Así es la espectacular casa de la familia de Joaquín Torres en Pozuelo de Alarcón
El empresario Juan Torres Piñón, padre del llamado 'arquitecto de los famosos', falleció la semana pasada. Hasta sus últimos días estuvo viviendo en esta mansión de más de 10.000 metros cuadrados
Juan Torres Piñón fue uno de esos empresarios que ayudaron a levantar la España contemporánea desde la obra pública: ingeniero de Caminos, cofundador de ACS junto a Florentino Pérez, profesor emérito del IESE y presencia habitual en los foros económicos de más alto nivel. Su muerte, a los 89 años, ha vuelto a poner el foco en un apellido que su hijo Joaquín, arquitecto de prestigio, ha mantenido vivo en el escaparate mediático. A muchos les sorprendió ver a Florentino en el tanatorio de Pozuelo: un último gesto hacia una amistad larguísima, aunque hoy resulte paradójico después de que Joaquín Torres haya contado en ABC que llevaban años sin hablarse y que su padre, pese a todo, seguía refiriéndose a él como la persona más importante de su vida.
En esa misma entrevista, el llamado 'arquitecto de los famosos' insistía en que su familia no estaba arruinada, aunque sí rota. El mejor retrato de esa idea lo podemos leer en su gran finca de Pozuelo de Alarcón, una mansión espectacular que fue el escenario central de la última etapa de Juan Torres.
Situada en una urbanización cerrada del municipio, la vivienda fue diseñada por su hijo Joaquín, fiel a un lenguaje arquitectónico propio. La casa se levanta sobre una parcela de 10.651 metros cuadrados de zona verde, una extensión poco común incluso para la zona. El tamaño del inmueble tampoco es menor: quienes la han visitado hablan de más de 1.500 metros cuadrados construidos, repartidos en dos plantas llenas de habitaciones y salones.
"Era el reflejo de lo que era mi padre, una necesidad continua de demostrar poder, aunque no viese a nadie. No le faltó de nada, nos hemos turnado los hermanos para vivir con él. Yo le prometí a mi madre que cuidaría de él hasta el final y así he hecho. Mamá fue amorosa con todo el mundo, pero papá, por su carácter y su ambición, generó terribles antipatías. Era muy complicado, muy difícil", explicaba Joaquín Torres en la citada entrevista hace unos días.
La propiedad pertenecía al 100% a Joaquina Vérez, fallecida en marzo de 2024, y ha sido el refugio familiar del empresario hasta su muerte reciente. Por su tamaño, ubicación y el estándar de este enclave de Pozuelo, fuentes inmobiliarias consultadas sitúan su valor de mercado en una horquilla aproximada de entre 8 y 12 millones de euros, según estado, reformas y dotaciones.
Sin embargo, la vivienda ha sido hipotecada en varias ocasiones y acumula anotaciones preventivas de embargo vinculadas a entidades bancarias, Hacienda y el Ayuntamiento, una señal visible de los problemas familiares y financieros que han acompañado al clan en los últimos años.
Como contamos en Vanitatis hace unos días, la muerte de Juan Torres llegó en pleno enfrentamiento familiar por la gestión de Cartera Kairos, el holding con el que el empresario articuló una red de más de 30 sociedades. Aquel imperio que en su mejor momento superó los 400 millones se ha reducido hasta rondar hoy los 31 millones en activos, con pérdidas acumuladas, deuda bancaria vencida y pagos ejecutivos con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.
El conflicto estalló cuando Juan Torres retiró la confianza a su hijo Julio, a quien había otorgado plenos poderes, acusándolo públicamente en entrevistas y en los juzgados de haber vaciado la caja familiar mediante operaciones opacas. El resultado fue una cascada de querellas cruzadas y una fractura emocional que, según Joaquín, ha sido más devastadora que el propio deterioro patrimonial.
El entierro y un funeral que se celebró anoche en los Jesuitas de Serrano abren ahora una etapa distinta. Tras un año y medio de duelos encadenados y pleitos que han resquebrajado la relación entre los hermanos, la familia quiere cerrar filas, enterrar el hacha de guerra y buscar un acuerdo extrajudicial que les permita preservar lo que queda del legado sin prolongar el desgaste.
Juan Torres Piñón fue uno de esos empresarios que ayudaron a levantar la España contemporánea desde la obra pública: ingeniero de Caminos, cofundador de ACS junto a Florentino Pérez, profesor emérito del IESE y presencia habitual en los foros económicos de más alto nivel. Su muerte, a los 89 años, ha vuelto a poner el foco en un apellido que su hijo Joaquín, arquitecto de prestigio, ha mantenido vivo en el escaparate mediático. A muchos les sorprendió ver a Florentino en el tanatorio de Pozuelo: un último gesto hacia una amistad larguísima, aunque hoy resulte paradójico después de que Joaquín Torres haya contado en ABC que llevaban años sin hablarse y que su padre, pese a todo, seguía refiriéndose a él como la persona más importante de su vida.