Los hijos de Alfonso y Francisco de Borbón hacen crecer su negocio inmobiliario: más beneficios, dividendos y nuevos proyectos
La patrimonial que compartieron ambos hermanos mejora sus resultados, reparte un millón de euros a los socios y mantiene nuevos proyectos mientras la herencia del duque de Sevilla sigue rodeada de polémica
Olivia de Borbón y su padre, Francisco, duque de Sevilla. (Gtres)
Alfonso y Francisco de Borbón Escasany pertenecieron a una generación de aristócratas para quienes apellido, vida social y carrera profesional podían convivir con bastante naturalidad. Primos cuartos del rey Juan Carlos I, los dos hermanos construyeron trayectorias empresariales independientes y, al mismo tiempo, mantuvieron durante medio siglo algunos negocios comunes. El principal fue Keka SA, una inmobiliaria familiar que, tras la muerte de ambos con apenas diez días de diferencia en mayo de 2025, quedó en manos de sus hijos. La sociedad acaba de depositar las primeras cuentas de esta nueva etapa, lo que permite comprobar la buena salud del legado de los Borbón Escasany, a pesar de que en el caso del duque de Sevilla su herencia ha estado marcada por las diferencias familiares.
Alfonso de Borbón Escasany fue siempre el más discreto de los dos. Casado con Marisa Yordi, una de las mujeres más elegantes de la época, prefirió normalmente un segundo plano pese a moverse con absoluta naturalidad entre algunos de los grandes nombres de la sociedad española. Su casa de El Viso, los veranos en Guadalmina y aquella Marbella de la edad dorada fueron escenario de su intensa vida social y profesional. Alfonso estuvo cerca de tres décadas vinculado a AXA y llegó a ser vicepresidente de AXA Real Estate Investment Managers Ibérica, además de desarrollar sus propias inversiones inmobiliarias.
Alfonso de Borbón Escasany y Marisa Yordi. (Gtres)
Su hermano Francisco, duque de Sevilla y grande de España, construyó un perfil empresarial todavía más internacional. Economista de formación, comenzó su carrera en la banca y pasó por el banco de negocios británico Hill Samuel & Co., el Banco de Vizcaya y el Miami National Bank. Más tarde se volcó en sus propios proyectos y fundó Internacional de Equipos Científicos, dedicada al desarrollo de infraestructuras sanitarias, educativas y agroindustriales en distintos países. En la última etapa de su vida presidió además Neftan, una gestora de fondos y consultora financiera. Una carrera que transcurrió paralela a una vida social mucho más conocida, gracias a sus tres matrimonios y su estrecha vinculación con Marbella.
Los hermanos conservaron un punto de encuentro empresarial: el ladrillo. Keka SA nació a mediados de los años setenta y durante décadas fue engordando una cartera basada principalmente en buenos locales, oficinas y otros activos urbanos. La sociedad cuenta con propiedades en las Ramblas de Barcelona, la Plaza Nueva de Sevilla y calles madrileñas como Almirante, Conde de Aranda, Núñez de Balboa o la Ronda de Atocha. Alfonso controlaba el 56,49% de la compañía y Francisco, el 43,51%.
Tras el fallecimiento de ambos, se produjo el inevitable relevo de la siguiente generación. Alfonso de Borbón Yordi, hijo de Alfonso de Borbón Escasany y conocido públicamente también por su larga relación con Eugenia Silva, preside ahora Keka. Su prima Olivia de Borbón von Hardenberg ocupa la secretaría del consejo. El primero ya estaba completamente involucrado en los negocios familiares, pero la desaparición prácticamente simultánea de sus padres aceleró inevitablemente el cambio formal en el organigrama. Donde antes se sentaban Alfonso y Francisco, hoy son sus hijos quienes tienen que tomar las decisiones.
Alfonso de Borbón y Eugenia Silva. (Europa Press)
Las primeras cuentas completas bajo esta nueva etapa transmiten, sobre todo, una imagen de continuidad. Keka facturó 849.404 euros en 2025, frente a los 796.454 del ejercicio anterior, un crecimiento cercano al 7%. El beneficio neto aumentó todavía más, casi un 28%, desde los 374.917 euros de 2024 hasta los citados 479.786 euros. La sociedad cerró el año con 11,5 millones de euros en activos y un patrimonio neto de 7,9 millones, cifras que confirman que la empresa heredada conserva una considerable capacidad económica. Durante 2025 Keka acordó además repartir un millón de euros en dividendos a los socios, una cantidad que supera ampliamente el beneficio obtenido en ese mismo ejercicio, que se ha destinado íntegramente a reservas voluntarias.
Los números dibujan una empresa familiar que ha seguido funcionando después del infortunado relevo. Keka conserva 5,6 millones de euros en inversiones inmobiliarias y mantiene en marcha nuevos proyectos. Entre ellos figura un inmueble situado en la zona de Cuatro Caminos (Madrid), donde la sociedad ha construido un edificio que albergará cuatro viviendas con garaje (el proyecto, por cierto, lo lleva José María Silva Hernández-Gil, conocido arquitecto y hermano de Eugenia Silva). Los denominados "productos en curso" alcanzaban al cierre del ejercicio los 1,23 millones de euros, frente a los 784.647 euros contabilizados un año antes.
El edificio que construye Keka SA en Cuatro Caminos (Madrid).
La normalidad empresarial contrasta con el ruido que ha acompañado otra parte del legado del duque de Sevilla. Olivia de Borbón continúa pendiente de la sucesión del ducado, todavía sin concesión definitiva y en medio de las diferencias surgidas con su hermano Francisco alrededor del testamento paterno y del propio título. La última junta de Keka ofrece un detalle llamativo en ese contexto: en la reunión, celebrada este mes de julio, estuvo presente o representado el 78,245% del capital social. El porcentaje ausente, un 21,755%, equivale exactamente a la mitad de la antigua participación del duque de Sevilla.
Cincuenta años después de que Alfonso y Francisco de Borbón Escasany empezaran a invertir juntos en el sector inmobiliario, Keka se ha convertido en una de las partes más visibles de lo que ambos dejaron a sus hijos. Alrededor del ducado de Sevilla quedan todavía asuntos por resolver; en el terreno empresarial, en cambio, el relevo se está produciendo con normalidad y buenos resultados.
Alfonso y Francisco de Borbón Escasany pertenecieron a una generación de aristócratas para quienes apellido, vida social y carrera profesional podían convivir con bastante naturalidad. Primos cuartos del rey Juan Carlos I, los dos hermanos construyeron trayectorias empresariales independientes y, al mismo tiempo, mantuvieron durante medio siglo algunos negocios comunes. El principal fue Keka SA, una inmobiliaria familiar que, tras la muerte de ambos con apenas diez días de diferencia en mayo de 2025, quedó en manos de sus hijos. La sociedad acaba de depositar las primeras cuentas de esta nueva etapa, lo que permite comprobar la buena salud del legado de los Borbón Escasany, a pesar de que en el caso del duque de Sevilla su herencia ha estado marcada por las diferencias familiares.