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Con la crisis se han conocido numerosos casos

Los escándalos más sonados de los famosos con Hacienda

Muchos de los personajes más conocidos de nuestros país han tenido que pagar grandes sumas de dinero para limpiar su imagen

Foto: Leo Messi en una imagen de archivo (I.C.)
Leo Messi en una imagen de archivo (I.C.)

De un tiempo a esta parte son muchos los famosos que han saltado a la primera plana de los medios de comunicación  por sus problemas con Hacienda. Si bien es cierto que las argucias de los rostros más conocidos de nuestro país para evadir su responsabilidad con el fisco se remonta a los años de la Movida y Verano azul, la actual crisis económica que atraviesa España es caldo de cultivo para perseguir a los infractores y demostrar así ante esos ciudadanos ahogados por los impuestos que “Hacienda somos todos”.

Por eso, desde que en 2008 entrásemos oficialmente en recesión han ido poco a poco dándose a conocer varios escándalos al respecto. Es el caso de la musa de los ochenta, Ana Torroja, que, precisamente esta semana, ha accedido a saldar su deuda con Hacienda después de más de cinco años en el punto de mira y no precisamente por sus conciertos. La vocalista de Mecano, ha puesto a disposición de la Justicia 1.3 millones de euros procedentes de la hipoteca de sus bienes inmuebles que, añadido a los 700.000 euros que ya había adelantado, saldaría su deuda con Hacienda. Pero Torroja no sólo ha embargado sus casas sino que ha elaborado un escrito de defensa en el que admite los delitos fiscales correspondientes a los años 2006 y 2007 en los que no pagó correctamente sus impuestos en España.

En 2009 la Agencia Tributaria atribuyó a la cantante una deuda fiscal de más de 600.000 euros, correspondientes a los años anteriormente citados, pero posteriores pesquisas ampliaron el supuesto impago a 1.2 millones de años en sus declaraciones del IRPF de 2001, 2002, 2003, 2006 y 2007.

Con estos gestos, Ana Torroja pretende minimizar su condena lo máximo posible. Una actitud que ya tomaron otros famosos admitiendo su culpabilidad y pagando lo defraudado. Por ejemplo, Leo Messi. Su escándalo es uno de los más recientes y quizá el más polémico de todos ellos por lo que en reiteradas ocasiones el futbolista ha manifestado su intención de pagar para evitar “males mayores”.

Acusado de defraudar a Hacienda cuatro millones de euros con sus derechos de imagen entre 2007 y 2009, el argentino se ha apresurado a pagar voluntariamente 10 millones de euros en declaraciones complementarias del IRPF por los ejercicios de 2010 y 2011 y actualmente negocia con la Fiscalía ampliar el pago en 15 millones más para poder cerrar la causa por delito fiscal abierta contra él.

Messi aprovechó una de sus ruedas de prensa ante los periodistas para defender su inocencia alegando que tanto él como su padre, que también está imputado, están al margen de lo ocurrido. “Yo estoy aparte de todo esto. Mi papá y yo tenemos a nuestros asesores, que manejan estas cosas y confiamos en ellos. Espero que lo solucionen. Yo no entiendo nada de todo esto y por eso tenemos abogados”, decía el actual Balón de oro.

El caso del astro argentino no es sólo uno más ya que su relevancia y trascendencia en los medios pone de manifiesto la efectividad del Ministerio de Hacienda encabezado por Montoro contra el fraude fiscal y resulta aleccionador y un castigo ejemplar para los ciudadanos.

Algo así piensa Sergi Arola y su entorno sobre su reciente episodio contra el fisco. En declaraciones exclusivas a este portal, la esposa del restaurador, Sara Fort, decía: “Estamos convencidos de que se ha utilizado la imagen de Sergi para asustar. Hacienda se ha hecho una campaña publicitaria gracias a nosotros”. El cocinero ha tenido que hacer frente a un pago de 20.000 euros para que Hacienda cediera en sus pretensiones de embargo efectuadas el pasado 26 de junio. Ese día a la hora de la comida –algo que para Fort no es casual- varios funcionarios entraron al restaurante Gastro, un icono de la buena cocina, y lo precintaron. Al parecer Arola acumulaba una deuda de 148.000 euros que deberá finiquitar en los próximos tres años  con 36 mensualidades de 3.550 euros que se sumarán a los 20.000 ya entregados para poder reabrir el establecimiento.

Anteriormente la Agencia Tributaria ya había requisado a Arola una bodega de vinos, con blancos de 2.500 euros y oportos de 1.200 que, vendidos en subasta, no lograron, ni de lejos, cubrir los 148.000 euros de la deuda que tienen contraída con el fisco a la que hay que sumar otros 160.000 con la Seguridad Social.

Como Ana Torroja y Leo Messi Sergi Arola ha preferido pactar con Hacienda y saldar su deuda. Como Rafa Nadal, cuya imagen de “yerno que toda suegra quiere” pese a su escándalo fiscal no ha se ha visto dañada ni un ápice. Quizá a ello contribuyó su actitud a la hora de afrontar su culpabilidad. Sin arrogancia ni prepotencia, el tenista asumió el fraude, reconoció estar “mal asesorado” y pagó los 9.5 millones de euros que le reclamaba la Agencia Tributaria porque tres de sus sociedades se beneficiaron, presuntamente, de las ventajas del régimen fiscal del País Vasco entre 2005 y 2011. Según Hacienda el de Manacor había incurrido en una “planificación fiscal mal realizada” dado que en este caso el beneficio tributario no estaba dentro del marco legal porque sus empresas pagaron impuestos en esa comunidad sin que éstas desarrollasen allí su actividad. Con esta ventaja fiscal Nadal facturó 50 millones de euros con una tributación del 1%, el régimen especial que mantiene el País Vasco. 

