Lamine Yamal crece también en inmobiliario: compra tres casas en un año
El futbolista del Barça y de la selección alcanza hoy la mayoría de edad disparado como icono global. Gracias a él la exclusiva zona de Pedralbes, en Barcelona, tiene un nuevo vecino: su padre
Este domingo, Lamine Yamal alcanzará la mayoría de edad, un hito simbólico en la vida de cualquiera, pero que en su caso llega con un contrato millonario bajo el brazo, un fiestón y la sensación de que la nueva estrella del fútbol mundial no ha hecho más que empezar a escribir su historia. El extremo del FC Barcelona y de la selección española no solo ha irrumpido como una de las grandes sensaciones de este deporte, sino que va camino de convertirse en un icono global. No es casual, dicen, que durante sus vacaciones haya recorrido medio globo, incluyendo Brasil, Ibiza, la isla de Pantelleria, Marbella, Sevilla y Shangái. Hoy, incluso, podría recuperar el dorsal número 10 con el que hizo historia Leo Messi.
Para celebrar toda esta locura en la que se ha convertido su vida, el futbolista ha preparado una gran fiesta este fin de semana de la que se ha escrito mucho aunque se sabe más bien poco. Grandes nombres de la música, influencers, estrellas del deporte, chicas, amigos... el cóctel perfecto para una fiesta de mayoría de edad. También el titular perfecto para esa nueva narrativa que se ha puesto en marcha y pretende instalarlo en el ecosistema del 'star system' global.
Nacido en Esplugues de Llobregat el 13 de julio de 2007, hijo de madre ecuatoguineana y padre marroquí, Lamine creció en el barrio de Rocafonda (Mataró) antes de entrar en La Masía, la legendaria cantera del Barça. Desde muy pequeño deslumbró por su talento, pero han sido su capacidad para controlar los nervios y lidiar con la presión en momentos críticos los que le han convertido en una figura única. Con apenas 16 años ya marcaba goles decisivos en la Liga y en competiciones europeas, batiendo récords de precocidad que lo colocan junto a nombres como Messi o Ansu Fati.
Lamine vivió su infancia en un entorno humilde, marcado por la separación de sus padres cuando él era aún un niño. Aunque ambos progenitores mantienen relación con él, es su madre, Sheila Ebana, quien ha estado más presente en su vida diaria y lo ha acompañado en todo su proceso formativo, desde sus primeros pasos en el fútbol hasta su consolidación como estrella. El padre, Mounir Nasraoui, también ha seguido de cerca la evolución de su hijo, aunque con una presencia más discreta. A pesar del divorcio, la familia ha sabido mantener cierta unidad en torno a la figura de Lamine.
Yamal les ha correspondido en cuanto su cartera se lo ha permitido. Tal y como ha podido contrastar Vanitatis, el futbolista compró cinco propiedades en 2024, demostrando un pulmón financiero al alcance de pocos en un país, España, donde solo un 8% de los jóvenes entre 18 y 24 años son propietarios de alguna vivienda. La última adquisición del joven catalán la llevó a cabo el pasado mes de diciembre, cuando compró un piso de 180 metros cuadrados en uno de los edificios más modernos de la exclusiva zona que hay en la frontera entre Sarrià y Pedralbes (Barcelona). Un piso de cuatro dormitorios y dos baños para el que también ha adquirido un trastero y una plaza de garaje.
No es para él. El nuevo vecino del barrio donde tantos años vivió la infanta Cristina es el padre de Yamal, Mounir Nasraoui. En pocos meses se ha convertido en la comidilla del barrio, donde ya tiene amigos y enemigos. Con su desparpajo y sinceridad, Nasraoui habla con todos y hasta se queja en voz alta de lo que no le gusta, lo que lo ha convertido en una excepción en unas calles en las que viven personajes discretos como Pablo Urdangarin y el propio Joan Laporta, presidente del FC Barcelona.
