La perfumería es el nuevo territorio de la cosmética coreana: ciao gourmand, hola fragancias frescas
Aromas frescos que se apoyen en la piel, la prohibición de dejar una estela de aroma al pasar o el minimalismo en el packaging… Las fragancias coreanas dan el salto al mundo de las tendencias beauty internacionales
La cosmética coreana lleva años siendo la protagonista del sector. Primero colonizó nuestra forma de lavarnos la cara con la doble limpieza, pero su expansión continuó por los diferentes pasos del skincare, alargando nuestras rutinas de cuidado de la piel -llegando incluso a los 10 pasos-, el cabello o el cuerpo -al adaptar los ingredientes de la cosmética a los tratamientos corporales.
No podemos olvidar tampoco el terreno del maquillaje, donde las BB Creams, los productos en formato cushion, los labios efecto mordido o incluso la actual moda de aplicar colorete bajo los ojos, vienen de Corea del Sur.
La ‘hallyu’, la denominada ola coreana, con la que la cultura del país asiático ha colonizado nuestras vidas se ha convertido en un verdadero maremoto cuando hablamos del mundo de la belleza y el último sector en sumarse a la invasión es el de la perfumería.
¿A qué huelen los perfumes coreanos?
Su tradición, ingredientes y propósitos no tiene nada que ver con el concepto de perfumería que tenemos en Europa o América. En una entrevista con Chriselle Lim, estadounidense de origen coreano y CEO de la marca de perfumería PHLUR, nos explica que, aunque recordaba a la perfección que su abuela siempre utilizaba Chanel Nº5, lo importante para ella no era dejar una estela de perfume al entrar en una sala, ya que en Corea, “cuando la gente usa perfume, es algo más ligero, más aéreo, más fresco”, no se busca entrar en una sala y que todo el mundo identifique tu presencia… Como la clave en todo lo que rodea a la moda y belleza coreanos.
Colores discretos a la hora de vestir, cortes de pelo a medida, maquillajes que emulen efectos pero no resulten evidentes y… Perfumes tan discretos que resulten imperceptibles, pero que mejoren el aroma natural de la piel, porque el skin scent, la esencia de la piel es determinante en su formulación.
“Pero creo que, en general en Asia y específicamente en Corea, a la gente le atraen los aromas más ligeros. Supongo que simplemente les gustan las cosas un poco más suaves”, recordaba Lim que también indica en una posible explicación, la ausencia de olor corporal de los asiáticos en general y de los coreanos en particular.
“Mucha gente en realidad no usa tanto desodorante porque, aunque sudamos, no tenemos ese olor. Creo que nos falta cierto tipo de enzima. Por esa razón nadie ha tenido la necesidad cultural de llevar fragancias muy fuertes o pesadas. Cuando la gente usa perfume, es algo más ligero, más aéreo, más fresco”.
La presencia de la influencia coreana de Chriselle Lim ha cambiado por completo los aromas de PHLUR y es un ejemplo de incursión de las preferencias coreanas en la perfumería occidental.
Se trata de aromas que no buscan ser intensos o empalagosos, no hay maderas potentes o notas muy dulces, en su lugar los protagonistas son aromas de la naturaleza como petricor, tierra mojada, bambú o té verde, notas relacionadas con su tradición como el incienso de los templos pero de una forma muy ligera y, por supuesto, lo que describiríamos como notas limpias: almizcle blanco, algodón, acordes de ozono… Aromas ligeros cuya finalidad no es enmascarar un olor.
Diseño minimalista
Con un simple vistazo a las principales firmas de perfumería coreana, muchas de moda por ser la división aromática de una marca de moda, resulta sencillo identificar la importancia del diseño en el packaging. No hay frascos de volúmenes imposibles, formas ostentosas o colores llamativos.
En su lugar, se mantiene el equilibrio de los perfumes antiguos, en los que el recipiente tenía una mayor dimensión que el tapón y también es habitual identificar elementos de la tradición coreana con piezas inspiradas en su artesanía. Por supuesto, también hay espacio para perfumes de diseño moderno, minimalista, muy cuidado, pero siempre funcional.
Teniendo en cuenta el actual éxito de los perfumes nicho o de autor en el terreno de la perfumería, sobre todo entre los más jóvenes, ávidos de aromas exclusivos, las fragancias coreanas se postulan como candidatas para satisfacer sus exquisitos gustos. Por el momento, acceder a ellas todavía resulta complicado, un aliciente más para su exclusividad.
Más allá de PHLUR, superficies como Olive Young, tienda de belleza multimarca coreana con versión tanto física como online que, sin embargo no hace envíos a España, ofrece un muestrario limitado. Pero es gracias a sus productos que se puede descubrir otra de las particularidades de la perfumería coreana, que no se limitan solo a los perfumes líquidos.
Fragancias multiformato y aptos para todas las pieles
El actual boom que vivimos en el resto del mundo con los perfumes sólidos, perfectos para reaplicar sobre la piel siempre que sea necesario y sin alterarse con los cambios de temperatura, llegó mucho antes a Corea del Sur. Encontramos fragancias en stick, en bálsamo similar a un labial con tapa, en crema -si te suena, Rare Beauty también los ha lanzado en este formato- y en toallitas.
Sí, toallitas perfumadas dispensadas en sobres individuales que eliminan cualquier tipo de riesgo de irritación al entrar en contacto con la piel porque, como casi todos los perfumes coreanos -enésima característica de la aromaterapia coreana- no llevan alcohol.
Así que, discreción, exclusividad, diseño y tolerabilidad son la carta de presentación de la invasión de la perfumería coreana.
La cosmética coreana lleva años siendo la protagonista del sector. Primero colonizó nuestra forma de lavarnos la cara con la doble limpieza, pero su expansión continuó por los diferentes pasos del skincare, alargando nuestras rutinas de cuidado de la piel -llegando incluso a los 10 pasos-, el cabello o el cuerpo -al adaptar los ingredientes de la cosmética a los tratamientos corporales.