Cada vez más estudios científicos confirman lo que la evidencia ya venía señalando: el consumo frecuente de frutas y verduras no solo es fundamental para una buena nutrición, sino que desempeña un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas que afectan a millones de personas en el mundo. Patologías como las cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, la diabetes tipo II e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, podrían evitarse —al menos en parte— mediante una dieta rica en estos alimentos, gracias a la acción de compuestos naturales conocidos como polifenoles.
Estas sustancias, cuya eficacia se debe a su estructura química con grupos hidroxilos unidos a anillos bencénicos, contribuyen significativamente a la defensa natural del cuerpo. Así lo asegura el Laboratorio de Antioxidantes del INTA (LAOX), que ha liderado investigaciones pioneras en este ámbito en Chile y América Latina.
De hecho, el LAOX fue responsable de la creación de la tercera base de datos mundial sobre riqueza antioxidante en frutas y verduras. Gracias a este trabajo, hoy se sabe que frutas como el maqui, calafate, murtilla, arándanos, frutillas, frambuesas y moras son especialmente ricas en polifenoles. Sorprendentemente, la chirimoya también presenta una concentración comparable a la de estos berries. En el ámbito de las verduras, las hierbas aromáticas como la albahaca, el perejil y el cilantro encabezan la lista, seguidas de vegetales como la espinaca, el brócoli, los pimientos y las coles de Bruselas.
Los arándanos son ricos en polifenoles. iStock
Además, el INTA ha identificado que ciertas variedades nativas, como las papas y porotos de Chiloé, pueden superar con creces a las variedades comunes en contenido antioxidante. Este hallazgo resalta la importancia de conservar y promover cultivos tradicionales y locales en la dieta diaria. En línea con estas investigaciones, instituciones como la OMS, la FAO y el Ministerio de Salud de Chile promueven el consumo de al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, recomendación que también impulsa la Corporación 5 al día, sugiriendo un mínimo de 400 gramos diarios.
En un contexto en que las enfermedades crónicas no transmisibles representan una de las principales causas de muerte a nivel global, integrar más frutas y verduras ricas en polifenoles en la alimentación cotidiana no solo es una elección saludable, sino también estratégica para mejorar la calidad de vida a largo plazo.
Cada vez más estudios científicos confirman lo que la evidencia ya venía señalando: el consumo frecuente de frutas y verduras no solo es fundamental para una buena nutrición, sino que desempeña un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas que afectan a millones de personas en el mundo. Patologías como las cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, la diabetes tipo II e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, podrían evitarse —al menos en parte— mediante una dieta rica en estos alimentos, gracias a la acción de compuestos naturales conocidos como polifenoles.