El filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han ha vuelto a sacudir conciencias con un discurso tan lúcido como incómodo durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025, donde fue reconocido por su trayectoria intelectual y su impacto en el pensamiento contemporáneo. En su intervención, Han retomó una de las ideas más potentes de su obra: la ilusión de libertad en la sociedad actual. “Uno se imagina que es libre, pero lo que hace es explotarse a sí mismo”, afirmó, sintetizando así la tesis que ha atravesado muchos de sus ensayos, desde La sociedad del cansancio hasta La sociedad del rendimiento.
El filósofo comenzó evocando a Sócrates y su concepción del pensamiento como una fuerza capaz de incomodar, irritar y despertar a los ciudadanos. Asumió para sí ese papel de “tábano” que pica al caballo adormecido, en este caso, a la sociedad contemporánea. Desde esa mirada crítica, explicó que la promesa de libertad ilimitada del neoliberalismo ha derivado en una forma más sofisticada y eficaz de dominación. Ya no vivimos, dijo, bajo un sistema de prohibiciones y mandatos, sino en una “sociedad del rendimiento” donde la autoexigencia y la búsqueda constante de éxito generan nuevas formas de opresión. En lugar de ser obligados a trabajar por otros, las personas se autoexplotan en nombre de su propia realización personal.
Si pasas mucho tiempo sentada en el trabajo haz esto. (Pexels / Andrea Piacquadio)
Esa aparente autonomía, explicó Han, es en realidad una trampa: “Somos como aquel esclavo que le arrebata el látigo a su amo y se azota a sí mismo creyendo que así se libera”. En este escenario, el cansancio, el agotamiento y el burnout no son fallos individuales, sino síntomas de un sistema que convierte la libertad en una carga. La autoexplotación resulta más eficaz que la explotación tradicional porque se realiza de manera voluntaria, revestida de entusiasmo y deseo de superación.
Byung-Chul Han también dedicó parte de su discurso a reflexionar sobre ladigitalización y sus efectos sociales. Aunque reconoció el valor de la tecnología como herramienta útil, advirtió sobre el riesgo de convertirnos en sus siervos. “El smartphone no es nuestro producto, sino que nosotros somos productos suyos”, señaló, denunciando la forma en que los dispositivos digitales, las redes sociales y la inteligencia artificial moldean comportamientos, emociones y vínculos humanos. Lo que parecía ser una oportunidad para la conexión se ha transformado, según el filósofo, en una fuente de aislamiento, agresividad y pérdida de empatía.
Los efectos del turno nocturno de trabajo según un estudio (Pexels)
El autor de La desaparición de los rituales alertó también sobre la erosión de lo social y el vacío existencial que deja una libertad convertida en consumo. En un mundo donde “todo está disponible al instante” y donde el scroll infinito promete placer e información sin límites, el ser humano se enfrenta a una paradoja: está más conectado que nunca, pero cada vez más solo. Las relaciones auténticas se diluyen, los valores se desvanecen y la libertad, lejos de expandirse, se transforma en una nueva forma de servidumbre.
A lo largo de su discurso, Byung-Chul Han insistió en que la filosofía debe seguir cumpliendo su función crítica y agitadora, capaz de interrumpir la inercia de lo cotidiano. Sus palabras, fieles a su estilo sobrio y provocador, cerraron con una reflexión que sintetiza su pensamiento: “Si no hay irritaciones, lo único que sucede es que siempre se repite lo mismo, y eso imposibilita el futuro”. Con esta advertencia, el filósofo no solo agradeció el reconocimiento recibido en Oviedo, sino que reafirmó su compromiso con una tarea cada vez más urgente: despertar a una sociedad que, creyéndose libre, ha olvidado que también puede ser su propia cárcel.
El filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han ha vuelto a sacudir conciencias con un discurso tan lúcido como incómodo durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025, donde fue reconocido por su trayectoria intelectual y su impacto en el pensamiento contemporáneo. En su intervención, Han retomó una de las ideas más potentes de su obra: la ilusión de libertad en la sociedad actual. “Uno se imagina que es libre, pero lo que hace es explotarse a sí mismo”, afirmó, sintetizando así la tesis que ha atravesado muchos de sus ensayos, desde La sociedad del cansancio hasta La sociedad del rendimiento.