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TRAS LA MUERTE DE LA DUQUESA EL PASADO AGOSTO

El ducado de Medinaceli podría caer en manos alemanas

La muerte de la duquesa de Medinaceli el pasado mes de agosto dejó varias incógnitas sobre la sucesión de un título que ahora podría pasar a manos de los Hohenlohe

Foto: Rafael medina y Pablo de Hohenlohe, hermano de Marco (I. C)
Rafael medina y Pablo de Hohenlohe, hermano de Marco (I. C)

Medinaceli, un nombre cuya sola pronunciación remite a la decadente grandeza social de otros tiempos. La muerte de la duquesa de Medinaceli el pasado mes de agosto dejó varias incógnitas sobre la sucesión de un título que ahora podría pasar a manos alemanas. Victoria Eugenia Fernández de Córdoba se iba de este mundo a los 96 años con la misma discreción con la que había vivido. La persona que tiene derecho a solicitar el título, que no se hereda, es Marcos de Hohenlohe, nieto de la duquesa, que se beneficiaría así, indirectamente, de la nueva Ley de Sucesión que permitía heredar los títulos a las primogénitas aunque estas sean mujeres. La heredera, gracias a la nueva legislación, habría sido la madre de Marco y primogénita de Victoria Eugenia, Ana, si no fuera porque falleció en 2012, un año antes que su propia madre. Al no existir ella, el título iría a parar a su hijo, un Hohenlohe, lo cual haría recaer la denominación en manos alemanas.

La temprana muerte de su madre y la nueva ley han jugado su favor. Sin embargo, Marco de Hohenlohe aún no se ha pronunciado al respecto. Según han confirmado desde la Diputación de la Grandeza a Vanitatis, los títulos “no forman parte de la herencia patrimonial. Son bienes extraciviles. Se suceden verticalmente, pero jamás se heredan”. Rafael Medina, nieto de la duquesa y patrono de la fundación que lleva su nombre, también ha confirmado a este portal que es su primo Marco el ‘heredero’ natural del título de Medinaceli y que sería “improbable” que él o cualquier otra persona de la familia lo solicitase, ya que la siguiente en la sucesión natural sería la hija de Marco, Victoria, y reclamarlo supondría un proceso muy complejo. Eso sí, aunque sea el sucesor natural, si Marco de Hohenlohe quiere el título de Medinaceli, tendrá que solicitarlo, algo que todavía no ha hecho.

Tal y como asegura un portavoz de la Diputación de la Grandeza, el baile de apellidos que puede llevar este título de unas manos a otras es algo habitual, incluso para los Fernández de Córdoba, que llevaban ostentándolo desde hace varias generaciones. “De hecho, anteriormente, el título de Medinaceli era de la familia de la Cerda, primogénitos de los reyes de Castilla. Por lo tanto, es normal que ahora vaya a parar a manos de un Hohenlohe y que sus poseedores tengan otro apellido”. Si Marco de Hohenlohe solicitase el título, tendría un año de exclusividad en el que nadie podría disputárselo. Tras ese año, las cosas cambian. “Tiene un año de reserva sin que nadie pueda darle trámite a ese título. Sin embargo, a partir de ese momento, puede haber otra persona que lo haga a lo largo de un mes”, aseguran desde la Diputación de la Grandeza. Cuando se otorga el título, se publica en el Boletín del Estado. Después, se formaliza la documentación en el Ministerio de Justicia.

En caso de que Marco de Hohenlohe no solicitase el título, la Ley de Sucesión seguiría beneficiándole, puesto que, como confirma Rafa Medina, la siguiente en la línea sucesoria es Victoria, hija de Marco. Gracias a la legislación, podría reclamarlo pese a que las mujeres no han podido hacerlo durante cientos de años.

Un trágico accidente de moto que marcó su vida

A sus 51 años, el “inmediato sucesor” del título, tal y como se llama a la persona que tiene derecho a reclamarlo, ha tenido una vida de lo más intensa, marcada por una experiencia traumática, la del accidente de moto que sufrió el 2 de septiembre de 1996. Aquel día, la carretera nacional 340 entre Estepona y Marbella se convirtió en una trampa casi mortal para él. Poco después llegaba al hospital Carlos Haya de Málaga, en el que lo identificaron, erróneamente, como el hijo del promotor turístico Alfonso de Hohenlohe, su tío. Estuvo en la UVI varios días sin recuperar el conocimiento, al borde de la muerte.

El accidente se produjo unos meses después de su boda con la alemana Sandra Schmidt-Polex, con la que había contraído matrimonio en Ronda el 1 de junio. De ella se acabó separando y lo único claro acerca de su vida es que aún hoy sigue conviviendo con algunas de las secuelas emocionales y físicas que le dejó aquel terrible accidente que tuvo con apenas 34 años. Su discreción lo ha convertido en un personaje que está más en la sombra que otros de sus familiares como Pablo de Hohenlohe, un habitual en las fiestas que organiza la jet set marbellí. Marco vivió los últimos momentos de la vida de la duquesa de Medinaceli, que quiso tenerlo cerca cuando murió su hija en 2012. Fue esa la razón principal de la estancia vital del 'nieto sucesor' en la Casa de Pilatos, el impresionante palacio renacentista y mudéjar situado en pleno corazón de Sevilla. Allí, abuela y nieto compartieron los últimos momentos vitales de la primera. Cuentan que Marco no se separó un momento de la duquesa, a pesar de que él mismo tampoco posee una salud de hierro.

Justamente por las secuelas físicas de aquel trágico momento en su vida, puede que sea su hija Victoria, que tiene previsto estudiar en España, la que acabe reclamando un título que nació en 1479, cuando Isabel la Católica se lo otorgó a Luis de la Cerda, primera persona en ostentarlo, y que ahora tiene todas las papeletas de acabar en manos de los Hohenlohe, cambiando de apellido por primera vez desde 1711, cuando lo ostentó Nicolás Fernández de Córdoba. Sin embargo, hoy por hoy, dicho título sigue sin ser reclamado. 

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