo contrario dado el perfil de la novia con nulo interés en convertirse, a sus 28 años, en un personaje público: “Mis padres han protegido siempre mi privacidad y, mientras he sido pequeña, así ha sido. De todas formas, tampoco tengo ningún interés en ser conocida. De pequeña me daba mucha vergüenza hablar en público”.

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