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Casa Lucas, pequeño pero matón
  1. Gastronomía
La guía Miguelín

Casa Lucas, pequeño pero matón

Esta pequeña taberna está situada en plenol corazón del Barrio de los Austrias, nada más y nada menos que en la Cava Baja.

Foto: Casa Lucas. Foto: Capriles
Casa Lucas. Foto: Capriles

Esta pequeña taberna está situada en plenol corazón del Barrio de los Austrias, nada más y nada menos que en la Cava Baja. Los propietarios son José Crespo y Pablo Pulido, se conocieron en la noche madrileña. José había trabajado en varios locales de la calle Huertas y conocía el mundo del vino y de las copas; Pablo, echaba una mano los fines de semana enel restaurante Viuda de Vacas en la Cava Alta, que pertenecía a la familia de su mujer. A Pablo le conocí en los años 80 trabajando en un estudio de arquitectura que tenía su cuñado Mariano.

En 1997 se asocianJosé y Pablo y trasforman el local de La Gráfica Comercia, una imprenta, en una moderna taberna donde se puede degustar en un ambiente moderno y acogedor un buen vino servido por copas, de una veintena de referencias distintas. También, como manda la tradición, se puede degustar un buen vermut de grifo de la marca Eizaguirre.

El local es pequeñito, pero está muy bien aprovechado. En torno a la barra de mármol y maderas, se sitúan seis mesas para comer. La taberna está pintada en color albero y en sus paredes se han colocado cuadros, referencias de vinos y unas grandes estanterías donde reposan algunas botellas haciendo las veces de bodega.

La cocina es creativa, bien elaborada con muy buena materia prima. El resultado no te deja indiferente. Se puede comer de pinchos o por raciones o hacer un mix de ambos. La carta no es muy amplia y se puede empezar con unos pinchos fríos o calientes.Sus nombres, están referidos a una Denominación de Origen Vinícola.

Dentro de los fríos:Jumilla;que es un pastel de espinacas y puerros con gambas.Mancha; Pisto tibio con huevo frito de codorniz y jamón.Binissalem; Ventresca de bonito al horno con verduras confitadas.

Calientes:Cariñena;Solomillo de cerdo a la plancha sobre cebolla confitada.Madrid;Morcilla de cebolla en revuelto con tomate dulce; Alella; Pollo en salsa de soja con cebolla morada y mousse de maíz con aceite de sésamo.

Las raciones son abundantes yse pueden compartir perfectamente entre varios. De las diferentes raciones se puede confeccionar un menú, basado en unas entradas y después pescados o carnes.

Como entradas: ensalada de tomate, queso de cabra, orégano y albahaca; de verduras con tronco de vieiras y crujientes de jamón; croquetas caseras de jamón serrano; hojaldre con morcilla de cebolla y verduras confitadas; fardo de calamares con bacón y mousse de tinta de calamar; Tataki de bonito fresco con cebolla, soja y puré de manzana dulce; Carpaccio de pulpo con patatas revolconas y bacón; canelón de pasta negra relleno de marisco y verduras al curry sobre una crema de queso fresco; arroz cremoso con boletos, foie y huevo poche (este plato se hace al momento y tarda unos 15 minutos). Bacalao gratinado con berenjenas y boletos sobre una salsa vizcaína; cous cous con pollo al curry y verduras, foie de pato mi cuit al oporto con frutas caramelizadas y uno de los platos más demandado el rabo de toro deshuesado y estofado con ciruelas y pistachos, puré de patatas y salsa de verduras. Hay que fijarse en las pizarras donde se anuncian platos que no figuran en la carta, como las manitas de cerdos rellenas de boletus.

No tienen postres, pero se puede acabar con un buen vino dulce. Su bodega incluye más de 100 referencias de casi todas las D.O. nacionales.

No reservan mesa, pero conforme llegas te apuntan en una lista de espera y por orden riguroso te vas sentando.

Precio medio 20-25 €.

Cava Baja, 30.- Madrid Teléfono.- 913650804. Solo cierra el miércoles a mediodía.

Esta pequeña taberna está situada en plenol corazón del Barrio de los Austrias, nada más y nada menos que en la Cava Baja. Los propietarios son José Crespo y Pablo Pulido, se conocieron en la noche madrileña. José había trabajado en varios locales de la calle Huertas y conocía el mundo del vino y de las copas; Pablo, echaba una mano los fines de semana enel restaurante Viuda de Vacas en la Cava Alta, que pertenecía a la familia de su mujer. A Pablo le conocí en los años 80 trabajando en un estudio de arquitectura que tenía su cuñado Mariano.

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