Cada vez es más común que en restaurantes y hamburgueserías se pregunte por el punto de cocción de la hamburguesa, e incluso en algunos establecimientos se sirven poco hechas sin dar opción al cliente. Aunque esta práctica se ha popularizado por la idea de que la carne queda más jugosa y sabrosa, supone un riesgo para la salud debido a la posible presencia de bacterias como Escherichia coli (E. coli).
Recientes brotes de intoxicaciones alimentarias en España y Estados Unidos han puesto en alerta a las autoridades sanitarias. En el evento The Champions Burger en Pamplona, al menos 23 personas enfermaron tras consumir hamburguesas poco cocinadas. En EE. UU., un brote vinculado a una hamburguesa de McDonald’s ha dejado decenas de afectados y una persona fallecida.
En Estados Unidos hubo una intoxicación en McDonalds. (Pexels/ Cedé Joey)
La principal amenaza es la bacteria E. coli productora de toxinas Shiga (STEC), que puede causar diarrea sanguinolenta, vómitos, fiebre y, en los casos más graves, insuficiencia renal aguda y síndrome urémico hemolítico, una afección que puede ser mortal en niños pequeños, ancianos y personas con un sistema inmunológico debilitado.
La mejor manera de evitar infecciones es cocinar las hamburguesas a una temperatura interna de al menos 70 °C, además de seguir buenas prácticas de higiene y manipulación de los alimentos.
Cada vez es más común que en restaurantes y hamburgueserías se pregunte por el punto de cocción de la hamburguesa, e incluso en algunos establecimientos se sirven poco hechas sin dar opción al cliente. Aunque esta práctica se ha popularizado por la idea de que la carne queda más jugosa y sabrosa, supone un riesgo para la salud debido a la posible presencia de bacterias como Escherichia coli (E. coli).