Unas maletas que también le acompañan en su regreso al trabajo, ya que Jesús Vázquez se encuentra en Málaga como presentador de los Premios Juventud. Los conocidos galardones de música cruzan por primera vez el océano Atlántico, celebrándose en Marbella. Sin embargo, más allá del deber, el presentador también ha podido aprovechar sus ratos libres para hacer turismo.
Así, como ha mostrado en sus historias de Instagram, ha aprovechado la cercanía entre Marbella y Estepona para conocer más de cerca la vecina ciudad, a una media hora de distancia. La excusa perfecta para perderse en sus playas, pero también en su casco histórico. El municipio conserva calles estrechas, fachadas blancas, plazas pequeñas y balcones llenos de flores que le han valido el sobrenombre de Jardín de la Costa del Sol.
Un municipio lleno de historia, ya que los primeros vestigios encontrados en el municipio pertenecen a la Prehistoria, con restos del Neolítico y de las edades del Cobre y del Bronce, como la necrópolis megalítica de Corominas. El territorio conoció después la presencia fenicia y romana, con distintos asentamientos en la franja litoral y vestigios que se relacionan con la antigua Salduba.
Aunque el origen de la Estepona actual se sitúa en época andalusí. En el siglo X, durante el esplendor del Califato de Córdoba, se fundó Estebbuna, el núcleo que acabaría dando nombre a la localidad. La población fue conquistada por Enrique IV de Castilla en 1456 y quedó posteriormente destruida. A comienzos del siglo XVI, los Reyes Católicos ordenaron reconstruir sus murallas debido a su importancia estratégica y promovieron la repoblación del enclave con 30 familias.
El crecimiento de la villa continuó durante los siglos siguientes y en 1729 Felipe V le concedió el Privilegio de Villazgo. Un complejo pasado que todavía se percibe cuando se recorre el centro. Un municipio lleno de rincones, donde merece una parada obligatoria la Casa de las Tejerinas, situada en la Plaza de las Flores y construida en el siglo XVIII. A lo que sumar las visitas a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios o la Casa del Aljibe.
A estas calles llenas de encanto se suma su costa, con más de 23 kilómetros de arena y 17 playas, entre las que sobresalen La Rada, El Cristo, La Galera, Guadalmansa o El Saladillo. Un paisaje que cambia por completo si giramos la mirada, ascendiendo hacia Sierra Bermeja. Un espacio donde se encuentra el paseo de los Pinsapos y la subida al Pico de los Reales, desde donde se obtienen amplias vistas sobre el Mediterráneo y, en los días despejados, hacia África. Una ciudad que cuenta con ilustres vecinos como Ana Mena, que ha hecho cantar a miles de fans aquello de "desde Málaga pa' el mundo".