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MUERTE DE LA DUQUESA DE ALBA

Alfonso Díez, ¿y ahora qué?

Desde que murió la duquesa de Alba la vida de Alfonso ha dado un giro completo. Ha pasado de ser funcionario a duque de Alba consorte y ahora duque viudo

Foto: Alfonso Díez, durante el velatorio de la duquesa de Alba en Sevilla (Gtres)
Alfonso Díez, durante el velatorio de la duquesa de Alba en Sevilla (Gtres)

Desde que murió la duquesa de Alba, la vida del viudo Alfonso Díez ha dado un giro completo. Y no solo por razones obvias, como es perder a la mujer a la que estuvo tan unido, sino también por lo que supone abandonar los palacios de Dueñas y Liria, que fueron los domicilios conyugales durante los últimos cuatro años.

Con el funeral de este lunes en la basílica de San Francisco El Grande, los hijos de la aristócrata dieron por concluidas las liturgias religiosas en memoria de su madre. La misa, presidida por los Reyes salientes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, y con la presencia de figuras representativas del mundo de la política, la empresa y la sociedad, fue el último homenaje a la 'duquesa del pueblo', como la llamaban en Sevilla.

Los Reyes eméritos, durante el funeral por la duquesa de Alba (Ver galería)
Los Reyes eméritos, durante el funeral por la duquesa de Alba (Ver galería)

A partir de esta fecha, los miembros de la Casa de Alba volverán a retomar su rutina previa a la muerte de la duquesa. De hecho, mantuvieron sus compromisos y dos días después de la desaparición de la madre, el duque de Huéscar y el conde de Siruela acudieron a dos encuentros sociales para recoger unos premios que reconocían la labor de ambos en el plano cultural. El mismo día del funeral de Sevilla, la hija Eugenia tenía una reunión maratoniana con el patronato de su fundación, Pequeño Deseo, que no quiso modificar al considerar que no podía trastocar la agenda de muchas personas que habían venido de fuera de Madrid.

“Alfonso está muy triste”

Efectivamente la vida continúa para todos, aunque de manera diferente. En el caso de Alfonso Díez, el cambio ha sido radical. Pasó de ser funcionario a duque de Alba consorte y ahora duque viudo, pero sin ningún derecho añadido. Prácticamente ya vive en Madrid, en su piso de soltero, de donde casi no sale. Su hermana Begoña se encarga de la intendencia de su casa, porque Alfonso no quiere encontrarse con gente que le dé el pésame cuando vaya a comprar. Y tampoco con la prensa, a la que está muy agradecida por el trato hacia él.

Está muy triste y se pone a llorar cada vez que le llaman sus amigos sevillanos. Ha querido poner tierra de por medio. Le da mucha pena estar en Dueñas sin Cayetana. Ya ha recogido casi todas sus pertenencias y no tiene mucho sentido que siga allí. Cuando quiera viajará a Sevilla, sabe que tiene las casas de los amigos, donde podrá instalarse y estar el tiempo que quiera”, cuentan desde el entorno del funcionario jubilado.

Otro de los flancos que tiene abierto el viudo es la casa de Sanlúcar de Barrameda, que ahora no sabe si ponerla a la venta porque ya no le hace ilusión pasar temporadas allí. La idea de adquirir la vivienda en el centro del pueblo no fue idea suya, sino de Cayetana. Él hubiera preferido la zona de la playa o en la Costa de Levante, en Jávea, donde veranean amistades y familia. Le están aconsejando que se deshaga de esta vivienda y que empiece de cero a vivir su vida.

Con respecto a las Navidades, Carlos Huéscar, primogénito y, por lo tanto, titular del ducado de Alba, ha decidido junto con los hermanos que no haya variación con respecto a la cena de Nochebuena y el almuerzo de Navidad, que organizaba su madre en el palacio de Liria. Todos ellos, más los hijos, sus consortes y novios celebrarán esas fechas como lo hacían cuando Cayetana era la jefa del clan. Alfonso Díez está más que invitado, aunque por ahora no sabe lo qué hará. Aún tiene que procesar la falta de su “porcelana”, que así llamaba a su mujer.

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