Antes de ascender al trono en 1972, Margarita ya cultivaba una faceta artística poco conocida fuera de su país: la ilustración. Con una formación en Bellas Artes y un talento natural para el dibujo, la entonces princesa se inspiró en la trilogía de Tolkien para crear una serie de acuarelas llenas de atmósfera, en las que plasmaba paisajes brumosos, fortalezas imponentes y escenas íntimas de la Tierra Media. En 1977, sus ilustraciones fueron incluidas en una edición danesa de ‘El Señor de los Anillos’ firmadas bajo el seudónimo Ingahild Grathmer, para evitar que su identidad real condicionara la recepción de la obra. Las imágenes fueron tan evocadoras que Tolkien, al verlas antes de su publicación, expresó su admiración por la sensibilidad con la que había capturado el espíritu de su universo literario.
Margarita II de Dinamarca es una gran fan de 'El señor de los anillos'.(EFE/Juanjo Martín).
Las pinturas de Margarita II se caracterizan por un estilo etéreo, con gamas de azules y verdes que transmiten serenidad y misterio. En ellas, los personajes parecen fundirse con el entorno, un detalle que coincide con la visión del autor sobre la conexión entre los habitantes de la Tierra Media y la naturaleza. Este episodio revela una faceta creativa de la monarca que trasciende el protocolo y la política. Lejos de limitarse a su papel institucional, Margarita II mantuvo durante décadas una vida paralela dedicada al arte, participando en exposiciones y colaborando en proyectos culturales.
La historia de la reina ilustradora demuestra que la pasión por la literatura y el arte puede unir mundos tan distintos como la realeza europea y la fantasía épica. Y, en este caso, dejó como legado una serie de imágenes que no solo enamoraron a los lectores daneses, sino que también lograron conquistar a uno de los escritores más influyentes de la historia.