El padre de Lamine pasea con su nuevo perro, un Rottweiler de cuatro meses que se llama Ice (“como el hielo”, puntualiza siempre él para quienes le preguntan). Su hijo quiso alejarlo del barrio en el que él mismo creció, porque de pronto se convirtió en objetivo de algunos personajes poco recomendables de la zona, cuentan a Vanitatis personas del entorno directo de Lamine. En Sarrià-Pedralbes está más tranquilo y ese carácter directo y despreocupado de Nasraoui ya no tiene por qué ser un problema para su hijo, que se preocupa por él y le cuida con dedicación.
Tampoco ha sido para él la gran joya inmobiliaria de su cartera, una gran propiedad en Premià de Dalt a la que se ha mudado su madre. Se trata de una casa más propia de una estrella de su estatus, con 650 metros cuadrados construidos, piscina propia, bodega, ascensor privado e intimidad. Lamine Yamal la compró en abril de 2024. La misma fecha en la que adquirió un piso de 90 metros cuadrados cercano a la ciudad deportiva del Barça para poder independizarse de su familia. Recordemos que hasta hoy no le ha estado permitido conducir y tendrá que sacarse el carnet.
Más de 36 millones de seguidores
El fenómeno Lamine Yamal va más allá del sector inmobiliario o del fútbol. Su popularidad ha alcanzado dimensiones globales: su cuenta de Instagram supera ya los 36 millones de seguidores y Adidas lo ha fichado como imagen a razón de un millón de euros al año hasta 2030. Paralelamente, tiene acuerdos comerciales con Powerade (marca de Coca Cola) y algunas empresas de tecnología, aunque la idea es no saturar.
¿Quién se asegura de que no termine siendo un juguete roto? En el reducido círculo de confianza de Lamine Yamal destacan dos figuras clave: su madre, Sheila Ebana, y su agente, el influyente representante portugués Jorge Mendes. Sheila no solo ha sido el pilar emocional de su vida, sino también una guía firme que ha supervisado cada decisión desde sus primeros pasos como futbolista. Por su parte, Mendes, uno de los agentes más poderosos del mundo del fútbol, ha sido determinante en la proyección internacional del joven talento. Bajo su tutela, Yamal ha cerrado recientemente un nuevo contrato con el FC Barcelona que lo convierte a partir de hoy, día que cumple 18 años, en el jugador mejor pagado de la plantilla con 30 millones de euros brutos por temporada.
El entorno es ahora más decisivo que nunca. El que ha sido más claro en este sentido ha sido Hansi Flick, su entrenador en el Fútbol Club Barcelona. En una entrevista con el canal del club el alemán no escatimó en elogios para Yamal, del que dijo que era "un genio", pero dijo algo más. Algo que habrá que tener en cuenta. "Lamine Yamal es un genio. Pero creo que debemos ayudarle porque es joven y, ahora, todo parece fácil, pero no lo es. Si quieres jugar los próximos 15 años a ese nivel, también debes entrenar y trabajar muy bien. Mentalmente, también debes estar al nivel más alto".
Con 18 años recién cumplidos, su futuro parece no tener techo. Lamine Yamal se ha convertido en un símbolo del cruce de culturas, en un referente para la generación Z y en fiel representante de los nuevos códigos del deporte global: juventud, diversidad, velocidad y proyección mediática. El mundo lo observa. A ver qué responde.
Este domingo, Lamine Yamal alcanzará la mayoría de edad, un hito simbólico en la vida de cualquiera, pero que en su caso llega con un contrato millonario bajo el brazo, un fiestón y la sensación de que la nueva estrella del fútbol mundial no ha hecho más que empezar a escribir su historia. El extremo del FC Barcelona y de la selección española no solo ha irrumpido como una de las grandes sensaciones de este deporte, sino que va camino de convertirse en un icono global. No es casual, dicen, que durante sus vacaciones haya recorrido medio globo, incluyendo Brasil, Ibiza, la isla de Pantelleria, Marbella, Sevilla y Shangái. Hoy, incluso, podría recuperar el dorsal número 10 con el que hizo historia Leo Messi.