El gran tratado sobre el brunch del hotel Intercontinental, en Madrid
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El gran tratado sobre el brunch del hotel Intercontinental, en Madrid

Como ocurre con un libro interesante, es necesario penetrar en cada uno de sus capítulos para descubrir lel gran ‘tratado del brunch’

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Bajo la amplia bóveda de la que cuelga una maravillosa lámpara ‘chandelier’ y en un gran salón circular a través de cuyos grandes ventanales penetra la luz del sol y se cuela el esplendido jardín interior; se instala el que probablemente sea el brunch más completo que se puede encontrar en Madrid. Todos los domingos y desde hace varios años, como en una gran mantra de una ceremonia gastronómica, sus mesas se llenan de gente dispuesta a disfrutar de una experiencia absolutamente completa y desbordante en el que se ‘tocan todos los palos’.

Una primera mirada intenta abarcar inútilmente el colosal despliegue de productos sobre la gran mesa central que por su amplitud y variedad se resiste a contenerse en el primer golpe de vista. Como puede ocurrir con un libro interesante, es necesario penetrar en cada uno de sus capítulos para descubrir que nos hayamos ante lo que podríamos denominar como el gran ‘tratado del brunch’. Este se dispone sobre las mesas con un sentido para guiarnos en la experiencia siguiendo el orden contrario a las agujas del reloj.

El primer capitulo nos muestra ensaladas de ingredientes frescos y de algún modo refrescantes, para si seguimos el hilo conductor llegar hasta las bandejas que exhiben buen marisco a base de bogavantes, medias langostas y gambas prietas de gran sabor. Las cremas que ayudan a templar el ánimo y el cuerpo y, entre la que no podía faltar una sustanciosa Minestrone, son temática constante domingo tras domingo. Si seguimos el recorrido según el índice propuesto, nos topamos con Sam, quien en directo prepara muy buen sushi y sashimi, además de delicados tartares que prepara sobre la marcha, según los gustos personales del comensal.

Dos arroces, uno de verduras que se ha hecho un fijo por méritos propios y otro que varía según la temporada. La merluza rebozada, impecable y delicada es un clásico de la casa que da entrada a dos grandes platos de carne: un cochinillo perfectamente hecho de carne tierna y piel curruscante y crujiente y, un roastbeef a base de finas lonchas bien cortadas y de característico color rosado en su interior, y perfectamente acabado.

Como en todo brunch que se precie no podía faltar el plato estrella, unos contundentes huevos benedictine acompañados de verduras de temporada. A su lado, una mesa pensada para disfrutar de los excelentes embutidos de Salamanca: excelente jamón veteado, lomos y chorizos, junto a una gran variedad de quesos entre los que destacan algún manchego, un idiazábal y algunos algo más frescos para acompañar con pequeños bocados de membrillo.

Y si la comida es de excelente factura, resérvense para los postres, que sin duda merecen capítulo aparte. Dos mesas completas, una de tartas y otras de pastelería en miniatura con deliciosas y suaves natillas, delicados stratachela de yogur, frescos bavarois de moras y frambuesas, panacota y mouse de chocolate para los más golosos y, todo ello elaborado artesanalmente por el maestro pastelero del hotel.

Así que me permito darles una recomendación o mejor dicho dos: la primera que se acerquen a disfrutar del domingo mientras prueban un gran brunch y la segunda y más importante, prevenirles para que no se dejen atrapar por el encanto irresistible que los productos, sus colores y las presentaciones ejercen sobre su vista. Que contengan las ganas para, siendo comedidos, poder probar un poco de casi todo y así disfrutar plenamente de la experiencia.

Hotel Intercontinental Paseo de la Castellana 49, Madrid Tlf 917 00 73 00

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