En la búsqueda constante por mejorar nuestros hábitos alimentarios, muchas veces pasamos por alto ingredientes tradicionales que llevan siglos entre nosotros. Uno de ellos es el altramuz, una legumbre humilde, a menudo olvidada, pero con un potencial nutricional que nada tiene que envidiar a los llamados “superalimentos” más exóticos. En un momento en que buscamos opciones naturales, sostenibles y eficaces para cuidar la salud, este snack de toda la vida está volviendo con fuerza.
“¿Sabías que los altramuces son un superalimento que deberías tener en casa?”, lanza como pregunta Natalia Sirvent, nutricionista, quien apuesta por recuperar su lugar en nuestra despensa. “Cien gramos de altramuces contienen más proteína que dos huevos medianos”, afirma, destacando su perfil rico en nutrientes esenciales y su capacidad para saciar el apetito sin añadir apenas calorías.
Además de su elevado contenido proteico, los altramuces son una fuente excelente de fibra, lo que los convierte en aliados ideales para la salud digestiva. “Los estudios han demostrado que pueden ayudar a reducir el colesterol, mejorar la sensibilidad a la insulina e incluso favorecer la calidad de nuestra microbiota”, explica la experta. Su consumo regular, en el marco de una dieta equilibrada, puede tener un efecto beneficioso sobre múltiples aspectos del metabolismo.
También son ricos en minerales esenciales como el magnesio, el potasio y el hierro, lo que contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular, así como a prevenir estados de fatiga o anemia. Por si fuera poco, tienen un índice glucémico muy bajo. “Te ayudan a mantener la energía sin picos de azúcar”, añade Sirvent. Un efecto habitual en otros snacks menos saludables.
Imagen de altramuces secos. (Freepik/Luis Molinero)
Pero más allá de lo nutricional, hay algo que no debemos olvidar: están realmente buenos. “Mi consejo es que los tengas en casa como snack de cabecera. Es un alimento real, sencillo y que beneficia a tu cuerpo desde dentro”, recomienda.
Eso sí, como con cualquier cambio en la alimentación, es importante recordar que cada organismo es diferente. Antes de incorporar nuevos alimentos o modificar de forma significativa tu dieta, consulta siempre con un profesional sanitario o nutricionista.
En la búsqueda constante por mejorar nuestros hábitos alimentarios, muchas veces pasamos por alto ingredientes tradicionales que llevan siglos entre nosotros. Uno de ellos es el altramuz, una legumbre humilde, a menudo olvidada, pero con un potencial nutricional que nada tiene que envidiar a los llamados “superalimentos” más exóticos. En un momento en que buscamos opciones naturales, sostenibles y eficaces para cuidar la salud, este snack de toda la vida está volviendo con fuerza.