El psicólogo Alberto Soler a través de su canal de Instagram (@asolers) da a los padres las claves para enseñar a sus hijos a que resuelvan sus conflictos por sí mismos sin que sea necesaria la mediación de los progenitores en sus disputas.
Soler destaca que los conflictos entre hermanos son una parte natural del crecimiento, ya que aprender a convivir con alguien cercano implica desacuerdos, pero cuando estas desavenencias conllevan la intervención directa de los padres u otros familiares, la situación puede empeorar al tomar partido por uno de ellos.
Enseñarles a gestionar los conflictos, la mejor herramienta. (Pexels)
Esta intervención puede empeorar la situación y generar resentimientos donde uno de los dos hermanos siempre se sentirá menos escuchado o inferior al otro. Este problema puede afectar a la relación y generar rivalidades, por lo que, en lugar de intervenir, el psicólogo aconseja a los padres que la clave resida en enseñarles a gestionar los conflictos de manera independiente.
Para empezar, podemos guiarles en el proceso de expresar lo que sienten de manera calmada y escuchando a su hermano o hermana. Después, conviene enseñarles a buscar soluciones que sean igual de justas para ambas partes, fomentando así la negociación y la empatía.
Las herramientas que les demos les ayudarán a lo largo de toda su vida. (Pexels)
Alberto Soler también recomienda que, en lugar de imponerles un castigo, la solución resida en hacerles preguntas que les ayuden a reflexionar enbase a la empatía, haciendo que se pongan en el lugar del otro.
Esta dinámica no solo les enseña a resolver los conflictos, sino también a desarrollar habilidades emocionales que les serán muy útiles en el futuro. El objetivo no es, por tanto, evitar las peleas o los conflictos sino que aprendan a gestionar estas situaciones de una manera sana y funcional, respetando al otro hermano y buscando soluciones entre ellos de manera conjunta.
El psicólogo Alberto Soler a través de su canal de Instagram (@asolers) da a los padres las claves para enseñar a sus hijos a que resuelvan sus conflictos por sí mismos sin que sea necesaria la mediación de los progenitores en sus disputas.