Muy distinta ha sido la actitud tomada por Mar Flores y Javier Merino. La pareja ha terminado perdiendo el G-One, su yate de seis millones de euros, por no liquidar una deuda con la que se había comprometido. Tiempo atrás la Agencia Tributaria detectó una presunta evasión de impuestos ya que la embarcación había sido declarada por un valor muy inferior al real. Tan pronto como la AEAT se percató del posible fraude se puso en contacto con el matrimonio que presentó los avales necesarios para saldar la deuda. Sin embargo, nunca lo llevó a cabo y, por eso, el pasado mes de julio las autoridades se personaron en el Club Náutico de San Antonio donde está amarrada la embarcación para precintarla.

Pero más desafiante con el fisco ha sido Jorge Javier Vázquez. A la joya de la corona de Telecinco Hacienda le reclama una deuda de casi 800.000 euros derivada de las Declaraciones de la Renta de 2005, 2006 y 2007. Al parecer el presentador de Sálvame facturó a Telecinco sus trabajos a través de su empresa Jorge Javier S.L. en lugar de hacerlo como persona física. Ante esto Hacienda dictó una diligencia de embargo cautelar y provisional de sus bienes inmuebles que cuando llegó a oídos del de Badalona, presentó un aval bancario por un valor similar al de la deuda para evitar el embargo. Además, poco después Jorge Javier presentó un recurso ante la Agencia Tributaria solicitando que se anule la sanción y asegurando, a través de su abogado,  que hará “todo lo que esté en su mano para defenderse”.

Otros tiempos

Ana Torroja, Messi, Sergi Arola, Nadal, Mar Flores  y Javier  Merino y Jorge Javier  Vázquez son sólo los personajes más representativos que Hacienda ha investigado en los últimos tiempos, estos en los que la crisis obliga a rellenar las arcas públicas y Montoro se ha propuesto castigar con fuerza aquellos que se pasen con la picaresca tributaria, especialmente si son lo suficientemente conocidos como para que el puñetazo en la mesa del Ministro cree repercusión mediática.  Años atrás ya estuvieron en el punto de mira del fisco muchos otros cuyos fraudes ha conseguido borrarse de la memoria de la mayoría.

El caso más comentado fue el de Lola Flores, no por la cuantía de la deuda sino por la frase que dejó para la posteridad en referencia al pago de su adeudo. La Faraona fue condenada a pagar una multa de 28 millones de las antiguas pesetas (168.000 euros) por intentar convencer al fisco que estaba exenta de presentar la Declaración de la renta entre 1982 y 1985 al no alcanzar el mínimo exigido fijado en 500.000 pesetas. A raíz de aquello en 1989 la folclórica dijo: “Si una peseta me diera casa español, pero no a mí, a donde tienen que darla, quizás saldría de la deuda”. Un comentario que 24 años después y con Lola Flores ya fallecida, resulta simpático y cómico, pero que pronunciado por alguno de los famosos antes mencionados no caería con igual gracia.

Pero Lola no fue la única que fue investigada por Hacienda en aquella época. El humorista Pedro Ruíz, según una querella presentada por la fiscalía de Barcelona que fue archivada, defraudó 41 millones de pesetas entre 1980 y 1983 y Bertín Osborne fue condenado en los 90 por un delito de alzamiento de bienes que se produjo cuando el artista vendió su patrimonio ante la petición del fisco de enumerar todos los bienes susceptibles de embargo que poseía el cantante para saldar la deuda que tenía contraída por un valor de 39 millones de pesetas.

La protagonista de los noventa en lo que a conflictos con Hacienda se refiere fue sin ninguna duda, Arancha Sánchez  Vicario. Aún hoy colean las consecuencias de esa multa que para la tenista, no sólo trajo consecuencias económicas sino que desencadenó una batalla familiar que dejó a los Sánchez Vicario desunidos y enfrentados.

En 2009 el Tribunal Supremo desestimaba el recurso presentado por la deportista contra la sentencia emitida en 2003 por la Audiencia Nacional que la condenaba a pagar casi 3.5 millones de euros en impuestos.  La pena, ya firme, se debía a que la triple campeona de Roland Garrós había fijado su residencia en Andorra para evadir impuestos cuando en realidad, residía en Barcelona. Arancha no sólo nunca residió efectivamente en Andorra sino que tampoco tuvo intención de hacerlo en ningún momento. En materia fiscal, según el Supremo, se exige no sólo una voluntad de residir en otro lugar, sino la efectividad de esa voluntad, y dicha "residencia efectiva" debe alargarse por más de 183 días en otro territorio distinto del español. Algo que la tenista nunca pudo demostrar.

El conflicto con su familia llegó cuando a la hora de liquidar la deuda, Arancha se dio cuenta de que gran parte de sus ganancias habían desaparecido y vio en su padre al responsable de aquello. Entonces presentó contra él una querella por apropiación indebida y malversación de ocho millones. El punto de inflexión que pondría patas arriba la vida familiar de Arancha y desataría un cruce de acusaciones que aún hoy no ha terminado.

 

 

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