La forma de vestir no solo responde a gustos o tendencias, sino que también tiene un impacto directo en nuestra autoestima con respecto a la manera en la que nos percibimos a nosotras mismas y sobre cómo nos relacionamos con los demás.
Uno de los estudios más relevantes en este ámbito demostró que la ropa puede influir en nuestro estado de ánimo y en la confianza que tenemos en nosotras mismas. Dicho estudio fue llevado a cabo por los investigadores Hajo Adam y Adam D. Galinsky de la universidad americana de Northwestern y fue publicado en el 'Journal of Experimental Social Psychology'.
Influye en nuestra autoestima. (Pexels)
Dicho estudio demostró que el impacto de la ropano depende únicamente del tipo de prenda, sino también del significado simbólico que le atribuimos. Vestir con ropa asociada a autoridad, profesionalidad o confianza puede modificar de forma positiva nuestro comportamiento y autopercepción, ya que con ella proyectamos una imagen al mundo acorde con la forma en la que nos sentimos.
Otras investigaciones también concluyeron que las personas que eligen prendas con las que se sienten atractivas y que perciben que son como una extensión de su identidad, experimentan una autoestima más elevada, seguridad en sí mismas y un mayor bienestar emocional.
Nuestra forma de vestir es la imagen que lanzamos al mundo. (Pexels)
Y es que los colores que elegimos y nuestro estilo a la hora de vestir tienen la capacidad de modificar nuestro estado de ánimo. Por ejemplo los tonos cálidos o vivos pueden generar sensaciones positivas, mientras que tonalidades oscuras o apagadas tienden a reflejar estados más introspectivos. Vestir de forma coherente con la imagen que queremos proyectar también mejora la confianza personal.
Más allá de lo estético, la ropa puede convertirse en una herramienta de empoderamiento al estar relacionada con nuestra actitud, nuestra autoestima y nuestro lenguaje corporal. Por ello, cuidar la forma en la que nos vestimos no debe verse como un síntoma de superficialidad, sino como una parte fundamental de nuestro propio bienestar y un reflejo de seguridad, autoestima y conexión con nosotras mismas.
La forma de vestir no solo responde a gustos o tendencias, sino que también tiene un impacto directo en nuestra autoestima con respecto a la manera en la que nos percibimos a nosotras mismas y sobre cómo nos relacionamos con los demás.